Después de varias semanas condicionadas por los excesos hídricos, una ventana de estabilidad climática permitió recuperar el ritmo de las actividades agrícolas en buena parte del centro norte santafesino. El movimiento de equipos y maquinarias aumentó durante la última semana, con avances tanto en las tareas de cosecha como en la implantación de los cultivos de la nueva campaña.
El informe del Sistema de Estimaciones Agrícolas (SEA), que elabora la Bolsa de Comercio de Santa Fe y comprende el período entre el 26 de agosto y el 1 de septiembre, señaló que las escasas precipitaciones y lloviznas tuvieron bajo impacto sobre la superficie. Aunque todavía persisten sectores bajos con dificultades de acceso, los escenarios de encharcamiento o anegamiento comenzaron a revertirse lentamente en distintas posiciones topográficas. Los perfiles, mientras tanto, conservaron una muy buena disponibilidad y reserva de agua útil, una condición particularmente favorable para el trigo y para las nuevas siembras.
En este contexto, la implantación del maíz temprano se desarrolló a pleno, con un creciente movimiento de equipos. En el centro del departamento Castellanos se observaron labores sobre lotes que habían sido ocupados por soja temprana. La intención de siembra para la campaña 2026/27 alcanza las 98.000 hectáreas.
También avanzó la siembra de girasol, favorecida por la recuperación de las condiciones físicas de los suelos y la disponibilidad de humedad. En el centro de General Obligado se registraron lotes en plena implantación. Para el nuevo ciclo, la intención de siembra se ubica en 170.000 hectáreas.
La mejora de las condiciones permitió, a su vez, acelerar la cosecha de maíz tardío en los sectores más secos. La superficie implantada llegó a 89.000 hectáreas, un 25,8 % más que en la campaña anterior, aunque 1.000 hectáreas por debajo de la estimación inicial. La recolección estuvo condicionada por humedades de grano de entre 15 y 18 %, mientras que los rendimientos promedio se ubicaron entre 80 y 120 qq/ha en el sur del área de estudio, entre 70 y 100 qq/ha en el centro y entre 60 y 75 qq/ha en el norte.
El trigo, por su parte, continuó evolucionando normalmente, con muy buenas condiciones de humedad en la cama de siembra y en los perfiles. Se observaron lotes con buena germinación, emergencia, desarrollo vegetativo, macollaje e inicio de encañazón, además de una adecuada densidad de plantas. Durante la semana también se realizaron aplicaciones de fertilizantes nitrogenados y tareas de seguimiento y control.
En el caso del algodón, la superficie implantada alcanzó las 106.100 hectáreas, entre un 22 y un 24 % menos que en la campaña anterior. La zona este algodonera llegó al 98 % de la superficie cosechada, aunque en el oeste el avance continuó siendo más puntual debido a las dificultades de acceso a los lotes bajos. Los últimos rendimientos registrados fueron muy variables, desde 500 hasta 3.000 kg/ha.
Así, con la humedad todavía como un factor determinante pero con mejores condiciones para ingresar a los lotes, el área de estudio del SEA recuperó durante la última semana buena parte del movimiento habitual. La prioridad pasó a ser aprovechar la ventana climática para avanzar con las tareas pendientes y, al mismo tiempo, sostener el buen estado general de los cultivos en desarrollo.