Por Pedro Ulman
"Qué tipo sencillo y agradable", afirma un hombre de mediana edad, sonriente, tras conseguir su objetivo de fotografiarse junto a Miguel Del Sel en el bar Cyrano, ayer por la tarde. En pocos minutos, un niño de no más de 10 años, una pareja que le anticipó que iría ver su show al Cine Teatro Belgrano -anoche- y varios más se retrataron con una de las celebridades del humor argentino. Todo mientras dialogaba con LA OPINIÓN. Cosas de la fama.
Está claro que Del Sel juega de local en Rafaela. Estaba sentado en una mesa en la vereda del bar esperando por una merienda. Generoso, accedió a todos los pedidos. A la noche, junto a uno de sus compañeros de ruta, el sunchalense Darío "Chino" Volpatto, se presentó con la obra teatral que conquistó Villa Carlos Paz en el verano pasado. Ya sin Dady Brieva, el trío Midachi se convirtió en un dúo. "Miguel y Chino en banda" salió de gira por todo el país y uno de sus primeros destinos fue la Perla del Oeste.
Un mensajito por Whatsapp fue suficiente para acordar la entrevista. "Estoy saliendo para Rafaela, a las 17:30 nos encontramos allá" respondió rápido a la hora de la siesta.
"Sí, puede ser... Rafaela es como un segundo o tercer hogar. Igual, creo que el más local acá es el Chino por cercanía de Sunchales. Y bueno, nosotros cuántas veces hemos venido a Rafaela por distintos motivos, por amistades, por el Instituto de Educación Física y obviamente por la actuación, hubo un tiempo que veníamos todos los años. En mi caso, después vine por la política y ahora otra vez por la actuación. La verdad, estamos muy contentos con el Chino, por el show que estamos presentando, estamos felices", dijo Del Sel mientras esperaba un sandwich.
"En Carlos Paz ganamos nueve premios. Sobre todo el que más queríamos que era Mejor Show Humorístico-Musical, Mejor Voz Femenina, porque tenemos ahí a Idania Dowman, una panameña que rompe todo, Mejor Imitador, Mauricio Jortack entre otros. Y ahora se incorporó Zaul Showman, el mago Saúl. Estamos haciendo el show que queríamos", dice satisfecho por la obra que anoche colmó el Cine Teatro Belgrano, con el intendente de Rafaela, Leonardo Viotti entre el público.
Del Sel destacó que la obra también es importante a la hora de generar empleo. "El espectáculo cuenta con una banda en vivo, con pantalla gigante, con mucha gente. Somos 23 personas viajando. Es un proyecto que da trabajo. Somos una Pyme importante y encima hacemos reír. Somos una especie de circo dando vueltas por la Argentina, llevando toda nuestra energía, nuestra gracia, nuestro humor, nuestra música", subraya con entusiasmo. "El título de la obra es porque hay seis músicos en el escenario, es una banda, no porque Dady nos dejó 'en banda'. Es porque tenemos seis músicos en vivo y eso le da un toque especial a la propuesta", aclara.
La Tota, su personaje icónico no puede faltar. "Nos matamos de risa, hago preguntas, improvisamos. Además en pantalla aparecen Susana, Messi. Cuando aparece Messi es increíble, la gente por ahí no puede entender cómo Messi le está mandando un saludo a La Tota, pero sí, se los manda. El teatro explota cuando aparece Messi. Bueno, porque lo conocí, porque lo conozco, porque según él ven todos los videos de Midachi y Rompeportones", comenta.
Tras anticipar que ahora se presentan en Santa Fe y luego viajarán a Gualeguaychú, Concordia, Paraná, después tendrán tres noches consecutivas en Rosario y después siguen de gira hacia La Pampa (General Pico y Santa Rosa), Viedma, Bahía Blanca, Neuquén, admite que "después de 42 años actuando con el Chino, nos hemos ganado el cariño de mucha gente, el respeto, en este caso sabemos que venimos con un show que la gente va a pasar de bien".
"Es un año difícil para el país, para la gente. Pero durante las dos horas que dura el show, la gente se va a olvidar de la realidad, una realidad tensa por la pandemia, tensa porque ahora se incorporó el mosquito del dengue y por los malos gobiernos nos dejaron con una pobreza elevada y ahora encima el sueldo no alcanza. Hay que darse el tiempo para ir al teatro y reírse", finaliza el capítulo dedicado a la obra.
¿Y LA POLÍTICA?
