Esta cifra está relacionada con el acto oficial desarrollado el 24 de octubre de 1926 durante cuyo transcurso el representante del Poder Ejecutivo Provincial y el Ministro de Agricultura de la Nación, inauguraron distintas obras en el entonces Hospital de Caridad de Rafaela, consistente en un amplio y moderno pabellón habilitado para farmacia, morgue y sala de autopsias, además de otras significativas reformas y parquización de jardines y paseos interiores que "colocaban al nosocomio de Rafaela entre los más importantes de sus similares de la Provincia", según consta en las crónicas periodísticas locales de la época.
Pero lo más significativo de este evento fue la inauguración de la capilla Santa María Magdalena, apadrinada en la oportunidad por doña Magdalena Grotter de Lorenzi (su donante) y por el señor Faustino Ripamonti.
La piedra fundamental de la misma había sido colocada el 15 de octubre de 1925.
Si bien la "prodigalidad y altruismo" de la señora de Lorenzi es un hecho destacable, es preciso determinar que esta obra la encaró (de su propio peculio) con el objeto de ofrecer a los enfermos, a sus familiares y a la comunidad en general, un lugar donde orar y encontrar la paz y el consuelo a sus pesares, así como a hacer de ella, el centro espiritual de un barrio muy pequeño pero que supo valorar en su justa medida el tener un oratorio al cual poder acceder para atender sus necesidades espirituales.
La capilla Santa María Magdalena está incluida en el Inventario del Patrimonio Arquitectónico, Urbanístico, Paisajístico e Histórico de la ciudad de Rafaela, lo que habla de su trascendente valor.
El proyecto y construcción fue encomendado a la empresa Caligaris Hnos.
Es considerada como propiedad pública. Si bien la propietaria original fue doña Magdalena, pasó luego a pertenecer al Gobierno de la Nación y es el propietario actual el Gobierno de Santa Fe.
En octubre de 1924, llegaron las religiosas que luego fueron fieles custodias del santo lugar y el 11 de marzo de 1926 se hizo cargo el primer Capellán a quien la Sociedad de Beneficencia ayudaba con un monto mensual de $ 125 para gastos del culto ya que celebraba misa diariamente.
En ese sagrado recinto se bendijeron bodas, ofreciendo un bello marco a tan importantes acontecimientos.
Se le dio inicialmente (y la conserva) la tipificación de oratorio.
Su planta es en cruz latina, con una torre piramidal cubierta de tejas metálicas. Sus paredes son de ladrillo, revocadas y sus pisos de mosaico.
Su estado actual no es óptimo por lo que están muy avanzadas las acciones tendientes a su refacción y puesta en valor, hecho en el que toda la comunidad debe involucrarse porque es una obligación moral hacer posible que vuelvan a abrirse sus puertas y retorne a ser el lugar de refugio para todos los que necesitan apoyo y contención.
El 22 de julio es el día de Santa María Magdalena bajo cuya advocación fue colocada esta capilla hace 91 años. Con el esfuerzo de todos, se conseguirá que la próxima celebración la encuentre reabierta especialmente para satisfacer las necesidades espirituales de los feligreses.
Agradecemos la colaboración del Archivo Histórico Municipal y el archivo particular de la familia Stoffel que permitieron la obtención de los datos consignados en este artículo.