La semana pasada dos grandes personajes, entrañables amigos, se fueron para siempre, por el camino de los nobles y los justos. Es triste aceptarlo, pero la vida tiene esas cosas, te va privando un poco de los recuerdos y de la gente querida. Pero para Dante Parra y Ataulfo Agapito García seguro lo estaban esperando en el "celeste" con un cartel de "bienvenidos".
Para los que pasamos los 70, no creo que estos señores hayan pasado fugazmente por la vida en sus distintas actividades, pero en algo unidos por una pasión: el deporte que abrazaron con tanto entusiasmo y a pulmón como los caracterizaba.
Dante Parra, de una familia ilustre de la ciudad pero orgulloso de su profesión, carbonero como su padre, pero más orgulloso de sus hermanos, que los nombraba siempre en las largas charlas futboleras o en la mesa del café Moreno.
Y justamente fue el fútbol su gran pasión. Defendió muchos años los colores de la "V" azulada -Peñarol-, pero cuando se retiró de la actividad, siguió firme al costado de la cancha, con aquellos recordados equipos "Chopería Parra", que lograron varios campeonatos en aquellos años donde se disputaban con tanto éxito los torneos de verano en la cancha de Atlético, donde media Rafaela se volcaba en las finales, algo que fue muy tradicional en las noches de verano de aquella Rafaela.
Recuerdo siempre cuando lo acompañamos a Santa Fe con el Gordo Alvarez y Velay Gallardo a traer jugadores para reforzar el equipo. Nos "metimos" en cada lugares, bueno... pero Dante con su infaltable sonrisa nos decía: "quédense tranquilos, que a mí me conocen todos!". Y era verdad.
Después de varios años de éxito y grandes triunfos, como todas esas cosas gratas se fueron perdiendo y Dante pasó al olvido. Mucha gente que él ayudo no se enteró que estaba pasando momentos muy difíciles de salud, la vieja historia de siempre.
Y el otro personaje que quiero recordar es nada menos que Ataulfo Agapito García, el pintor de autos. Recuerdo cuando Ramón Requejo le hizo pintar el Nº 1 al Chevrolet que después ganó las "500", casi nada... y el "79" a José Fanto en la Mercedes, ganador 2 veces de nuestra máxima prueba automovilística. Quién no sabía que para un buen "retoque" en el coche todos te aconsejaban: "¿querés que te quede bien? Lleváselo a Agapito, es caro pero vale la pena".
Tuvo como Dante innumerables anécdotas que jalonaron su rica existencia. Voy a rescatar una de Agapito: Un señor de la zona compró una coupé Chevy serie 2 (los veo todos los domingos en las carreras de TC) un "cochazo", vino a retirarlo con la esposa, la señora miró algunos que estaban en exposición, pero ninguno de los colores le gustaba. El vendedor nervioso le preguntó cuál era el color de su preferencia: "verde manzana", le contestó. Justo pasó el dueño y escuchó el diálogo, "imposible", dijo el dueño, "no hay en fábrica". La señora lo miró al esposo y le dijo por lo bajo "entonces compramos el Falcon que vienen verdes".
Los dos vendedores ante la posibilidad de perder la venta gritaron a coro: "no se aflijan dentro de dos días le entregamos el Chevrolet 'verde manzana'". Cuentan que esa noche Agapito transformó un azul oscuro en el color que la señora deseaba. Cosas de la época que quedarán en el recuerdo como sus protagonistas.
Así los recordaré a pesar del tiempo... me parece verlo a Dante pasar frente a mi casa con la camioneta cargada de carbón, mientras sonriente me gritaba "Petiso este año la Chopería la hace trapo"... y capaz que pase por avenida Italia y en el recuerdo vea frente al galpón a Agapito llamándome a los gritos... "Pautasso, te terminé el R12".
¡Así los recordaré siempre...!