“El día de la inauguración lloviznaba, pero en el momento del inicio buen tiempo y buena concurrencia. Una cuadra de gente. En la plaza, una enorme guitarra hecha de flores, era solo un símbolo que auguraba éxitos futuros. Esa noche, se inauguró el primer Fogón Criollo en la calle Sarmiento y sus servidores eran profesionales, caracterizados vecinos, maestros y de fogonero, un español, gallego acriollado al ciento por ciento, Don Flores, que había cambiado su canto español, por la zamba o la vidalita.(…) Todos los habitantes de Cosquín queríamos desterrar la idea de la enfermedad tuberculosa y así en el fogón, se usaban vasos y jarras adornados con calcomanías del Festival de modo que estos regalos fueran a muchas partes del país, expresaban su inocuidad y desterraba el miedo al contagio. El Fogón fue un éxito financiero y popular. Un poeta, Jaime Dávalos y un viejo cirujano Doctor Albarracín Godoy, recitaban, discutían alrededor del Fogón; cátedra callejera, que congregaba numeroso público.(…). Desde el primer Festival la concurrencia se diseminó por el pueblo, por las calles, las confiterías, los bares, restaurantes y lógicamente el río Cosquín. Era desde su nacimiento popular y callejero.(…)” NdeR: El recuerdo del multifacético y genial médico de Cosquín, Santos Sarmiento, permanece imborrable en quienes lo conocieron y frecuentaron.
(Fragmento de “Aquí Cosquín” de Santos A. Sarmiento, 1992)