Eduardo Justiniano tiene 26 años, nació en Bolivia, en Santa Cruz de la Sierra, y llegó a Rafaela en marzo de 2007 con un único objetivo: estudiar la Licenciatura en Comercio Exterior. Comenzó a transitar su vida universitaria en la Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales (UCES), sede Rafaela, y el 18 de diciembre pasado su meta se cumplió cuando alcanzó la licenciatura.
Justiniano aseguró que fue testigo de un importante crecimiento de la ciudad desde que llegó de Bolivia a esta parte, lo que permite que los profesionales en Comercio Exterior encuentren más oportunidades para insertar a las empresas rafaelinas en el mundo de las importaciones y exportaciones: “En la región hay empresas que están creciendo y necesitan exportar sus productos y dependen mucho de los profesionales que se forman en UCES Rafaela”, dijo.
- ¿Viniste a estudiar puntualmente a este país?
- Sí, al principio la idea era venir a Argentina a estudiar Ingeniería Petrolera, en 2006. Hice todas las tratativas para ir al Instituto Balseiro en Bariloche, pero era un nivel de exigencia muy alto y no quería asumir el riesgo. La otra opción era estudiar Comercio Exterior, siempre la tuve en la cabeza y en ese momento la carrera empezaba un momento de auge. La primera idea que surgió fue ir a Córdoba, porque mi mamá y toda la familia materna son de Río Tercero.
- ¿Por eso te inclinaste por Argentina y no por otro país para estudiar?
- Sí, exactamente. Siempre lo vi como mi segundo país. En ese momento, en Santa Cruz de la Sierra los chicos salían mucho a estudiar a otros países, a experimentar el intercambio con Estados Unidos o un país de Europa, pero yo no quería arriesgarme tanto. Así que me vine a Argentina, que es un país que conocía, que tenía familiares cercanos, y fui a Córdoba. Pero las distancias eran complicadas allí y una tía que vive en Rafaela me llamó por teléfono y me dijo “Comercio Exterior está acá, venite a Rafaela”. Y ahí apareció UCES. Llegué a la ciudad, conocí la universidad que todavía se encontraba en calle España, pagué la matrícula y empecé las clases, porque era marzo ya.
- ¿Cómo es Santa Cruz de la Sierra respecto a Rafaela?
- Es una ciudad de 3 millones de habitantes. Fue un cambio radical, pero positivo. Estaba acostumbrado a una ciudad grande así que no me costó adaptarme, en el sentido de la comodidad, todo me queda cerca, todo el mundo se conoce. Entré en un curso donde eran todos amigos y eso me facilitó mucho. El grupo de amigos que hice en UCES fue fantástico. Haberme hecho de un grupo de amigos, sentirme cómodo con la universidad, con la ciudad de Rafaela, hizo que me quede y ya voy por los siete años viviendo acá. Me desarraigué de la familia, de mis amigos, de la cultura, porque aunque son países limítrofes tienen culturas distintas. Todo fue sumando de marzo hasta diciembre de ese año y todo lo posterior fue una suma constante. Pasé a segundo año y ya después estaba en tercero y cuando me di cuenta finalicé la carrera. Rafaela creció muchísimo del 2007 a esta parte en cantidad de gente, universidades, muchas carreras, oportunidades. Viví ese crecimiento de la ciudad.
- ¿Tu familia conoce Rafaela?
- Sí, la conocen de hace muchos años. Saben que es una ciudad segura, cómoda, con buen ambiente; eso hizo que tanto mi familia como yo la elijamos en comparación con las grandes capitales como Córdoba, Rosario, Buenos Aires.
- ¿Te gustó la carrera?
- Sí, mucho. Terminé la licenciatura el 18 de diciembre de este año, creo que soy el primer extranjero egresado en una carrera de grado. El cursado lo finalicé en el 2011 y en esos años trabajé haciendo pasantías en la Cámara de Comercio Exterior, el ICEDeL y Muñoz, primero en atención al público y después en la parte administrativa, ahí estuve 10 meses. Finalmente, gracias a la participación en el Congreso Internacional de Comercio Exterior que organizó la Cámara en el 2011 y después de las pasantías que había hecho en el 2012, me llamaron para entrar a trabajar en la Cámara de Comercio Exterior, eso fue en marzo de 2013.
