En medio del dolor por el fallecimiento de quien fuera su 5° obispo diocesano y actual arzobispo de Mendoza, Carlos Franzini, la diócesis de Rafaela se une en oración a esa Iglesia hermana.
Por este motivo, el obispo diocesano Luis Fernández invita a la misa que presidirá en la Catedral San Rafael este lunes 11 de diciembre a las 20 horas, víspera de la solemnidad de Nuestra Señora de Guadalupe.
"Nuestra acción de gracias por este pastor, que como su lema lo expresa fue en medio nuestro ´servidor y testigo´ del evangelio de Jesucristo, a lo largo de nuestra extensa diócesis y en lo oculto de muchos corazones; extendemos la invitación a todo el pueblo de Dios que peregrina en esta Iglesia particular, de un modo especial a los presbíteros, diáconos, comunidades religiosas y consagrados en general. A quienes no puedan hacerse presentes, los invitamos a unirse de la manera más conveniente", dice el comunicado de la oficina de prensa de la diócesis de Rafaela.
“Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.” (símbolo de los apóstoles).
FIEL Y PRUDENTE
A continuación se transcribe el saludo enviado desde la diócesis de Rafaela a la arquidiócesis de Mendoza, que fue leído anteayer en la misa de exequias de Franzini en la catedral mendocina:
La diócesis de Rafaela, que ha vivido la rica experiencia del pastoreo de Mons. Franzini, a lo largo de más de 12 años, “servidor y testigo”, como su lema lo expresa a lo largo de nuestra extensa diócesis, y en lo oculto de muchos corazones. Pastor que supo conducir con sabiduría y caridad al pueblo de Dios, preocupado por la formación permanente del clero, cercano a la vida religiosa y monástica, promoviendo el orden de las vírgenes consagradas, y acompañando la realidad del diaconado permanente con entrega.
Los jóvenes fueron siempre privilegiados por su opción pastoral en encuentros, retiros y campamentos, fue cercano a la pastoral familiar acompañando a los movimientos y servicios. Brindó su tiempo y celo pastoral, para promover a los más pobres y necesitados, a través de una Cáritas viva y comprometida por el bien común. Abierto siempre a los distintos credos y al pensamiento diverso, supo tender lazos y crear vínculos.
Marcó la comunión de la vida diocesana, con el camino de las asambleas y llamando a la participación del pueblo de Dios, en el trazado de los objetivos pastorales.
Por eso, y muchos dones más, queremos unirnos como diócesis a la acción de gracias por la vida de este pastor bueno y al dolor que ustedes como Iglesia hermana, de la arquidiócesis de Mendoza, viven por la partida a la casa del Padre, de quien hemos recibido los cuidados del Buen Pastor.
El obispo Luis Fernández, junto al pueblo de Dios que peregrina en Rafaela, al presbiterio, diáconos y consagrados, nos unimos a ustedes en la esperanza.