Lo relacionado fue extractado de "Crónica Histórica Argentina".
Fue el poeta Obligado, quien le dedicó unas estrofas que dicen: "Bate el parche un pequeñuelo, que da saltos de arlequín, que se ríe a carcajadas si revienta algún fusil, porque es niño como todos el tambor de Tacuarí".
La batalla de las fuerzas nacionales, al mando del General Belgrano, se batieron el 9 de marzo de 1811, con las fuerzas paraguayas.
Es leyenda porque no figura en ningún parte de la batalla; Mitre en su Historia de Belgrano y de la Independencia Argentina, dio nacimiento al mito.
Obligado se refiere al niño que hizo de lazarillo del comandante Celestino Vidal; uno de los jefes de la columna de ataque en Tacuarí.
No se sabe que ocurrió luego con el tamborcito, ni siquiera si murió en acción, es decir no hay pruebas documentales, pero la leyenda prendió con facilidad, quedando perpetuado en poemas, esculturas y cuadros.
Según la leyenda marchó al frente de la columna, convirtiéndose a impulso del entusiasmo que agitaba a las tropas, en heraldo de la avanzada, batiendo el parche de su tambor.
Según la crónica histórica relacionada, es el mejor testimonio de aquel muchachito de doce años, convertido en símbolo de heroísmo, señalado como tal, sin partida de nacimiento.