PUNTA DEL ESTE (Por Marcelo Rico.- A más de cinco décadas de vínculo con el Yacht Club Punta del Este, Etcheverrito no habla desde la coyuntura: habla desde la construcción. Su relato no busca la épica; se afirma en la estrategia y en los hechos.
— Usted ha estado ligado a la náutica desde los años 70. Hoy el club alcanza un nivel internacional muy alto. ¿Cómo lo vive en lo personal?
Creo que es una misión cumplida. Logramos posicionar al Yacht Club Punta del Este en el nivel más alto de la náutica internacional. Y no es un discurso: es una realidad concreta.
Tenemos acuerdos de reciprocidad con el Yacht Club de Mónaco y participamos regularmente en sus competencias. También fuimos seleccionados por el New York Yacht Club para formar parte de su grupo de veinte barcos elegidos para concurrir con tripulantes nuestros, incluidas mujeres.
Además, estamos participando por tercera vez consecutiva en la Clipper Race, dando la vuelta al mundo. Hoy tenemos un barco navegando desde China hacia Filipinas. A veces con tripulación nuestra y otras no, pero el barco del club está presente.
En lo personal, lo vivo con satisfacción. Con modestia, pero con la certeza de que el club está en un gran momento.
— Frente a eventos como la Clipper y la reunión de comodoros, ¿qué legado queda para las nuevas generaciones?
El club cambió profundamente. Antes funcionaba tres o cuatro meses al año; era un club de verano solamente. Hoy tiene actividad permanente.
La Escuela de Vela funciona todo el año, con más de 150 alumnos. Además, otorgamos becas a escuelas públicas. El actual campeón nacional de Optimist es un chico becado de la escuela de la calle Gorlero.
— Comodoro, digamos que el club se abrió a toda la comunidad.
Hacemos acciones sociales muy importantes. También incorporamos programas para personas con discapacidad, con embarcaciones de última generación —únicas en Sudamérica— adaptadas para que puedan navegar y timonear desde una silla de ruedas.
— Sin embargo, sigue siendo un club privado.
Sí, y justamente esa estructura permite sostener estas acciones.
— ¿Tiene techo el Yacht Club Punta del Este?
Somos optimistas. Si se puede avanzar, se avanza.
— ¿Qué percepción tienen los navegantes internacionales de Punta del Este?
Es una de las mejores escalas del mundo.
Los tripulantes aman Punta del Este, no solo por el lugar, sino por la gente: el nivel cultural, la convivencia y la forma en que la ciudad los recibe. Hay mucho intercambio; la gente los saluda, los acompaña, los despide, los hace sentir importantes. Luego van a New York y no son nadie; no se los valora como acá.
Eso genera identidad y orgullo de ser uruguayo. Estamos a la vanguardia. Posiciona al club y a la ciudad en otro nivel.