Así como al "Chavo del 8" lo amaban los niños, también Ramón Valdés era muy querido por los pequeños.
Cada mañana, camino al estudio, Valdés solía acercarse a los chicos que encontraba en la calle, les firmaba autógrafos y les hacía bromas.
"Nací niño y sigo siendo chavito", decía, y "Monchito" (como le decían desde su infancia) agregaba "tengo el carácter de niño, y los chavitos me entienden bien".

TIEMPO DE MEMORIA
Recuerda Infobae que "Don Ramón" no era uno más dentro de la bonita vecindad de "El Chavo".
Malhumorado y cascarrabias, pero noble, humilde y de gran corazón, el personaje le debía mucho más al propio Ramón Valdés (nacido el 2 de septiembre de 1923 en Ciudad de México), que al ingenio creativo de Roberto Gómez Bolaños.
Empezando por el nombre, siguiendo por su ropa y concluyendo en ciertos rasgos de su personalidad: uno y otro eran lo mismo. "Con permisito, dijo Monchito", "¡Si serás, si serás!", y tantas otras frases más fueron improvisadas por el actor, sin haber estado incluidas originalmente en los libretos.

Ramón Valdés hizo su debut en la pantalla chica a los 47 años, aunque para entonces "Monchito" había participado de 70 películas. En varias trabajó con Cantinflas, y en muchas otras lo hizo con su célebre hermano Germán "Tin Tan" Valdés.
Pero esa trayectoria no había redundado en una estabilidad económica. Por el contrario, quien tuvo 10 hijos con tres parejas distintas debía trabajar en otros oficios (sí, al igual que Don Ramón) para mantener a su familia: en distintas épocas fue comerciante, fabricó muebles de madera y se desempeñó como chofer, entre otras ocupaciones.
Y cuando de todos modos no llegaba a fin de mes, era su hermana Rosalía Valdés o el exitoso "Tin Tan" quienes lo ayudaban, prestándole dinero.
El notable suceso de "El Chavo del 8" -y también de "El Chapulín Colorado", donde tuvo la posibilidad de interpretar otros personajes- le permitió a Ramón olvidarse de las preocupaciones monetarias por casi una década, hasta que en 1979 decidió presentarle su renuncia a Gómez Bolaños.
No fue personal: a diferencia de otros actores, Valdés no tenía ningún inconveniente con Chespirito. Al igual que sucedía en la ficción, el problema era con "Doña Florinda", la mamá de "Quico". Y a partida de Carlos Villagrán terminó por convencerlo: consideró injusto que fuera despedido por los celos que "Quico", su personaje, le generaba a "Chespirito" (Roberto Gómez Bolaños).
Entonces un día Don Ramón se fue, sin más, haciendo a un lado la fama y el dinero. Y regresaron los tiempos de zozobra, de rachas buenas y no tanto.

EL CIGARRILLO LO LLEVO A LA MUERTE
Para entonces su salud ya estaba muy deteriorada. Todo se debía al cigarrillo. En los pasillos de los estudios de Televisa, donde se grababan los ciclos de Chespirito, nadie fumaba: la prohibición era taxativa. Menos para Monchito, claro, quien incluso solía despertarse a la madrugada con la única intención de encender un cigarrillo.
La primera consecuencia fue un cáncer de estómago. Lo operaron. Y los médicos le aconsejaron -le pidieron, le rogaron…- que abandonara ese mal hábito. ¿La respuesta? Ramón también fumaba en su habitación del hospital.
Uno de los entrañables personajes de la serie mexicana "El Chavo del 8" fue encranado por el actor Ramón Valdés. Se trató de "Don Ramón", con su remera desteñida por tantos lavados, los jeans gastados, un gorrito y unas viejas zapatillas. Lo que no muchos conocen sobre un triste final.
Pese a la cirugía el tumor se terminó expandiendo, afectando su columna vertebral. El pronóstico fue cruel: le quedaban seis meses de vida.
Ramón Valdés murió el 8 de agosto de 1988 a los 64 años de edad, en la misma ciudad que lo vio nacer y también consagrarse. Pero lo hizo casi cuatro años después de que los médicos le hubieran dado aquel pronóstico fatídico.
EL ULTIMO ADIOS
Su entierro congregó a una multitud. Asistió su gran amigo Carlos Villagrán, por supuesto. Pero también "el Señor Barriga" y "el Profesor Jirafales (Edgar Vivar y Rubén Aguirre, respectivamente). Frente al cajón una mujer lloró sin consuelo durante dos horas: se llamaba Angelines Fernández, y la conocían como "la Bruja del 71".
María Antonieta de las Nieves ("La Chilindrina) no pudo concurrir dado que se encontraba trabajando en Perú. Durante años lamentaría no haber acompañado a Ramón Valdés en sus últimos días, y en su adiós. Porque en la ficción, "la Chilindrina" hubiera despedido a su padre; en la vida real, María Antonieta casi que haría lo mismo…

A nadie le extrañó que Florinda Meza no se acercó a dar el pésame. Su cuñado, Horacio Gómez Bolaños ("Godinez" en la ficción), sí lo hizo. Y Roberto Gómez Bolaños también podría haber asistido…
Tiempo después el propio "Chespirito" reconoció como un gran error no haber ofrecido sus respetos a quien hizo por él lo máximo que uno puede hacer por el otro: provocarle una sonrisa.