Rural

Estabilidad climática y buen desempeño de los cultivos en el centro norte santafesino

BUEN ESTADO. Lote con soja temprana en etapa de inicio de floración en el centro del departamento Castellanos.
Crédito: FOTO SEA BCSF

La estabilidad de las condiciones climáticas fue el factor clave que marcó el pulso de la actividad agrícola en el centro norte de la provincia de Santa Fe durante las últimas semanas, según el nuevo informe del Sistema de Estimaciones Agrícolas (SEA) de la Bolsa de Comercio de Santa Fe, que monitorea la evolución de los cultivos en 12 departamentos, entre ellos Castellanos.

El buen tiempo permitió acelerar las labores de cosecha y consolidar rindes en los principales cultivos de la campaña, con resultados que, en general, se ubicaron entre buenos y muy buenos, e incluso excelentes en algunos casos puntuales.

Girasol: cosecha intensa y rindes consolidados. Los cultivares que alcanzaron la madurez fisiológica presentaron un estado sanitario y productivo favorable en la mayor parte del área relevada. El 90 % de los lotes fue calificado como bueno, muy bueno o excelente, mientras que el 10 % restante mostró condiciones entre buenas y regulares.

La cosecha avanzó a ritmo muy intenso en el norte y centro santafesino, favorecida por el clima estable. A medida que se incrementó la superficie recolectada, los rindes se afirmaron, con valores que oscilaron entre 20 y 24 quintales por hectárea como mínimos, máximos de 28 a 30 qq/ha y registros destacados de hasta 38 o 40 qq/ha en lotes puntuales.

Maíz temprano: campaña destacada. Fue uno de los cultivos más beneficiados por las condiciones ambientales. El informe del SEA destacó una buena emergencia, adecuada densidad de plantas, vigoroso desarrollo vegetativo y óptimas etapas de floración y fructificación. El 98 % de los maizales se evaluó en estado bueno, muy bueno o excelente, sin complicaciones hasta el momento.

La cosecha de maíz temprano para grano comercial avanzó de manera constante, acompañada por las altas temperaturas que favorecieron la pérdida de humedad del grano. Los rendimientos promediaron entre 50 y 54 qq/ha como mínimos y entre 100 y 115 qq/ha como máximos, con lotes excepcionales que alcanzaron entre 125 y 128 qq/ha.

En paralelo, continuó a menor ritmo el picado y embolsado para autoconsumo, principalmente en las zonas de cuencas lecheras y establecimientos ganaderos con feedlot. Los resultados oscilaron entre 12 y 13 metros por bolsa por hectárea, con picos de hasta 18 m/bolsa/ha, obteniéndose reservas de buena a muy buena calidad.

Soja temprana. Buen arranque del ciclo. Una evolución favorable, con buena germinación, correcta emergencia y desarrollo vegetativo normal, además de un buen inicio de la etapa de floración. La adecuada disponibilidad de agua útil en los suelos fue determinante para este comportamiento.

El 98 % de los lotes fue calificado como bueno a muy bueno, con algunos sectores excelentes, mientras que el 2 % restante presentó condiciones entre buenas y regulares.

Sorgo granífero. En contraste, registró una reducción en la superficie implantada. La siembra finalizó con 120.000 hectáreas, un 10 % menos que las 132.450 ha del ciclo anterior. Esta baja respondió a los magros resultados obtenidos la campaña pasada, afectados por el déficit hídrico en distintas etapas del desarrollo del cultivo.

Soja y maíz tardíos: avance condicionado por lluvias

La siembra de soja tardía concluyó con una superficie de 595.000 hectáreas, levemente superior (0,2 %) a la del año anterior. Si bien la implantación se demoró por las precipitaciones de la primera quincena de enero de 2026, los lotes presentan hasta el momento buena germinación y desarrollo vegetativo.

En cuanto al maíz tardío, el SEA relevó una intención de siembra de 90.000 hectáreas, lo que representa un incremento del 22 % respecto del ciclo previo. El proceso de implantación alcanzó el 92 %, con un avance intersemanal de 12 puntos porcentuales, aunque condicionado por las lluvias recientes.

En síntesis, el informe refleja un escenario agrícola favorable para el centro norte santafesino, donde la estabilidad climática permitió sostener altos ritmos de cosecha y consolidar rindes, especialmente en girasol y maíz temprano, mientras avanzan las etapas finales de siembra de los cultivos tardíos.

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