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El sepelio de Leticia Stoffel

Muy emotivo fue el velatorio y el entierro para despedir a los restos de Leticia María "Coca" Stoffel, quien dejara de existir anteayer a la edad de 96 años, noticia que generó una enorme repercusión en nuestra ciudad y la región, como así también a través de las redes sociales. 

A diferencia de la mayoría de los velorios que generalmente se efectúan en alguna de las salas existentes en Rafaela, sus familiares, especialmente su hermana Blanca, decidieron que fuera en su domicilio de calle 25 de Mayo 405, rodeada de la intimidad de su gran familia (viajaron sobrinos de Buenos Aires y de las provincias de La Pampa y Salta), seres queridos y amistades. 

En la mañana de ayer tuvo lugar primero el oficio religioso en la Catedral San Rafael, presidido por el sacerdote español Faustino Torralbo, expresando que "esta hermana (Coca Stoffel) consagró su cuerpo y alma al prójimo con obras de misericordia corporales y espirituales, enseñando al que no sabe, dando de comer al necesitado y corrigiendo al que se equivoca".

Y agregó: "era una persona con una cultura, capacidad intelectual y valores morales que sobresalieron por encima de sus simples riquezas materiales. En la casa de Dios todavía hay muchos lugares y con ella tenemos la esperanza por su misericordia y amor a Dios, haciendo una oración para que goce de felicidad eterna".

Más tarde fue el sepelio en el cementerio Pax Dei de Bella Italia. En la oportunidad hubo dos discursos improvisados de despedida. El primero fue de Emilio J. Grande: "se puede decir que Coca era como el ´oro puro´ y su humildad como la flor de violeta. Tenía una personalidad profunda y ejemplar, y una formación académica. Dios quiso que viviera casi un centenario, sembrando principios y virtudes".

"Con cierta frecuencia -continuó- visitaba a las dos hermanas en su casa, siendo un momento de aprendizaje porque Coca siempre dejaba alguna enseñanza. La conocí hace unos 70 años, apreciando su nobleza y sencillez".

Finalmente, el restante mensaje fue de uno de sus sobrinos, Eduardo Ghione, sunchalense radicado en General Pico (La Pampa), quien agradeció a Dios "por la vida de Coca a lo largo de 96 años, que con su amor, cariño y sonrisa siempre brindó a los hermanos, cuñados, sobrinos, amigos y ex alumnos; en el cielo seguramente seguirá sembrando como lo hizo aquí. Un día me dijo que ´si partía de este mundo, ayúdenla a Blanca...´, transmitiendo una paz a los cercanos y los que no lo eran".

Autor: REDACCION

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