Florencia Espíndola y Martín Berra tienen a su cargo la dirección de la Escuela de Danzas Folclóricas "Alma Criolla", la cual se encuentra orientada hacia alumnos con capacidades diferentes, quienes brindan desde el escenario en que les toque actuar, un atractivo y muy bien logrado espectáculo. Pero además, y por sobre todas las cosas, se trata de un aporte realmente trascendente para la comunidad, sostenido en la integración, demostrando un espíritu solidario, comprensivo y de elevado valor humano y espiritual.
Es posible que visto a la distancia, no tenga mayores diferencias con un espectáculo de zambas y chacareras, lo cual ya es un logro de alta significación, pero a medida que los artistas desde el escenario y el público desde las plateas se van consustanciando dentro de todo el conjunto del ofrecimiento, la emoción va creciendo en la misma medida. Las capacidades diferentes, al fin y al cabo, quedan en lo anecdótico desde una visión puramente artística, lo cual sin dudas contiene un gran mérito, pero cuando comienza a trascender lo humano, es entonces cuando se alcanzan los momentos más emocionantes.
Cada escena, cada cuadro, tiene una devolución con aplausos de enrojecidas manos, y todo, absolutamente todo, artistas, espectadores, música, colorido y emoción, terminan confluyendo en un mismo objetivo, que todos terminan compartiendo con agrado, generando sonrisas, aplausos, vivas y muchísima emoción.
Valía la pena destacarlos. Esta gente de "Alma Criolla", al fin y al cabo está haciendo patria, más allá del espectáculo folclórico que ofrece...