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La cautivante historia del circo a través de los años, y la actualidad en el presente

FOTOS ARCHIVO CARPA CIRCENSE. Una imagen que fue cambiando su forma a través de los años. ESPECTACULO. Uno de los tantos en el viejo circo. MALABARISTAS. Una atracción a través del tiempo. ANIMALES. Desde hace años no se permiten en el país.

Repasando publicaciones en Internet, se encuentran definiciones tales como que los historiadores afirman que el circo criollo fue el primer espectáculo que puso en juego algo de la identidad sudamericana, por haber sido el primero que dejó de imitar las artes provenientes de Europa, tiene sus inicios a mediados del siglo XVIII en Argentina y Uruguay.

Se memora que realizaba sus presentaciones en carpas que iban de pueblo en pueblo, y su significación ha sido destacada en todas la referencias al teatro rioplatense, sobre todo lo relacionado con la actividad de los hermanos Podestá ya hacia finales del siglo XIX.

Se trataba de un espectáculo con pista circense y escenario, donde las obras teatrales jugaban el rol artístico más importante.

Por entonces se caracterizaba por tener dos partes, la primera de habilidades y la segunda de representación de un drama criollo, situación que era muy bien recibida en tiempos en que la televisión e internet no marcaban presencia.

Al respecto se recuerda un escenario donde los actores concitaban la atención del público, con un espacio reducido sobresaliendo en el filo del tablado.

Allí se ubicada el apuntador, y no fueron pocas la veces que ante un olvido de la letra por parte de un actor (actriz), se escuchaba una voz dando el pie necesario para la continuidad de la obra representada.

El primer y más famoso drama fue el titulado "Juan Moreira", que representaba (y lo sigue haciendo) la historia de un gaucho perseguido por la ley, tema anteriormente tratado por José Hernández, en el Martín Fierro.


LA HISTORIA DEL

CIRCO CRIOLLO

Los antecedentes de espectáculos circenses en la zona del Río de la Plata se remontan a 1757, con acróbatas y volatineros como Arganda en el coliseo de Aguiar y Sacomano en Buenos Aires, Joaquín Duarte, Joaquín Oláez y Gacitúa y la familia de Fernando García que actuaban en la Plaza de Toros de Retiro o en el Circo de la Alameda, también el Circo Bradley, que ofrecía actos de jinete y payaso hacia 1820, y el circo de José Chiarini.

Hacia 1836 comenzaron a aparecer los volatineros criollos.

En 1840, Sebastián Suárez nació a bordo de una embarcación en jurisdicción brasileña, aunque sería anotado en Buenos Aires.

Siendo niño vio al Circo Olímpico de Juan Lippolis, y ese encuentro lo llevó a buscar materiales como bolsas de arpillera, a las que desarmó y volvió a armar extendidas para confeccionar su propia carpa de espectáculos.

En cada presentación circense de la zona, Sebastián Suárez aprendió trucos y técnicas, utilizó maquillaje y ropas estrafalarias y se convirtió en tony. Y a la entrada colocó un cartel que decía "Circo Flor América".

Así nació el primer circo de Buenos Aires, al que luego Alejandro Rivero (yerno de Sebastián Suárez) bautizó Circo Unión, y luego el Circo de los 7 Hermanos Rivero.


LOS HERMANOS

PODESTA

Los hermanos Podestá fueron contratados en Montevideo por Pablo Rafetto en 1877 para realizar acrobacias, y allí nació el personaje "Pepino el 88" (de José Podestá).

Luego, con su compañía el Circo Arena, recorrieron Uruguay y en 1880 se embarcaron hacia Buenos Aires, donde difundieron enormemente los temas gauchescos y los aires musicales.

Por entonces, a través del circo criollo se dio a conocer el pericón en reemplazo del folclórico gato, y se popularizaron otros ritmos musicales tradicionales, rescatando a muchos de ellos del olvido.


DENOMINACIONES

DE LOS CIRCOS

A partir de 1886 comenzaron a denominarse circos "de primera parte" a los que solo ofrecían números de pista, y circos "de primera y segunda parte", los que ofrecían luego una representación teatral.

Sus giras acercaron las primeras experiencias teatrales a poblaciones alejadas de la capital, así como costumbres y usanzas rurales al público de la ciudad, y su creciente popularidad junto a la expectativa generada por la llegada de un nuevo espectáculo, motivó a numerosos autores dramáticos.


FIN DEL SIGLO XIX

A fines del siglo XIX surgieron numerosos circos criollos argentinos como el Circo Ecuestre, el San Carlos, Circo Paysandú o Circo Pabellón General Lavalle, y en la primera década del siglo XX el Queirolo, el Anselmo, el Giani, el Unión, el Fassio, el Saporitti, el Sarrasani o el Alarcón, entre otros.


EL CIRCO ACTUAL

Un circo es un espectáculo artístico, normalmente itinerante, que puede incluir a acróbatas, contorsionistas, equilibristas, escapistas, forzudos, hombres bala, magos, malabaristas, mimos, monociclistas, payasos, titiriteros, tragafuegos, tragasables, trapecistas, ventrílocuos, zanqueros y animales salvajes domesticados. Es presentado en el interior de una gran carpa que cuenta con pistas y galerías de asientos para el público.

Y las pistas de los circos suelen ser áreas circulares donde se presentan las funciones; por consiguiente, el circo de tres pistas es considerado más atractivo por la variedad de espectáculos que se disfrutan al mismo tiempo.

En la actualidad los circos ya no son como antes, ya que los animales están prohibidos.

Autor: REDACCION

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