Tenía algunas referencias sobre vida y obra de Benjamín Franklin, pero para abundar en sus realidades, acudí a la biblioteca del Centro de Empleados de Comercio de nuestra ciudad, en la cual hallé el texto titulado "Vida de Franklin" de Mignet de la Academia Francesa. No pude menos que maravillarme sobre los legados que hizo este prócer hacia los Estados Unidos y a la humanidad en general.
Rescato en la página 43 y siguientes sobre las cualidades que le eran necesarias para adoptar a su vida, no sólo con enumerarlas sino que las definió con precisión lo que debía practicar y aquello a lo que debía abstenerse. Son las siguientes:
I. Temperancia. No comáis hasta embruteceros, no bebáis hasta acaloraros la cabeza.
II. Silencio. No habléis sino de aquello que puede interesaros o interesar a los otros.
III. Orden. Que cada cosa tenga su lugar fijo. Señalad para cada uno de vuestros negocios una parte determinada de vuestro tiempo.
IV. Resolución. Formad la resolución de ejecutar lo que sea de vuestro deber y ejecutadlo después de resuelto.
V. Frugalidad. No hagáis más gasto que el que pueda seros útil o útil a los demás.
VI. Industria. No perdáis el tiempo; ocupaos siempre de alguna cosa útil. No hagáis nada innecesario.
VII. Sinceridad. No empleéis nunca ningún camino torcido; la inocencia y la justicia deben presidir siempre a vuestro pensamiento y dictar vuestros discursos.
VIII. Justicia. No causéis perjuicio a nadie y haced a todos los servicios que tengas derecho a exigiros.
IX. Moderación. Evitad los extremos; no guardéis por las injurias el resentimiento que os parece merecer.
X. Limpieza. No permitáis desaseo alguno, ni en vuestro cuerpo, ni en vuestro vestido ni en vuestra habitación.
XI. Tranquilidad. No os inquietéis por bagatelas o por accidentes ordinarios e inevitables.
XII. Castidad. Llevad pocas veces vuestra ofrenda al altar de Venus y esto sin debilitar el cuerpo y exponeros a comprometer vuestra quietud, vuestra reputación o la ajena.
XIII. Humildad. Imitad en esto a Jesús y Sócrates.
Esta clasificación no aconseja sacrificios sino honradez; enseña el modo de ser útil a los demás.
Franklin en un cuaderno anotó las observaciones hechas en la práctica, recorriendo semanalmente la aplicación de las mismas.