Lo venía anticipando. Diciendo sin decir. Se mordía la lengua para adelantarse a los anuncios. Ya promediando enero cuando charlaba con LA OPINION, José Palazzo se animaba a tirar una punta, un dato. La familia del Cosquín Rock se iba a agrandar. Aquella tendencia que nació en febrero de 2017 con la primera edición del Cosquín Rock México fue expandiéndose. Durante el año pasado Colombia, Perú y Bolivia conformaron un combo perfecto para comenzar la gira latinoamericana. “Cada festival tiene su vida propia. Originalmente esto salió como una posibilidad de hacer una gira del festival. Y anduvo tan bien, que hay ciudades que lo tomaron como propio”, reconocía el propio Palazzo.
Y ya varios días antes de la edición argentina del festival, su organizador dejaba entrever en las redes sociales que iba a haber novedades y nuevos destinos. “Puede ser Chile, Uruguay o Paraguay. Tenemos conversaciones con todas. Hemos avanzado mucho y estamos viéndolo”, aventuraba. Y fue así nomás.
Al soleado lunes 12 de febrero a Santa María de Punilla le faltó un día de festival, pero Palazzo no descansaba y ese mismo día anunciaba que un nuevo destino para el Cosquín Rock sería Chile. El 6 de octubre la fecha elegida. Sin embargo, quedaba algo más. No pasaron muchos días del fin de semana de carnaval y Palazzo empezó a preanunciar lo que se venía: una sede más. El tema era dónde.
Sin decirlo, había un lugar que asomaba en el horizonte y este lunes el propio Palazzo descubría la novedad en su cuenta de Twitter. “Es un hecho, nos vamos a Uruguay, Cosquín Rock ya tiene fecha 6 y 7 de octubre, nos vemos”. Como aún falta bastante para la segunda mitad de año, solamente se anuncio la sede, la fecha y el lugar (Landia). Claro que si se piensa en música uruguaya hay un muy interesante abanico de posibilidades. Por las dudas, Palazzo ya preavisó que habrá bandas uruguayas, argentinas y “de otros países”.
Así, este gran escenario del Cosquín Rock, sobre el que han tocado tantas bandas e inclusive las rafaelinas Torke o 4to. Tiempo y al que asisten cada año cientos de rafaelinos -con cobertura de LA OPINION-, se sigue ampliando más allá de la frontera nacional.