BUENOS AIRES, 14 (NA). - El papa Francisco consideró ayer el árbol de Navidad como "signo y recuerdo de la luz divina" al recibir de la comunidad alemana de Waldmünchen, ubicada a 18 kilómetros de la República Checa, el gran abeto que vestirá la plaza de San Pedro y otros más pequeños que decorarán distintos lugares del Vaticano.
Un abeto "internacional" definió esta mañana el Santo Padre el árbol de Navidad, crecido en la frontera entre Alemania y la República Checa que adornará en estas fiestas la Plaza de San Pedro y cuyas luces ya se encendieron.
El árbol será admirado por romanos, peregrinos y turistas que acuden a la Plaza de San Pedro en esta época navideña en la que "resuena en todos los lugares el alegre anuncio del ángel a los pastores de Belén...que fueron envueltos en una gran luz".
"Hoy también Jesús sigue disipando las tinieblas del error y el pecado para traer a la humanidad la alegría de la resplandeciente luz divina, de la que el árbol navideño es signo y recuerdo. Dejemos que nos envuelva la luz de la verdad porque la alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús", dijo Francisco.
Según lo consignó el Servicio Informativo del Vaticano (VISSNews) el pontífice habló en la audiencia de la "cercanía espiritual y la amistad que unen a toda Alemania y, en particular a Baviera, con la Santa Sede, en el surco de la tradición cristiana que ha fecundado la cultura, la literatura y el arte de esa nación y de Europa entera".
Francisco se despidió de la comunidad de Waldmünchen deseándoles, al igual que a sus familias y compatriotas, una feliz Navidad y pidiéndoles que rezaran por él.