La campaña agrícola del centro-norte santafesino transita una etapa marcada por contrastes. Por un lado, la siembra de trigo avanza con regularidad y encuentra condiciones favorables gracias a las reservas de humedad acumuladas en los suelos. Por otro, las lluvias registradas durante la última semana volvieron a condicionar la cosecha de varios cultivos estivales, especialmente en los departamentos del norte provincial.
Así lo señala el informe semanal del Sistema de Estimaciones Agrícolas (SEA) de la Bolsa de Comercio de Santa Fe, correspondiente al período comprendido entre el 27 de mayo y el 2 de junio. Durante esos días se registraron nuevas precipitaciones en General Obligado, Vera y Nueve de Julio, con acumulados que oscilaron entre 1 y 55 milímetros, acompañados por alta humedad ambiental, nieblas y temperaturas en leve ascenso.
El trigo, la apuesta de la campaña fina
La principal novedad de la semana volvió a estar vinculada con el trigo. Por segunda semana consecutiva las sembradoras trabajaron de manera constante en toda el área de estudio, favorecidas por una muy buena disponibilidad de agua útil tanto en la cama de siembra como en los perfiles de los suelos.
La intención de implantación se mantiene en torno a las 450.000 hectáreas, unas 50.000 menos que en la campaña pasada, lo que representa una caída estimada del 10 %. Sin embargo, desde el SEA advirtieron que esa proyección podría modificarse en las próximas semanas.
La combinación de condiciones climáticas favorables y eventuales cambios en las estrategias productivas podría llevar a una revisión de los planes iniciales de los productores. Por ello, la entidad remarcó que la evolución de la superficie sembrada deberá seguirse de cerca.
La reducción proyectada se concentra principalmente en el norte provincial, donde los excesos de humedad y el estado de los lotes dificultan la realización de labores en los momentos óptimos.
Soja tardía cerca del final
La cosecha de soja tardía fue una de las actividades que mostró mayores avances durante la semana. Sobre una superficie implantada de 595.000 hectáreas, apenas superior a la del ciclo anterior, las tareas progresaron con buen ritmo en gran parte de la región.
En los departamentos del sur y centro del área relevada, la recolección se encuentra próxima a finalizar, mientras que en el norte las condiciones climáticas permitieron recuperar terreno y alcanzar un avance semanal cercano a los 25 puntos porcentuales.
Los rendimientos continúan mostrando una fuerte variabilidad. En Nueve de Julio se registraron los valores más bajos, entre 10 y 12 quintales por hectárea. En el resto del área productiva los promedios oscilaron entre 20 y 24 quintales, con máximos de 33 a 35 quintales y casos puntuales que llegaron a 48 quintales por hectárea.
Sorgo y arroz avanzan lentamente
La cosecha de sorgo granífero continuó en la mayor parte del área agrícola, con excepción de las zonas más afectadas por la humedad en Nueve de Julio y Vera. Los rendimientos se mantienen estables, entre 40 y 55 quintales por hectárea.
En tanto, el arroz también avanzó lentamente. En San Javier los rindes promedio alcanzaron los 6.000 kilos por hectárea, mientras que en Garay se ubicaron alrededor de los 6.900 kilos.
Buen panorama para el maíz tardío
Entre los cultivos de verano, el maíz tardío es el que presenta las mejores perspectivas. La superficie sembrada alcanzó las 89.000 hectáreas, un 25,8 % más que en la campaña anterior.
El informe destaca que el desarrollo vegetativo y reproductivo del cereal se produjo sin inconvenientes gracias a las lluvias y a las favorables condiciones ambientales. Actualmente, el 95 % de los lotes se encuentra en estado bueno a muy bueno, con numerosos casos calificados como excelentes.
Algodón, el más afectado
El algodón sigue siendo uno de los cultivos más perjudicados por el exceso de humedad. La superficie sembrada ya había caído entre un 22 y un 24 % respecto de la campaña anterior y las dificultades climáticas continúan afectando el desarrollo de la cosecha.
Durante la última semana las tareas debieron interrumpirse por nuevas precipitaciones y recién pudieron retomarse lentamente a medida que mejoraron las condiciones de piso.
La situación más complicada se registra en Nueve de Julio y el oeste de Vera, donde persisten los excesos hídricos. Allí se estima que aumentará la cantidad de lotes que finalmente no podrán ser cosechados. Los rendimientos obtenidos hasta el momento fluctúan entre 1.000 y 2.000 kilos por hectárea, aunque en algunos lotes destacados se superaron esos registros.
Los suelos muestran una lenta recuperación
Respecto de las reservas hídricas, el SEA señaló que continúa observándose una mejoría gradual en los suelos ubicados en posiciones medias y medias bajas, donde la infiltración avanza de manera sostenida.
No obstante, en los sectores bajos persisten los anegamientos y encharcamientos generados por las abundantes lluvias de abril y mayo. En esas áreas el drenaje sigue siendo escaso y la recuperación resulta mucho más lenta.
El panorama general muestra así una agricultura que comienza a mirar con optimismo la campaña fina, pero que todavía debe resolver las consecuencias de un otoño signado por las lluvias y los excesos de agua en amplias zonas del norte santafesino.