Economía

La caída de la industria también golpea al corazón metalmecánico del oeste santafesino

La actualidad de la industria metalúrgica muestra indicadores negativos.
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El nuevo retroceso de la actividad industrial en Santa Fe no sólo refleja un problema macroeconómico. También impacta directamente en el entramado productivo de ciudades como Rafaela, donde la industria metalmecánica constituye uno de los motores históricos del desarrollo regional.

El informe de actualidad industrial difundido por la Federación Industrial de Santa Fe (FISFE), que ya publicó este Diario, reveló que el índice de producción metalúrgica registró en enero de 2026 una caída de 19,5% interanual, uno de los descensos más pronunciados dentro del conjunto de actividades manufactureras.

Se trata de un dato particularmente sensible para el centro oeste santafesino. Rafaela y su área de influencia concentran un importante cluster de empresas autopartistas, fabricantes de maquinaria y talleres metalúrgicos que abastecen tanto al mercado interno como a diferentes cadenas industriales del país.

El relevamiento de FISFE muestra además que el 87% de los sectores metalúrgicos analizados presentó un menor nivel de actividad respecto de enero de 2025, una señal de que el retroceso es generalizado y no se limita a un rubro específico.

Entre las caídas más significativas aparecen rubros estrechamente vinculados con el entramado productivo regional. La producción de autopartes retrocedió 22,2% interanual, mientras que la fabricación de carrocerías y remolques cayó 12,3%. También se registraron bajas en los productos metálicos y servicios de trabajo de metales (-10,9%) y en la maquinaria de uso general (-5,5%).

Uno de los segmentos más afectados es el de maquinaria agropecuaria, que experimentó una contracción de 32,1%. La dinámica de este sector suele impactar directamente en numerosas empresas proveedoras de componentes, piezas y servicios industriales distribuidas en distintas localidades del interior santafesino.

En perspectiva histórica, el panorama es aún más elocuente. El nivel de producción metalúrgica registrado en enero de este año se ubicó 31,4% por debajo del observado en enero de 2023, lo que refleja el fuerte ajuste que atravesó el sector en los últimos dos años.

El contexto general de la industria santafesina explica en parte este escenario. Según FISFE, la actividad manufacturera provincial comenzó 2026 con una caída interanual de 9,7%, con dos de cada tres ramas industriales operando con menor nivel de producción.

Entre los factores que condicionan el desempeño del sector se mencionan la debilidad de la demanda interna, las dificultades de financiamiento para capital de trabajo, el deterioro de la cadena de pagos y la menor actividad en sectores demandantes como la construcción.

A este panorama se suma un fenómeno que genera preocupación en parte del empresariado industrial: el incremento de importaciones en algunos segmentos de bienes manufacturados, que compiten con la producción nacional en un contexto de costos internos elevados.

Para ciudades con fuerte identidad industrial como Rafaela, estos indicadores funcionan como una señal de alerta. La metalmecánica no sólo representa una parte sustancial del empleo privado, sino que también articula una extensa red de pymes proveedoras, talleres especializados y servicios industriales.

Por esa razón, la evolución del sector suele ser observada como un termómetro del dinamismo económico regional. Cuando la metalmecánica se expande, arrastra consigo a buena parte del ecosistema productivo. Cuando se retrae, el impacto también se multiplica.

En ese marco, los datos de comienzo de año dejan planteado un interrogante central para el entramado industrial santafesino: si el leve repunte mensual registrado en enero podrá consolidarse en los próximos meses o si la actividad continuará atravesando un período de ajuste que ya lleva más de dos años de fuertes oscilaciones.

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