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El turismo internacional sigue con un alto déficit

MIAMI. Uno de los destinos preferidos de los argentinos. FOTO ARCHIVO

Desde la

imposición del cepo, el déficit del turismo internacional se convirtió en una

de las principales fuentes de salida de divisas: entre 2012-2015 se perdieron

U$S 27.220 millones en el mercado formal. Esta cifra, supera incluso el rojo

del sector energético acumulado en dicho período (U$S -23.450 millones).      

Tras el

sinceramiento cambiario, la sangría

de dólares por turismo se recortó levemente, ya que en 2016 el déficit del

sector se redujo a U$S 7.660 millones, cuando el año anterior había sido de U$S 8.400 millones (-9% anual).        

Sin embargo, dicha mejora responde

exclusivamente a una mayor liquidación de los dólares en el mercado formal, ya

que los viajes de los argentinos al exterior continuaron aumentando en 2016 y

la llegada de turistas al país cayó por segundo año consecutivo.

En los últimos años, el turismo internacional profundizó su déficit.

Llega la

temporada de vacaciones y con ella aparecen los planes de viaje entre aquellos

que buscan escapar de la rutina del año. Pese a que el viajar es un placer para

la mayoría, en los últimos años el turismo se convirtió en un gran dolor de

cabeza para la economía argentina: desde 2012, la sangría de divisas por esta

vía creció de forma sistemática.

Conforme a las

cifras del Balance de Pagos del INDEC, la pérdida neta de dólares de la cuenta

de turismo trepó a U$S 11.100 millones entre 2012 y 2015, promediando U$S 2.775

millones por año. En contrapartida, entre 2008 y 2011, el promedio anual alcanzó

U$S 1.070 millones mientras que en el período 2004-2007 el saldo fue

prácticamente nulo.

Está claro que

el deterioro del saldo de divisas del turismo internacional obedeció al progresivo

encarecimiento en dólares (abaratamiento) de nuestra economía (del resto del

mundo), y a ese proceso se le sumó el efecto del cepo cambiario.

Por un lado,

las restricciones sobre la compra de moneda extranjera para atesoramiento convirtieron

a los viajes al exterior en una de las pocas fuentes para acceder al “dólar

barato”. Así, de acuerdo al balance de pagos, el gasto internacional de los

argentinos trepó de U$S 6.400 millones promedio por año entre 2008 y 2011, a

US 8.000 millones anuales en 2012-2015.

A su vez, la

brecha cambiaria que se abrió entre el dólar oficial y el paralelo (promedió

48% entre 2012 y 2015) por las restricciones operantes permitió sostener el influjo

de divisas proveniente del turismo receptivo en nuestro país.

Es que la elevada

brecha cambiaria, hacía que los dólares físicos que traían los extranjeros tengan

mayor valor al cambiarse en el mercado paralelo. Esto explica porque a pesar de

la profundización del atraso, los ingresos por turismo receptivo se mantuvieron

en torno a  U$S 5.200 millones anuales

desde 2012. Pero no todos los extranjeros liquidaban sus divisas en el mercado

paralelo: principalmente lo hacían los de los países limítrofes y aquellos que

no debían rendir cuentas de sus gastos.

Así, pese a

que el gasto de los turistas extranjeros en nuestro país se mantuvo estable, este

se canalizó crecientemente al circuito informal. Por caso, de los U$S 20.700

millones que ingresaron al país en concepto de turismo receptivo entre

2012-2015, tan sólo U$S 6.500 millones pasaron por el mercado oficial, es decir

menos de un tercio del total.

De hecho, si

tomamos los datos del mercado formal de cambios del Banco Central, la pérdida

de divisas por turismo durante la vigencia del cepo asciende a U$S 27.220

millones, superando incluso el déficit energético acumulado en dicho período

(US$ -23.450 millones).

Pese al fin

del cepo y la devaluación, se incrementó el déficit del turismo

El primer objetivo del

gobierno de Mauricio Macri fue normalizar el mercado cambiario para apuntalar

la oferta de dólares y alentar la llegada de inversiones. Así, la oferta de

divisas que se había resentido en la época del cepo, creció considerablemente a

lo largo del 2016. Sin embargo, pese a los avances en este frente (eliminación

de las restricciones a la compra de dólares y la devaluación), el año pasado no

se registraron mejoras significativas sobre el resultado de la cuenta de

turismo internacional.

Veamos con

mayor detalle

Conforme a los datos del

Mercado Unico Libre de Cambios (MULC) del Banco Central (BCRA), la diferencia

entre los dólares gastados por los extranjeros en el país y las erogaciones de los

argentinos en el exterior  arrojó un

déficit de U$S 7.660 millones durante el 2016. Dicha cifra casi duplicó el rojo

energético (U$S 4.130 millones) pero se redujo 9% respecto al déficit

registrado en 2015 (U$S -8.400 millones).

Dado que el egreso de

divisas por esta vía se mantuvo prácticamente estable en 2016 (los argentinos

gastaron aproximadamente U$S 9.500 millones en concepto de viajes al exterior en

todo el año), el recorte del rojo de turismo internacional obedeció en su totalidad

al aumento de los ingresos, que prácticamente se duplicaron en el período:

pasando de U$S 965 millones en 2015 a U$S 1.840 millones el año pasado (+90,5%

anual).


Sin embargo, el aumento de

los ingresos estuvo asociado a la reducción de la brecha cambiaria (desaparecieron

los incentivos a liquidar los dólares por fuera del mercado formal) ya que no aumentó

la llegada de extranjeros al país. Por caso, aunque sólo hay datos al tercer

trimestre del año pasado, las cifras del INDEC de Balanza de Pagos muestran que,

a contramano de las cifras del BCRA, los gastos de los turistas extranjeros en

el país cayeron 13,5% en la comparación interanual.

De hecho, estos datos coinciden

con las estadísticas de la Encuesta de Turismo Internacional (ETI) elaborada por

el INDEC: en los primeros once meses de 2016, la cantidad de extranjeros que

ingresó al país se redujo 2,5% respecto de igual período de 2015 (pasó de 2,1

millones, a 2,03 millones). Dado que este retroceso fue más moderado que la

caída  de los ingresos por turismo

receptivo, queda claro que también cayó el gasto promedio de los extranjeros

que visitaron Argentina (-9% i.a. acumulado a septiembre). (Prensa Ecolatina).

Autor: Redacción

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