Previo a la aparición del video y de la difusión del sistema de televisión por cable, y en tiempo donde Rafaela estaba lejos de convertirse en lo que hoy es, las salas de cine ocuparon un lugar destacado en la vida social de la comunidad. Al igual que sucedió en gran parte del mundo, el desarrollo de la industria del cine trajo aparejada la aparición de salas que se constituyeron en un punto de encuentro ineludible para todos los pobladores, sin distinción de clase social o edad.
La historia de Rafaela señala la presencia de varias salas en su momento tradicionales: el Colón (después llamado "Chaplin"o "Gran Rex") que funcionó donde hoy se encuentra "La ensaimada", en calle San Martín; el Avenida (posteriormente "Gran Avenida"), en el local donde ahora está el Banco Hipotecario en bulevar Santa Fe; el Pueyrredón, destruido en un incendio ya que funcionaba en la sala de la Sociedad Italiana, en calle Pueyrredón; el Lasserre, donde está la sala teatral de ese mismo nombre en bulevar Lehmann; y el cine teatro Belgrano, ahora de carácter municipal, siendo la única sala que permanece abierta de aquellas tradicionales, que justo este domingo 5 de febrero cumple 60 años.
Además, se encuentra también en actividad desde hace un tiempo, ya de la que podría denominarse época moderna, el complejo cinematográfico Las Tipas.
Tras la referencia de estos antecedentes sobre las salas cinematrográficas que hicieron historia en Rafaela, recordaremos los antecedentes de la única que permanece en vigencia, el cine teatro municipal Manuel Belgrano, cuya inauguración fue el 5 de febrero de 1957.
El padre José Marozzi -párroco de la Catedral San Rafael, inspirador y promotor de esta obra- bendijo la sala, para luego pronunciar palabras de apertura el presidente del directorio Pedro Chiaraviglio. Se realizó la función de gala inaugural de la sala con capacidad de 1.500 butacas, distribuidas entre plateas y pullman, con suficiente espacio para el desplazamiento de los espectadores.
El primer directorio se completó con Carlos González, Raimundo Arnoldt, Pedro Bessone, Serafín Karlen, Mario Crespo, Oreste Berta, Juan Ferrero, Américo Marchetti y Diego Sosa. El gerente fue Horacio Scándalo durante más de 40 años.
Tras la iniciativa del padre Marozzi, se constituyó una sociedad anónima conformada por la Parroquia San Rafael y ciudadanos particulares para dar inicio al Cine Belgrano. Creada la Diócesis de Rafaela, en 1961, las acciones de la Parroquia San Rafael fueron transferidas al Obispado que, en 1985, participaba sólo con el 5% del capital, patrimonio que en pocos años fue incrementando con numerosas donaciones hasta alcanzar casi el 49% en 1992.
Más tarde, monseñor Héctor G. Romero -titular del Obispado-, ante la drástica situación de vender el inmueble con destino comercial o salvar la sala como valioso patrimonio cultural de la ciudad, decidió donar las acciones a la Municipalidad de Rafaela. Esta pasó a poseer casi el 52% del capital, sumando lo del Obispado a las donaciones de otros tres accionistas: Eros J. Porta, Roberto Lencioni y Emilio J. Grande.
El 19 de agosto de 1992, el Concejo Municipal sanciona la Ordenanza Nº 2.549, por la cual se aceptan las donaciones de acciones del Cine Teatro Belgrano S.A. El 7 de enero de 2007, el Concejo Municipal sanciona la Ordenanza Nº 4.003 por la que se crea el Cine Teatro Municipal “Manuel Belgrano”, con carácter de persona jurídica pública estatal.
QUE DECIA ESTE
DIARIO EN 1957
El día previo a la inauguración se titulaba en las páginas de LA OPINION: “Cine Teatro Belgrano. Una gran obra que Rafaela reclamaba”. El anuncio de la inauguración estaba acompañado por las publicidades de las firmas que habían intervenido en la ejecución de la obra, entre las que se pueden citar: Santiago Luis Toretta (arquitecto), Italo Juan Grimaldi (ingeniero civil), Quattordio (empresa constructora), Antonio Gaboli (frentista), Aramis Belloni (instalación del Bar Americano), Alberto Larrué (lustre de muebles), Héctor Abate Daga (electricidad), Pascual Peterlín (carpintería), José Bravi e Hijos (vidrios y cristales), Sucesores de Juan Aprile (herrería artística), Ripamonti, Guillermo Schilpp, Balvino de Miguel, Grandes Tiendas Ciudad de Messina, Scossiroli Muebles, Andereggen y Cía., Fornero Hnos., Dante Belletti y Jorge García.
“El monumental edificio que se levanta en nuestra principal avenida, en el corazón mismo de la ciudad, fue construido de acuerdo con los últimos adelantos de la arquitectura e ingeniería, mediante el ponderable núcleo de hombres que han resuelto constituirse en sociedad anónima para concretar tan cara inquietud, que al par que ha de dar a Rafaela, la tónica progresista del momento, servirá como magnífico centro de esparcimiento espiritual, donde habrán de programarse espectáculos de alta jerarquía artística y cultural para satisfacer una necesidad que esta población venía reclamando con insistencia desde hace mucho tiempo”.
Algunos aspectos técnicos que resumían la monumental obra: 1.500 butacas distribuidas en plateas y pullman, aireación y calefacción, equipo de proyección y sonido importado adaptable a todo tipo de películas: planas, panorámicas, vistavisión y cinemascope en sus 2 variantes. El escenario estaba preparado para todo tipo de espectáculo y contaba con un foso para orquesta con iluminación especial y amplia entrada para cualquier artefacto de proporciones para representaciones teatrales así como una interesante escalera caracol que conduce a la parrilla y comodidades para electricistas y maquinistas. Y en cuanto al personal de la sala, “para dar nota simpática y adecuada, ha de actuar especialmente uniformado”.