Sociales

El Sínodo propone un Observatorio Eclesial sobre la Discapacidad y más teólogos de zonas pobres

Participantes del Sínodo de la Sinodalidad se reúnen para una foto grupal el 26 de octubre de 2024.
Crédito: Vatican Media

Por Victoria Cardiel

CIUDAD DEL VATICANO, 26 (ACI PRENSA).-El informe final del grupo de estudio del Sínodo dedicado a los pobres y la tierra pone sobre la mesa la necesidad de crear un observatorio sobre la discapacidad y que se cuente con teólogos de zonas pobres en los órganos consultivos y de gobierno.

El texto —que fue publicado este martes— subraya que escuchar “el grito de los pobres y de la tierra” no es una opción pastoral sino un acto de fe constitutivo de la misión de la Iglesia. Así, identifica herramientas ya existentes como las parroquias, comunidades de base, movimientos, Cáritas, redes ecuménicas e internacionales.

Sin embargo, asegura que el ministerio social “no puede delegarse” sólo a estas estructuras, ya que “todos los cristianos tienen la responsabilidad de escuchar y responder”.

El informe —que no tiene carácter vinculante y que ahora será revisado por el Papa León XIV— forma parte del trabajo que realizaron los diez grupos de estudio creados por el Papa Francisco en 2024 durante el Sínodo de la Sinodalidad y que quedan disueltos una vez publicados los informes.

Dentro de este grupo de estudio se erigió otro subgrupo —en el que participaron en su mayoría personas con discapacidad— del que salió la propuesta de crear un Observatorio Eclesial internacional sobre la Discapacidad que establezca en paralelo organismos similares a nivel diocesano, nacional y regional.

El objetivo, señala el texto, es utilizar este modelo para “crear estructuras y procesos de escucha de otros grupos marginados”.

El documento también subraya la importancia del lenguaje utilizado para las personas en situación de vulnerabilidad e insta a que respete la “diversidad de sus experiencias” y refleje su dignidad, por ejemplo, “mediante el uso de expresiones centradas en la persona, como ‘personas con discapacidad’ en lugar de ‘personas discapacitadas’”.

Grupos para solteros o viudos

Otra recomendación en la misma línea es que las diócesis y las conferencias episcopales consideren la creación de “grupos para padres solteros, viudas y viudos”, con el fin de ofrecer apoyo y conocer sus necesidades, y que se profundice en “formas eficaces de escuchar a quienes se ven afectados por la guerra, los conflictos y la violencia”.

Se pide asimismo garantizar la presencia en los organismos de participación eclesial de “grupos vulnerables, de las mujeres y de quienes provienen de territorios afectados por el cambio climático y los conflictos”.

También plantea la posibilidad de crear “plataformas en línea para compartir ejemplos globales de buenas prácticas”, como es la Plataforma de Acción Laudato Si’.

Mayor protagonismo de los marginados y pobres en la Teología

Asimismo, se plantea la necesidad de incluir a teólogos provenientes de las comunidades más vulnerables —“pobres, marginadas o subrepresentadas”— en la redacción de documentos magisteriales.

Entre este sentido, se plantea crear redes globales que conecten a teólogos con organizaciones que trabajan sobre el terreno, reforzar el diálogo con otras confesiones cristianas y religiones, y fomentar la colaboración entre medios de comunicación católicos, universidades y jóvenes para traducir la reflexión teológica en acciones concretas.

Esta propuesta parte de la necesidad de una teología que surja de la escucha de los pobres y de la tierra como auténticos lugares teológicos, por lo que se sugiere crear “redes globales” que los conecten “con las organizaciones que trabajan con personas pobres o con comunidades ecológicas”. La meta es, según el informe, promover una teología más conectada con la realidad de los pobres y abierta al diálogo intercultural y a otras disciplinas.

Por otro lado, también plantea “que las autoridades eclesiales y las instituciones teológicas faciliten el acceso de los laicos, especialmente mujeres de comunidades pobres o marginadas, a los estudios teológicos”.

En el documento también pide tener una mayor sensibilidad hacia los pobres y distintos colectivos en situación de vulnerabilidad, incluida “la comunidad LGBTQIA+”.

“La Iglesia tiene muchos medios para escuchar el clamor de los pobres y de la tierra. Sin embargo, el Sínodo ha constatado que mujeres, pueblos indígenas, jóvenes, personas con discapacidad, víctimas de discriminación y personas LGBTQIA+, entre otros, siguen pidiendo ser escuchados. La propia creación pide ser escuchada”, señala el texto.

“Necesitamos profundizar en nuestra capacidad de escucha y responder con acciones transformadoras. La sinodalidad nos invita a pasar de tener medios para escuchar a convertirnos nosotros mismos en un medio de escucha al servicio de la misión de Dios”, concluye el informe.

Autor: 486419|

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