En mi anterior artículo manifesté que en los carnavales de 1942,creada por un grupo entusiasta de músicos, nacía en Sunchales la orquesta típica El Fortín.
Curiosamente, por aquel entonces, existía otra agrupación recientemente formada orientada hacia el mismo género musical y se llamaba Los Ases.
La gente fue dividiendo su apoyo y predilección y el enfrentamiento fue tan grande como el generado por ejemplo entre dos clubes de pueblo (por aquel entonces en Sunchales sólo existía Libertad, ya que Unión nació en abril de 1948). Cada orquesta tenía sus acólitos y llegaron a registrarse enconos entre vecinos que tomaban partido por uno u otro conjunto.
Las agrupaciones nombradas, tenían un rasgo distintivo. Según los entendidos, Los Ases estaba dotada de músicos muy talentosos y buenos ejecutantes. A modo de ejemplo cito a Juan Guillermo Bosch (Juancito) ilustre personaje de la música de Sunchales, concertista de piano , maestro del género en la vieja Escuela Fiscal, (l) titular de un conservatorio y fundador y alma mater del Centro de Cultura Artística Amigos del Arte (1929), uno de los bandoneonistas era Alfonso Omar Tschopp (el recordado “Pibe”) destacado ejecutante del instrumento quien a posteriori integrara la orquesta Cetta-Pignoni, la Típica de Elvio Solari ambas de Rafaela, entre otras se completaba el conjunto en bandoneones con el legendario Pancho Coronel, Livio Badariotti y José Hunzicker; en violines Adolfo Actis (también titular de un conservatorio musical), Gressi Y Nilo Badariotti, Celestino Damiani en contrabajo, Luis Roselli en batería y Teófilo Richiger en acordeón. Los “vocalistas” eran: Stella Marys Ramello, y Raúl Silvestre. También integraron la orquesta en distintas oportunidades Hermenegildo Zambón en acordeón y Horacio Rossanigo en violín
El Fortín en cambio, ostentaba otra impronta: tal vez no tenía los recursos técnicos musicales de su oponente, pero contaba con una dupla de cantores que realmente cautivaba a la audiencia, tanto por la personalidad de la cual estaban imbuidos como por la calidad de sus voces. Uno de ellos Spencer Peppellín cordobés de Oliva, llegado a Sunchales para trabajar en la recién nacida SanCor, de estilo arrrabalero y voz aguerrida. y el otro integrante del dueto, Néstor Prola dotado de una voz aterciopelada y de infalible afinación. El director de El Fortín era Don José Minardi, a la sazón Juez de Paz de aquel entonces, ejecutante del bandoneón . Completando la grilla de fuelles se atrincheraban Américo Barbero, Hilario Cagliero y Federico (Fichi) Wildermuth. Los violines,a cargo de Luis Pochón y el ramonense Pedro Luis Pagliero. En piano Eduardo Chiarella, contrabajo Italo Stefani y por último en acordeón Emilio Giraudo.
Por aquel entonces, las actuaciones se realizaban en invierno en el Cine Plaza y en el Avenida y en verano en el Club Libertad y por supuesto actuaban en los pueblos de la zona de influencia de Sunchales.
Finalmente El Fortín se disolvió, casualmente para otros carnavales pero del 47,más tarde hizo lo propio la orquesta Los Ases
Fue una etapa que quedó grabada en la historia del pueblo. Aún hoy existen quienes la recuerdan con un deje de admiración, pesadumbre y perplejidad a la vez, fundamentalmente por la manera en que se dio esa manifestación cultural en el seno de una comunidad tan pequeña como lo era el Sunchales del 40.
Ninguna época es igual a otra, eso está claro, lo que es incontrastable es que hay etapas en la vida de una sociedad, que dejan marcadas huellas muy profundas en la memoria colectiva de sus componentes. La narrada, por ejemplo,es una de ellas.
(l)” El tiempo incomparable.” Neva Magda Rotania pág. 50