Transcurridas ya las tradicionales fiestas de Nochebuena y fin de año, en las cuales vuelve una y otra vez a ser noticia el uso responsable o no que se le da a la pirotecnia, esta Asociación “Amigos de la Vida” observa con satisfacción, como hecho positivo, cierta disminución en el número de quienes optan por festejar con los artefactos de mayor peligro y de alto estruendo, para lo cual han jugado su parte medidas legislativas y una incansable lucha de ciudadanos autoconvocados.
Al margen de ello, no obstante, nos interesa hacer una aclaración necesaria. En vísperas de la última Nochebuena, y mediante un texto no consensuado en comisión por la entidad (como hubiese correspondido), esta Asociación aparecía invitando a festejar la Navidad sin pirotecnia. Son por supuesto pertinentes, en esas fechas, los reiterados llamamientos, algo infructuosos , a vivir las navidades no sólo libres de pirotecnia, sino libres en lo posible del generalizado carácter materialista, mundano y consumista que habitualmente les asignamos. Sin embargo, en el texto de la invitación que se menciona despertó alguna sorpresa la apelación a muy claras invocaciones religiosas. Muy concordantes con el significado original cristiano de esa celebración, pero a la vez ajenas al obligado carácter pluralista y ecuménico que sustenta los objetivos de esta asociación ecologista.
Ya que es evidente que la protección del medioambiente, y la defensa de la salud colectiva y de la vida en todas sus manifestaciones, se dirigen a toda la sociedad, sin distinción de credos, clases o banderías ideológicas. Así consta en sus estatutos societarios fundantes, al establecer que la entidad actuará con prescindencia de barreras étnicas, políticas y/o religiosas, y manteniendo la identidad propia de su independencia.
Por lo demás, en esta afortunada disminución en el uso – y en la compra – de la pirotecnia de alto impacto no han influido seguramente sólo las cuestiones económicas (innegables), sino que los rafaelinos están tomando mayor conciencia del problema. Esto ha sido posible a través de las intensas campañas de alerta y prevención que se llevan a cabo. Recapitulando esta historia, hay que decir que los “Amigos de la Vida” fueron precursores, desde 2004, en esto de alertar y crear conciencia sobre los riesgos que esta ruidosa y arraigada tradición trae aparejados. Por fortuna, con el correr del tiempo estas campañas fueron retomadas por la iniciativa de un activo comunicador social, que se hizo eco del creciente malestar de muchos vecinos y unió fuerzas con nuestra entidad ecologista y otras ONG de la ciudad, contando con importante apoyo de los medios de prensa. Fue notoria la llamativa participación de la ciudadanía, que se acercó a la plaza 25 de Mayo cuando se impulsó una convocatoria para solicitar, en principio, que se prohibiese la comercialización de pirotecnia. Con un petitorio sustentado en las innumerables planillas firmadas, se avanzó a favor de una normativa en el Concejo que, finalmente sancionada, estableció al menos un uso más controlado a través de regulaciones comerciales y restricciones importantes. Con buen criterio de complementación público-privada, en la campaña “Rafaela sin pirotecnia” últimamente también la Municipalidad sumó su activo apoyo a la lucha de estos ciudadanos autoconvocados.
Sergio L. Ambrogi - Secretario-
Pablo Manuel Williner -presidente-