Hoy 30 de enero de 2015, el sacerdote diocesano Alcides Miguel Suppo, ampliamente conocido por ser el párroco emérito de la parroquia local “Ntra. Sra, de Guadalupe” e impulsor de la ONG católica “Vistiéndonos de Sol”, que entre otras cosas recupera jóvenes de la droga; cumple 80 años de fructífera existencia.
No sólo eso, sino que el 3 y 4 de abril cumplirá 50 años de ordenación y de primera misa. El 3 de abril de 1965 fue su ordenación y al día siguiente su primera misa. Eso fue en Saguier, su pueblo natal.
LOS COMIENZOS
El padre Alcides Suppo nació en Colonia Saguier, un 30 de enero de 1935.
Su familia estaba compuesta por su papá, Juan Bautista Suppo, su mamá Rosa Marchisone y sus hermanas Onelia y Clelia -aún viven las dos-. Si bien sus padres eran argentinos, sus abuelos eran italianos.
El pequeño Alcides cursó la escuela en Colonia Iturraspe, y finalizada la misma se le despertó la vocación religiosa. Sobre ese evento crucial en su vida recuerda que, “a mí siempre me gustó algo que era extraño al ambiente donde yo vivía que era el gusto por los libros. Dentro de todo eso fue naciendo el deseo del llamado de Dios”, explicó.
De joven, trabajó en un “campito” que tenía su familia en Saguier, colaborando en las tareas rurales junto a su papá.
Ya terminada la escuela, a los 21 años ingresó al seminario mayor en Guadalupe, Santa Fe.
Desde su primer día fue difícil, ya que entró a Guadalupe el 8 de septiembre de 1955, ocho días antes de la caída de Perón en la Revolución Libertadora, una época de mucho conflicto y tensión en el país.
Sobre aquél día y el golpe de estado, Suppo recuerda que, “la caída de Perón estuvo precedida por conflictos. Bombardeaban la Plaza de Mayo, la gente se enfrentó con Perón, quemaron las iglesias, hubo una gran manifestación. Así que muchos seminaristas se volvían a sus casas porque tenían miedo, y yo entré en esa época… la inconsciencia”, recordó. Esa fue la entrada, y allí permaneció desde 1955 a 1964, 9 años de estudio.
EL DIA MAS
IMPORTANTE
Sobre el día más importante de su vida, el de su ordenación, Suppo comentó a modo de anticipo que, “era el tiempo de monseñor Zazpe, el primer obispo de Rafaela. El me ordenó, y fui el segundo de la diócesis, ya que el primero fue el padre Raúl Troncoso -que todavía vive y está en Tandil-. El segundo fui yo”, recordó.
El 3 de abril del '65 recibió la ordenación presbiteral de manos de Mons. Zazpe, frente a la iglesia de Saguier, en el pueblo donde nació. Ese día lo memora con alegría ya que fueron, “todos mis parientes, mi familia, y mis amigos del seminario. Un día hermoso”.
Apenas ordenado se quedó en la parroquia de Villa Minetti a celebrar la Pascua. Luego, su primer destino fue Ceres, con el padre Olivio Tacca. Ahí estuvo dos años, hasta que pasó a Tostado donde estuvo 7 años. Finalmente vino a Rafaela como secretario del obispo Antonio Brasca, y en 1967 partió a Roma donde permaneció 4 años haciendo una licenciatura en Teología Espiritual en la Universidad Teresiana de los Carmelitas. Luego de 4 años en Italia, volvió en 1981 y se quedó ya para siempre en Rafaela.
“Ntra. Sra. de Guadalupe” fue la parroquia de sus amores: “Es la única parroquia donde fui párroco. En las demás fui siempre vicario parroquial”, comentó. Allí permaneció 25 años, desde los 50 hasta los 75 años hasta que debió presentar su renuncia.
Guadalupe le dio muchas satisfacciones, dejó parte de su vida ahí, y la comunidad se lo reconoce.
Sobre esta época crucial en su vida, Suppo dijo que: “Fue lindo porque yo comenzaba. La parroquia comenzaba. Fui el primer párroco, pero nacía la parroquia de Guadalupe que tenía también una cantidad de barrios que después -durante ese período- ya desde 1986 nacieron 7 u 8 capillas del otro lado de la ruta: Santa Rita, San Cayetano, luego el Barrio Jardín y también San Martín de Porres. También barrios como el Aero Club, que no tenían capilla”, señaló.
Actualmente celebra la misa en la capilla de San Martín de Porres que pertenece a la misma parroquia.
ADICTOS A
LAS DROGAS
Hoy Alcides Suppo además de celebrar misa todos los días, se dedica de lleno a los chicos de la droga.
La obra más conocida es el Hogar Hijo Pródigo, aunque la obra total se llama Vistiéndonos de Sol. Dentro de esta última está el Hogar con internación en Susana, acá en Rafaela en barrio Güemes, y atención ambulatoria en calle Estrada 628. Además llevan adelante el Hogar Simeón -de los viejitos solos-, y una radio. El último proyecto es una casa de internación en Saguier.
Aclara que su motivación no es la lucha contra los traficantes sino, “ponerme al frente de esta lucha para la recuperación de los chicos. Lo que me importa son los chicos afectados para poder ayudarlos y sacarlos”, explicó.