- ¿Fuiste como alumno a ese Congreso?
- Sí, en el Congreso participé como alumno, porque nos pedían a los estudiantes de Comercio Exterior que ya estábamos finalizando que ayudemos y participemos de la organización.
- ¿Qué tareas desarrollás hoy en la Cámara de Comercio Exterior?
- En la Cámara soy operativo. Estuve a cargo de la misión comercial en Santa Cruz de la Sierra, con siete empresas de Rafaela y la región. Ahí me di cuenta que Rafaela es un referente, porque ver en el stand de Argentina muchísimas empresas rafaelinas, con sus productos, con tecnología es muy importante. También coordiné el programa Rafaela Exporta a principio de año, el que ayudó a empresas que tienen un producto terminado pero nunca habían exportado. Esto para promover la parte exportadora que tiene Rafaela. Fue interesante, finalizó el 11 de diciembre con muchas ideas para el 2015.
- Para eso tenés que investigar, conocer a las empresas...
- Exactamente. Tenés que tener las herramientas que aprendés en la facultad: armar estadísticas, estudios de mercado, o un perfil de país, comparar. Después la parte más técnica de lo que es el Comercio Exterior, la exportación, desde qué es un conteiner, cómo cotizar, cómo empezar a hablar con un cliente, etc. Esos conocimientos los llevás desde la clase, el aula, con el profesor, con un trabajo que hiciste con tu grupo de compañeros, armando la tesis.
- Según lo que mencionás puede deducirse que la carrera de Comercio Exterior está en auge y que la ciudad necesita de estos profesionales.
- Exactamente. En la región hay empresas que están creciendo y necesitan exportar sus productos y dependen mucho de profesionales formados. Hay muchos chicos de la zona, de la región, que estudian Comercio Exterior en UCES y llevan su profesión, sus conocimientos, a las empresas que están ubicadas en sus pequeñas ciudades o pueblos. En Rafaela hay empresas que buscan encarar un proceso de internacionalizar su producto y no tienen los conocimientos. Entonces, los alumnos que estudian la licenciatura pueden cubrir esa demanda.
- A los que quieren dar sus primeros pasos en Comercio Exterior, ¿qué consejos podés darles?
- Es una carrera amplia y esa es una ventaja, porque cuando terminás el cursado y querés especializarte te lo permite. Podés seguir una orientación como despachante de aduana, especializarte en eso, en la parte de logística de una empresa, formar parte de una entidad bancaria, en una entidad privada como la Cámara de Comercio Exterior, también en la parte pública u ofreciendo tus servicios de Comercio Exterior, brindando perfiles de mercado a empresas que no conocen, organizar una misión comercial, etc. Cuando ves toda la gama de servicios que podés ofrecer como profesional es muy interesante, porque cuando no responde una te va a responder la otra. Y cuando no sos hábil en una vas a ser hábil en la otra, depende del perfil de cada uno.
- ¿No necesariamente tenés que trabajar en una empresa que esté importando o exportando, sino que podes empezar en una institución para que comience a colocar sus productos en el mercado externo?
- Eso es lo que tiene la carrera de Comercio Exterior, es un proceso, un proyecto. Encarás un proyecto y podés verlo plasmado a un mediano plazo de 3 a 5 años, ir preparando a la empresa poco a poco comercialmente; visitar países, explorar, ver qué tal es el producto allá, si hay que adaptarlo o no, etc. Y un profesional en Comercio Exterior está preparado para insertarse dentro de lo que es ese proceso. No es decir exporto y listo, a veces lleva tres o cuatro años que una empresa comience a exportar y que su producto sea exitoso, que encuentre un nicho de mercado, y eso lo acompaña todo un profesional en la materia.