Hoy a las 22 se presentará “El juego de la silla” de Ana Katz bajo la dirección de Romina Mazzadi Arro. La obra proveniente de la ciudad de Rosario forma parte del ciclo denominado “La Máscara grita Bravo” en el cual se presentan tres producciones teatrales concebidas en Espacio Bravo.
En reconocimiento al trabajo del espacio, el Centro Cultural La Máscara programó tres obras: “El Desagüe”, “El juego de la silla” y “Ya estoy solo”. Espacio Bravo es una sala de teatro y un estudio en la ciudad de Rosario, donde desde el año 2009, se desarrollan distintas actividades artísticas y culturales. Fue fundado y gestionado en los primeros años por Romina Mazzadi Arro, rafaelina radicada en Rosario, sumándose luego en el 2013 Elisabet Cunsolo y Paula García Jurado.
Las entradas tienen un valor de $ 70 para la general, y de $ 50 para asociados y estudiantes. La boletería está habilitada de Lunes a Viernes de 18 a 20, y los sábados desde las 21 en el Centro Cultural La Máscara, Constitución 250, TE: 503222. Este evento se realiza con el aporte de la Comisión Municipal para la Promoción de la Cultura.
UN JUEGO PARTICULAR
En una entrevista exclusiva a la directora de las obras de este Ciclo, LA OPINIÓN se acercó a Romina Mazzadi Arro para conocer su propuesta.
- ¿Cómo fue la presentación de "El Desagüe" en el Ciclo de la Máscara?
- “El Desagüe” estuvo muy bien. Es una obra de amor, que habla de una pareja a través de los años, de los desencuentros, de los hijos, de los parientes, de la boda. De la primer cita y de la última. “El Desagüe” surge como un trabajo en retrospectivas, con la particularidad de que esas retrospectivas están movidas de lugar, como un puzzle, donde se pueden adivinar distintas etapas en la vida de un matrimonio.
- Hoy a las 22 se presentará "El juego de la silla" de Ana Katz, ¿cómo llega a vos la idea de hacer esta obra?
- Esta obra se hace dentro del marco Clínica de Producción de Espectáculos, que es mi taller de avanzados desde 2008. Conozco la obra a través de su versión en cine, hecha por la autora Ana Katz, y me pareció (y me sigue pareciendo) una estocada dolorosa y muy risible a la liturgia familiar.
- ¿Por qué te interesó?
- Supongo que por esto mismo, la disfuncionalidad de la familia, donde básicamente sobra el amor y la imposibilidad de escuchar es abrumadora. También la idea de este hijo que vive lejos, que viene de visita y se encuentra con cosas que si bien le son propias siente inexorablemente ajenas. La familia como núcleo es quizá de los temas que más me interesan a la hora de hacer teatro.
- ¿Cómo fue el proceso de creación artística?
- Los ensayos se desarrollaron durante un año, hubo modificaciones del texto original en función del elenco, y se estrenó en 2013. El resultado es una comedia con algunos ribetes oscuros.
- ¿Desde la dirección que hechos te resultaron significativos en el proceso creativo de “El juego de la silla”?
- Como directora entiendo al trabajo como un ciclo con varios estadios, y “El juego de la silla” no ha sido excepción. Por momentos se encuentra y por otros se pierde completamente. Ensayar una obra es como viajar en altamar, no se llega hasta que no se toca la costa, y recién ahí se sabe positivamente a que tierra se ha llegado.
- ¿En qué momento de tu carrera te encuentra esta obra?
- Me encuentra en un momento de inflexión, de cambios fuertes. Después de producir bastante me ha llegado el momento de detenerme un poco. Estamos en sala nueva de Espacio Bravo, ubicada en Santiago 150 (Rosario) y, el hecho de gestionar una sala es un trabajo enorme y se hace indispensable el bajar la marcha.
- Por último: ¿Qué significa para vos La Máscara grita Bravo?
- La Máscara grita Bravo es para mí un orgullo enorme, porque para mí La Máscara es referencial desde todo punto de vista, personalmente aprendí la idea de grupo de trabajo permanente gracias a ella. Aparte son amigos, gente con una fuerza de trabajo enorme, que admiro y quiero muchísimo. No tengo más que agradecimiento y alegría.