"La política no, nada. Yo ya volví a actuar, le di seis años a la política, del 2011 al 2016. Tuve la suerte de ser embajador en Panamá. El otro día me hicieron una nota a página entera en el diario La Estrella de Panamá, donde cuento que yo cuando fui a ese país volví a vivir, volví a ser yo, volví a cantar, volví a ser de todo. Ahí te das cuenta cómo te podés destacar haciendo lo correcto, cuando te esforzás, cuando aprendés, cuando escuchás, cuando mirás y cuando te dejás ayudar. No me quiero agrandar, pero te van a decir que fui el mejor embajador argentino que estuvo en Panamá", asegura.
Del Sel volvió a Ciudad de Panamá el mes pasado. "Fue un revuelo, en la embajada un gran recibimiento, te das cuenta que hay un cariño del empleado y de la gente, todos querían juntarse conmigo, yo en tres noches no pude juntarme con todos. Si hacía una lista me tenía que quedar un mes en Panamá. Eso habla de que cuando las cosas las hacés con pasión, con cariño, cuando las hacés honestamente, que es lo que reclamo siempre, hay un reconocimiento", reflexiona.
-¿Cómo ves a la provincia de Santa Fe?
-Le tengo confianza a (Maximiliano) Pullaro. Ha estado en casa dos o tres veces, hemos hablado, es una buena persona ante todo, que es fundamental en política. A Gisela (Scaglia) la conozco porque entró en la política conmigo. Ahora es vicegobernadora, sé de su capacidad, de su honestidad. Creo que a los dos les va a ir muy bien. Van a tener que pasar momentos malos porque el país tiene problemas en lo económico, en toda la parte de delincuencia provocada por la miseria, por la droga, por tanta lacra que tenemos ahí. Que todo esto, como digo yo en cada nota, todo se va a arreglar en el futuro con la educación. Si todos los pibes terminan el secundario, seguramente va a haber menos robo, menos droga, menos de todo. Y va a haber más cosas buenas. El problema del Covid también trajo secuelas, porque con el kirchnerismo todos pasaban de grado y todos pasaban de año, le arruinaron la vida a miles y miles de pibes. A la escuela hay que ir a estudiar, hay que portarse bien, a estudiar, a aprender. Y la escuela es la que te permite ser alguien en la vida. Por supuesto, la familia, los buenos amigos, el club.
-¿Y el país?
-El país es extraordinario. Argentina no le puede ir mal. Pasa que hace 40 años que se armó una estructura corrupta en todos los niveles, en el gremial, en el empresariado, en la conducción de la política, que derraman corrupción hacia abajo. ¿Cómo no voy a robar yo si el otro se robó millones de hectáreas? dicen muchos. Mirá todos los negocios que compró este tipo o con testaferros tiene esto, aquello y lo otro. Entonces yo también puedo. Después crearon, le hicieron creer a mucha gente que puede vivir gratis y no es así, hay que trabajar. La vida no es fácil.
-¿Y el presidente Javier Milei?
- A este Presidente, por ahí le critico algunas cositas, las formas de hablar, como se dirige a algunos. Pero en otras me agrada que vaya el choque contra estructuras que todos sabemos que son corruptas. No puede ser que un gremio te pare las clases y que los chicos pierdan la escuela. No es solo con los docentes, cualquier piquete que te frena todo. Ojalá que le vaya bien a Milei, como le he deseado que le vaya bien a cada gobernador, a cada intendente y a cada presidente.
-¿Sos optimista?
-Soy optimista porque yo le pongo huevo a la vida y a todo. Y cuando recorro el país con el teatro vemos que hay de todo para todos, la pesca, el oro, el litio, vacas, soja. No puede haber hambre en Argentina, es una locura. Y encima vive poca gente.
Llegó el sandwich. Y la entrevista fue llegando a su fin, mientras más rafaelinos esperaban por su foto con Miguel. "Es fantástico el cariño de la gente, yo ando por la calle, todo el mundo me saluda. Una noche estuve tres horas sacándome fotos, todos mis compañeros de la obra me esperaban para comer, pero se cansaron y se fueron todos. Pero bueno, hay un tema de Rubén Blades que se llama Siembra. Sembrar es pretender cosechar, ¿no? Y nosotros siempre hemos sembrado buenas acciones. Hemos hecho reír, hemos trabajado. Fui diputado, fui casi gobernador, fui embajador. Y ahora es el teatro y el campo, el lunes tengo que ir a vacunar al Cacique. Nadie me puede decir nada raro. La gente me conoce, va a mi casa y me encuentra. Me llama por el teléfono y atiendo. Y eso te da una transparencia. Para la gente que me quiere ver, me ve. Soy solidario. Cuando vos no escondes nada, los resultados son estos. Y el Chino es igual que yo. El Chino es un gringo espectacular. Es como si fuese mi hermano, es una gran persona. Nunca nos creímos esto de ser artistas. Somos profes", termina a modo de monólogo.