Por Nicolás de Cárdenas
CIUDAD DEL VATICANO, 1 , (ACI PRENSa).-El 22 de junio de 2026, el Papa León XIV recibió en audiencia a los miembros de la Fundación Lejeune con motivo del centenario del nacimiento de Jérôme Lejeune, el médico que descubrió el origen del síndrome de Down y que mantuvo una estrecha relación con San Juan Pablo II, quien en 1994 lo nombró primer presidente de la Academia Pontificia por la Vida.
Karin Lejeune, su hija, destacó en conversación con ACI Prensa que la amistad entre el Pontífice polaco y su padre fue clave para mantener la esperanza en los momentos más difíciles de su vida.
"Hay que saber que mi padre pasó por un auténtico calvario tras la aprobación de la ley [francesa] del aborto. Fue marginado por la sociedad y, me atrevo a decir, tanto por la Iglesia en Francia como por la comunidad científica y, evidentemente, por toda la 'corrección política' francesa", denunció su hija.
"Incluso le retiraron los fondos de investigación de su laboratorio. Así que fue un momento realmente difícil. Y gracias a esa amistad, creo que aguantó, que siempre mantuvo la esperanza", añadió.
"Entre estos dos hombres había una misma voluntad de servir a los más pobres, a aquellos a quienes él llamaba los más desfavorecidos en cuanto a la inteligencia, es decir, los niños con discapacidad intelectual", constató Karin Lejeune.
Esta amistad estuvo marcada sin duda por el atentado perpetrado contra el Santo Padre en la plaza de San pedro el 13 de mayo de 1981, pocas horas después de que almorzaran juntos en el Vaticano.
"Pasaron dos horas hablando del respeto a la vida, del apoyo precisamente a esos pobres, a los desfavorecidos. Y al cabo de esas dos horas, el Papa dijo: 'Ahora tengo que bajar a la plaza de San Pedro'. Así que mis padres cogieron un taxi para ir al aeropuerto y, al bajar del avión, el taxista que los llevaba a nuestra casa, en la calle Galande, les dijo: 'Han asesinado al Papa, ha muerto'", describe Karin.
En su casa, todos lloraban mientras permanecían expectantes, incluido Jérôme Lejeune:
"Se dio cuenta de que no estábamos bien. Todos estábamos llorando. Mi padre estaba pálido. Seguimos viendo un rato la televisión con la pequeña esperanza de que lo operaran. Y mi padre dijo en ese momento: 'Ojalá fuera yo'", recuerda Karin del trágico momento.
Esa misma tarde, tras dar una conferencia, el científico cayó enfermo. "Nosotros le decíamos a papá: 'En realidad, eso es la empatía, es sufrir con... De hecho, el amor, la amistad, eso es, es sufrir con la persona que sufre'".
"Lo que más recuerdo es su mirada"
Jérôme Lejeune falleció en abril de 1994 a los 67 años, a causa de un cáncer. Su causa de canonización fue iniciada en 2007, concluyendo su proceso diocesano en 2012. En enero de 2024, el Papa Francisco aprobó el decreto que reconoce sus virtudes heroicas y su condición de venerable para la Iglesia Católica.
Casado con Birthe Lejeune, tuvo cinco hijos. Su hija Karin describe al padre más allá de la figura del científico, uno de los iniciadores de la genética moderna reconocido a nivel internacional con numerosos doctorados honoris causa: "Era un padre muy tierno, muy comprensivo y, sobre todo, siempre nos miraba con una mirada extraordinaria. Y si lo imagino hoy, lo que más recuerdo es su mirada. Siempre era una mirada bondadosa".
Cuando le interrumpían, recuerda, "siempre estaba disponible. Nunca le oí decirme: 'Espera, Karin, estoy escribiendo una carta'. No, lo dejaba todo, lo apartaba todo, al instante, todo lo que estuviera haciendo para estar a nuestra disposición".
Junto a su esposa, de origen danés, formaron un hogar que se caracterizaba por la acogida: "En casa, la puerta siempre estaba abierta; podías llegar con diez amigos o volver, no sé, de una conferencia o de una peregrinación. Íbamos a tomar algo a casa. De hecho, no íbamos al bar. El bar de todos nuestros amigos estaba en el número 31 de la calle Galande, en el quinto distrito" de la capital francesa.