Rural

Girasol: récord de producción, precios firmes y márgenes en alza en el centro norte santafesino

GRÁFICO CES BCSF

El girasol volvió a ocupar un lugar central en la escena agrícola del centro norte santafesino durante la campaña 2025-2026. Con una combinación de mayor superficie sembrada, rindes por encima de los promedios históricos y un contexto de precios internacionales favorables, la oleaginosa no solo recuperó protagonismo, sino que se posiciona como uno de los cultivos más dinámicos de la región.

De acuerdo al informe elaborado por el Centro de Estudios y Servicios de la Bolsa de Comercio de Santa Fe, el área implantada alcanzó las 160.000 hectáreas, el registro más alto desde el ciclo 2010-2011. El crecimiento interanual fue significativo, con un aumento de unas 30.000 hectáreas respecto a la campaña anterior, impulsado principalmente en los departamentos Nueve de Julio, Castellanos, General Obligado, Las Colonias y San Justo.

El avance del cultivo encuentra explicación en una serie de factores convergentes. Por un lado, los pronósticos climáticos resultaron más favorables que en ciclos previos. Por otro, los resultados económicos alentadores y las perspectivas comerciales robustas terminaron de consolidar la decisión de los productores de apostar nuevamente por el girasol.

En este contexto, la producción total superó las 382.700 toneladas, marcando un récord histórico dentro del área relevada por el Sistema de Estimaciones Agrícolas. Este volumen no solo responde al incremento en la superficie, sino también a una mejora sustancial en los rindes. Mientras que en las últimas cinco campañas el promedio se ubicaba en torno a los 19 quintales por hectárea, en el ciclo actual alcanzó los 24 quintales. La diferencia refleja avances tecnológicos, mejor manejo agronómico y condiciones productivas más estables.

El destino de la producción también evidencia la consolidación del complejo girasolero. Se estima que alrededor del 80 por ciento del volumen total será absorbido por la industria, con una capacidad potencial de generar unas 138.000 toneladas de aceite y 104.000 toneladas de harina o pellets.

En paralelo, el frente externo muestra un dinamismo creciente. El volumen exportable del centro norte santafesino alcanzaría las 209.000 toneladas, lo que implica un incremento del 27 por ciento en relación al ciclo anterior. Dentro de ese total, unas 19.000 toneladas corresponderían a semillas en bruto, mientras que el grueso se distribuiría entre harina y aceite, con aproximadamente 94.000 y 96.000 toneladas respectivamente.

 

 

En términos de valor, el complejo girasolero regional podría generar exportaciones por unos 152 millones de dólares, lo que representa un salto del 45 por ciento interanual. Este crecimiento se explica tanto por el mayor volumen producido como por la mejora en los precios FOB, especialmente en aceites y subproductos.

El impacto fiscal tampoco es menor. Aun con una reducción en la alícuota de derechos de exportación, que pasó del 5,5 al 4,5 por ciento en diciembre de 2025, se proyecta un aporte cercano a los 5,7 millones de dólares. La cifra implica un incremento de 1,6 millones respecto al ciclo anterior, reflejando el mayor dinamismo del sector.

Desde el punto de vista de los costos, el escenario se mantuvo relativamente estable. Durante el período de mayor adquisición de insumos, entre marzo y julio de 2025, los valores en dólares mostraron apenas un leve incremento del 0,5 por ciento interanual. A su vez, la relación insumo-producto mejoró de manera significativa. Tanto en urea como en fosfato, la cantidad de quintales necesarios para adquirir fertilizantes se ubicó en niveles más favorables que en campañas previas, con una mejora estimada del 12,5 por ciento.

Los costos directos del cultivo oscilaron entre 460 y 490 dólares por hectárea, mientras que al incorporar impuestos y gastos de comercialización, el rango se amplió a entre 480 y 520 dólares. Con precios del girasol que se ubican entre 360 y 380 dólares por tonelada en el mercado local, el punto de equilibrio se sitúa entre los 12 y 15 quintales por hectárea.

Para los productores que trabajan bajo esquemas de arrendamiento, el margen de indiferencia se eleva a una franja de entre 14 y 17 quintales. Aun así, los resultados finales aparecen como positivos. Los márgenes brutos promedio se ubican entre un 20 y un 25 por ciento por encima de la campaña pasada, impulsados por la mejora en los rindes y el sostenimiento de los precios.

Con estos números, el girasol no solo reafirma su competitividad dentro del esquema agrícola regional, sino que también se proyecta como un cultivo clave en la diversificación productiva y en la generación de divisas. En un contexto de volatilidad para otros granos, la oleaginosa parece haber encontrado un equilibrio que la vuelve nuevamente atractiva para el productor santafesino.

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