Se lo define como un estilo artístico de pintar y dibujar típicamente porteño. Se trata de un arte decorativo y popular con una fecha de origen indeterminado, enmarcada temporalmente entre finales del siglo XIX y principios del XX. Acaso los pioneros fueron inmigrantes italianos que espontáneamente comenzaron a decorar carros en forma aislada, luego ante la demanda existente, las fábricas de carros que existían por la época comenzaron a ocupar esa mano de obra. Una vez desaparecido el mismo, el arte se trasladó a camiones y colectivos. Obviamente que a medida que el fileteado se fue desarrollando, se le fueron agregando matices y elementos decorativos que enriquecieron esta demostración artística.
Se afirma que los primeros fileteadores fueron Salvador Venturo, Vicente Brunetti y Cecilio Pascarella, todos italianos que fueron fortaleciendo el género, así por ejemplo se dice que fue este último quien incorporó las leyendas en los carros, usando invariablemente la letra gótica, denominada por los fileteadores “ergóstica”, aunque después también llegó a usarse la cursiva.
Las fábricas de carros que por lo general se ubicaban en los barrios de Barracas, Pompeya o en la ciudad de Lanús, a raíz de la demanda creciente tuvieron que incorporar al fileteador como empleado estable, además por supuesto de los carpinteros, los herreros y los “pintores de liso” que se dedicaban a preparar el fondo para que luego el fileteador los decorara.
El arte en cuestión tiene algunas particularidades que es preciso señalar: en primer lugar la utilización de colores vivos, además el uso de sombras y perspectivas, la recurrente simetría de los caracteres, el uso sobrecargado de la superficie y el agregado de símbolos preestablecidos tales como el pájaro que simboliza la libertad, la herradura que significa la buena suerte, la bandera que encarna la patria, las flores a la belleza, el dragón que representa a la fuerza, entre otros.
Un elemento muy usado por los fileteadores es la hoja de acanto, de forma alargada y regularmente dentada, característica del capitel corinto.
Entre las figuras más demandadas encontramos a Carlos Gardel y a la Virgen de Luján. En realidad los fileteadores no eran los autores de las frases que se ponían sobre todo en los camiones y carros sino que eran elegidos por el cliente que encargaba la obra y entre las más conocidas se encuentran: “Si su hija sufre y llora es por este pibe señora”, “Donde canta este zorzal hacen cola las calandrias”, “Lo mejor que hizo la vieja es el pibe que maneja”, “A fuerza de trabajar el caído se levanta”, “No seré doctor pero tengo dos chapas”.
Por aquella época, los fileteadores compraban sus pinceles en la casa Oliver en el barrio de Once, estaban confeccionados con pelo de marta y eran importados desde Europa.
Era necesario el uso del “espúlvero” que consistía en diseños que realizaba el artista sobre un papel creando el dibujo. Luego, con un alfiler agujereaba el contorno, se lo cubría con talco o carbón aplicándolo a la superficie a pintar y al retirarlo, previo a ser golpeado con un hilo, quedaba el croquis a filetear. Posteriormente, se usaba el “espúlvero” al revés y se obtenía la simetría.
Además de los tres artistas nombrados es preciso destacar a Carlos Carboni, Ricardo Gómez y actualmente Martiniano Arce y Alfredo Genovese, entre otros. Párrafo aparte para León Untroib, un polaco de la aldea de Ostrow donde había nacido el 25 de diciembre del 1911. Llegó a la Argentina en Octubre del 1923 y es conocido como el renovador del filete. De inmediato entró a trabajar en una fábrica de carros y comenzó a pintar flores y otros ornamentos destacándose por el talento, la creatividad y el buen gusto. Cuando aparecieron los camiones y colectivos, Untroib entró a trabajar en la fábrica de carrocerías “La Marina” en el barrio de Villa Crespo y en equipo llegó a pintar hasta dos camiones por día.
Muchos de los trabajos de este verdadero artista se encuentran en el museo Manoblanca en el barrio de Pompeya, en la esquina de Centenera y Tabaré inmortalizado en un tango de Homero Manzi: es que el tango y el filete van de la mano, ambos son representaciones culturales de Buenos Aires y ambos nacieron en los conventillos y pensiones de la época.
Finalmente digamos que paradójicamente en el año 1975 por una ordenanza de la Secretaría de Transporte de la ciudad de Buenos Aires, que llevaba el número 1606 se prohibió el filete en los colectivos. Se argumentó en aquel momento que el arte distraía a los pasajeros ya que los confundían en cuanto al número de línea y recorrido.
En el año 1970, se realizó la primera exposición del filete con singular éxito y actualmente existe una exposición permanente en la calle Defensa 217 en el barrio porteño de San Telmo.
Hoy este arte ha sido declarado “Patrimonio Cultural de Buenos Aires” y sigue vigente aunque en menor medida, utilizándoselo en objetos y cartelería.
Fuente: Fileteado Porteño: Alfredo Genovese. Secreta Buenos Aires, El León del fileteado porteño, Eduardo Parise.