Por Gloria Yannitto. - No puedo callar lo que he visto y oído... No debo dejar de dar gracias a Dios por esta visita que me reconcilió con la vida, pero con la auténtica vida, la que Dios pensó para el ser humano...
Fuimos con un grupo de "Asociadas laicas de la Misericordia", acompañadas por la hermana Assunta, superiora del Colegio. Ella con otra asociada los visitan semanalmente, misión que desempeñan con amor y alegría.
Nos encontramos con un grupo de muchachos jóvenes sometidos voluntariamente a la ardua tarea de desintoxicación del terrible flagelo que desfigura todo proyecto del Señor pero que, gracias a la iniciativa del querido padre Alcides Suppo, sacerdote comprometido, quien vive el llamado específico de Dios y lo desempeña con amor, dedicación y responsabilidad, siendo el Asesor de la Asociación y trabaja en los tres Centros de la ciudad, acompañado por el presidente, los coordinadores y voluntarios.
EMPRENDIMIENTO
Este emprendimiento, es un verdadero proceso de sanación que se viene desarrollando con éxito en cada joven, llenos de buena voluntad y obedeciendo a los constantes desafíos que implica la corrección de un vicio que se incrusta adueñándose de sus voluntades, hasta despersonalizarlos, marginarlos y aniquilarlos...
Para el método de Sanación, el padre Alcides utiliza la medicina del Amor de Dios que sólo se consigue creyéndole a El, orando y meditando con la Palabra, viviendo la Santa Misa, culmen de una espiritualidad centrada en la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo, metodología que se basa en la experiencia evangélica que comprende un profundo conocimiento de sí mismo para luego conocer al hermano, a través de diálogos, charlas, celebraciones, etc. Sumado a esto, ocupan el tiempo con los quehaceres domésticos y servicios propios, de manera que esa conjunción de tareas hacen a una vida sana y correctiva que Dios permite porque los ama y ayuda a concretar sus aspiraciones:
"SALIR DEL INFIERNO,
ENTRAR AL CIELO"
Por supuesto que la condición humana no los libera de momentos de crisis, desasosiegos, impaciencias, angustias, etc. Ese es el Camino que Dios les regala y desea lo transiten con la esperanza de sortear las piedras y poder insertarse nuevamente a la sociedad que sabrá acogerlos con alegría y agradecimiento al Padre Suppo y colaboradores porque saben que la generosidad evangélica es "dar sin recibir recompensas", es hacer el bien sin mirar a quien, es colaborar para que el ser humano sea un verdadero hijo de Dios.
Estuvimos esa tarde, ofreciéndole lo mejor de nuestro cariño mediante una sencilla celebración navideña, con la lectura de la Palabra; un sencillo pesebre puso el marco que la circunstancia era propicia, matizando con cantos y guitarra hicieron que este acontecimiento fuera un cálido ofrecimiento al Niño de Belén como la hicieron los ángeles y pastores, la alegría y la emoción colmó toda expectativa.
Luego tuvimos un espacio de esparcimiento con una mesa servida de "cosas ricas" y así, conversando, riendo y comiendo, la tarde esparció la calidez de un encuentro inolvidable. ¡Volveremos siempre!!!
Sobre la celebración, transcribo brevemente las palabras iniciales: "Venimos a visitarlos porque los queremos mucho... porque el tiempo que estamos viviendo es muy especial para sentirnos hermanos, hijos de un mismo Dios, nuestro Padre...".
ACOMPAÑAMIENTO
Jesús, su hijo, cuya fiesta celebramos el pasado día 25, nos trajo la alegría de vivir y nos acompaña siempre.
* Cuando nos sentimos solos....
* Cuando tenemos alguna pena...
* Cuando no nos gustan ciertas cosas...
* Cuando desearíamos ser distintos...
* Cuando nos sentimos desanimados...
* Cuando estamos alegres...
* Cuando logramos un escalón mas arriba...
* Cuando la esperanza nos anima...
* Cuando la fuerza de voluntad nos acompaña...
¡En fin, Jesús es nuestro "todo"! Aprovecho esta oportunidad para invitar a las personas "generosas" para que, con su granito de arena contribuyan al sostenimiento de esta "colosal" obra.
¡Hay tantas cosas que se pueden hacer! por ejemplo: alimentos, ropa, calzado, elementos de tocador, de limpieza para la casa y algo más todavía, contribuir para que, en un tiempo no muy lejano, tengan su casita propia; para eso necesitamos ladrillos, cemento, arena, etc. Ellos serán los constructores.
Queridos, vayamos puerta por puerta, pidamos sin vergüenza, acostumbrémonos a no ser indiferente a las múltiples necesidades de los que esperan... Ni decir, de los "generosos de siempre" porque aquí hay muy buenos colaboradores ¡Gracias a Dios!
El óbolo de la viuda del Evangelio dice que esta pobre mujer dio al templo, en tiempo de Jesús," lo único que tenía". La Madre Teresa de Calcuta decía: "dar hasta que te duela" ¡Qué ejemplos nos pone Jesús! ¡Que satisfacción espiritual se experimenta cuando se ayuda al necesitado por Amor a Dios!
Cuando vivamos así, seremos verdaderos hijos de Dios, hermanos de Jesús y templos vivos del Espíritu Santo!