Por Alberto Sanchis.- Desde el día lunes 14 de enero, cinco jóvenes de la parroquia “Nuestra Señora de la Merced” de Tostado, junto a quien esto escribe (es el párroco de esa ciudad), estuvieron participando, junto a jóvenes de Goya, Córdoba y Buenos Aires, primero en la Pre Jornada en Costa Rica durante una semana, y luego desde el martes 22 en Panamá en la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) propiamente, hasta el domingo 27, con la presencia del papa Francisco. Asimismo, otros jóvenes de la diócesis de Rafaela, incluso como voluntarios, viajaron para participar.
En Costa Rica fuimos acogidos en la diócesis de Limón, frente al Mar Caribe, en un lugar humilde pero de familias con un corazón muy grande, que compartieron todo (hasta dormían en carpa para darnos sus dormitorios). Allí tuvimos la dicha de conocer la comunidad parroquial, en la que visitamos enfermos y ancianos, bautizamos, nos encontramos con sus jóvenes, compartimos con su párroco y religiosas franciscanas, y por supuesto quedamos admirados de la belleza natural del país.
En la ciudad de Panamá también nos alojamos en una casa de familia, y en esos días teníamos catequesis por la mañana, y por la tarde distintas actividades: desde la apertura con misa presidida por el arzobispo de Panamá, monseñor José Domingo Ulloa; al día siguiente la emocionante llegada del papa Francisco a la ciudad, habiéndose rezado antes la “misa con los argentinos”, y participado en la Copa Mundial de Fútbol de la JMJ (organizada por primera vez); en la jornada siguiente la bienvenida de los jóvenes al Papa en la Cinta Costera.
El viernes fue muy impactante ver a tantos jóvenes acercarse al sacramento de la reconciliación y luego al vía crucis presidido por Francisco, con mucho recogimiento y silencio. El sábado fue un día inolvidable, ya que pudiendo celebrar la misa con el Papa junto a los obispos, sacerdotes y religiosos, en la basílica Catedral “Santa María la Antigua” (patrona de Panamá) donde se realizó la dedicación del altar, rito de consagración para el santo sacrificio de la eucaristía, al final lo saludo personalmente a Francisco, quien amablemente me preguntó a qué diócesis pertenecía, y enviándoles a todos su bendición apostólica. Por la tarde-noche se llevó adelante la vigilia que culminó con la santa misa en la mañana del domingo, con la presencia de más de 500.000 jóvenes de todo el mundo, concluyendo así la 34a. JMJ, dándose el anuncio de que la próxima será en Lisboa (Portugal) en el 2022.
Vivimos la "fe" de saber que el papa Francisco es el signo de Jesucristo que camina a nuestro lado, la "alegría" que irradian los jóvenes entusiasmados y la "solidaridad" de las familias que dieron todo. Ciertamente Dios colmará de abundantes bendiciones a la Iglesia con nuevas vocaciones consagradas, habiendo tocado en esta jornada el corazón de tantos jóvenes, como además nos renovará a los consagrados en nuestra entrega, quienes, como la Virgen María, ya le hemos dicho al Señor: “He aquí la Sierva del Señor, hágase en mí según tu Palabra”, lema de Panamá 2019” El Papa sigue motivando a los jóvenes: “ustedes son el ‘ahora’ de Dios!!!”.