Por Henry Altare. - Lo que todavía no encontré en la Navidad...
Llevo muchas navidades en mi historia siendo hijo, nieto y padre.
Cada Navidad abrigo un sueño que no se puede llenar con buena comida, con buena bebida, con hermosos regalos ni con mis seres queridos a mi lado.
Un ingrediente que no puedo explicar, una sensación que anhelo sentir, un vacío que quiero llenar.
Desde chico conozco la historia de la navidad, María, José y el niño Jesús. El lugar donde pasaron la primera noche llamado pesebre o establo. La visita de los pastores, el anuncio de los ángeles y hasta los regalos de los reyes.
¿Pero sólo eso es la Navidad? ¿Armar un árbol con pequeñas luces, adornar la casa de una forma especial y nada más?
Se habla de paz y amor, pero se esfuma en el ambiente, plagado de conversaciones comunes y normales de todos los días.
Esperar que se hagan las 12 para saludarnos y desearnos buenas cosas...
Hay algo que desea mi corazón, hay preguntas que quiero contestar.
¿Por qué Navidad es diferente a cualquier otra fecha o feriado del calendario?
¿Por qué la historia de Jesús tiene algo más para ofrecer?
Buscando, suspirando, deseando y preguntando, encontré estas palabras en la Biblia:
“Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores”, yo necesito ser salvado por él de todas las cosas que hice y que hago mal, porque la culpa me condena.
“Vine para servir y entregar mi vida para rescatar a muchos”, yo me siento tremendamente necesitado de sentido, de valor, de paz, de amor y de libertad.
“Vine para buscar y recuperar lo que se había perdido”, yo necesito encontrar a Jesús de verdad, necesito que él me encuentre, ya que él me creó, quiero recuperar mi relación con él.
“El ladrón no viene sino para robar, matar y destruir, pero yo he venido para que tengan vida y para que la tengan en abundancia”, ya me han robado muchas navidades, hoy quiero esa vida plena, desbordante y que llena de satisfacción mi corazón.
Señor Jesús, entiendo que viniste al mundo para salvarme y devolverme una vida que vale la pena ser vivida, perdón por ignorarte tanto tiempo, por vivir mi vida a mi manera sin tenerte en cuenta. En esta Navidad quiero una nueva vida y sé que sólo vos me la podés regalar. Te quiero mucho.
El autor es el pastor de la Iglesia Cristiana El Refugio.