Por José Briceño
De nuevo un comic de Alan Moore. Este fabuloso y fructífero escritor británico, que poco a poco se fue convirtiendo en uno de mis guionistas favoritos, me cautiva con cada una de sus asombrosas obras. En este caso hablaré de sus primeros 16 números a cargo de la Cosa del Pantano, un personaje de DC Comics poco conocido, pero con una historia que dejará perplejo a más de un lector descuidado. Empecemos...
Cuando se habla de este hermoso personaje se suelen decir dos cosas: 1) ¿Qué diablos es la Cosa del Pantano? o 2) Alan Moore es un genio universal. ¿Por qué digo esto? Bueno, pues la razón es increíblemente simple: Además de ser un “héroe” sumamente desconocido por la mayoría de las personas (aquellas que no leen comics o que poco a poco se están introduciendo en la galaxia de las viñetas), fue Alan Moore quién logró elevar todo lo que rodeaba a este personaje, para convertirlo en un “ente” mítico dentro de la editorial DC Comics.
ARGUMENTO
Alec Holland murió víctima de un sabotaje industrial en un pantano de Louisiana, mientras trabajaba en una fórmula biorregenerativa basada en la vegetación de la zona. Contaminado por su propia creación, el científico surgió de un mar de llamas, luego de una explosión, como una criatura compuesta por la flora que estaba investigando.
En su primer número, titulado “Cabos Sueltos”, Moore cierra la etapa anterior del personaje, y cualquier hilo argumental que había quedado abierto desde ese entonces. Luego, redefine su origen en “La Lección de Anatomía”, donde propone la siguiente idea principal: Alec Holland está muerto, y la Cosa del Pantano es un ser nuevo, que tiene la conciencia y memorias del fallecido. Lo que había ocurrido en realidad es que, tras la muerte del hombre, las plantas del pantano habían descompuesto y absorbido su “ser” y, por la acción de la sustancia a la que estuvo expuesta el cuerpo, la
vegetación generó un ente de forma casi humanoide con “vida propia”.
Así nació, según el escritor, la Cosa del Pantano. Esas dos historias (“Cabos Sueltos” y “La Lección de Anatomía”) son el punto perfecto para entrar en la etapa que estoy reseñando. Luego seguirán una serie de relatos donde nuestro querido amigo de la naturaleza deberá enfrentarse a diversos villanos, y asentarse como el protector y elemental del “Verde” (fuerza unificada de la naturaleza). Entre los enemigos que debe confrontar se encuentran: el Hombre Florónico (Jason Woodroe), el “Rey Mono” (encarnación del miedo), The Demon (creación de Jack Kirby que luego se convierte en un aliado del protagonista de la serie) y el mismísimo Anton Arcane (un enemigo jurado de Alec, quien vuelve de la muerte y “posee” el cuerpo de Matt Cable).
Además, crecerá la relación entre la Cosa del Pantano y Abbigail Arcane (sobrina del enemigo antes mencionado y esposa de Matt), de la cual se termina enamorando profundamente. Incluso, deberá recuperar su alma de las garras del infierno; lugar donde su tío la envió para castigar a Holland.
Esto es solo un pequeño resumen de todo lo que se encontrarán al leer estos primeros 16 números de la etapa de Moore, exceptuando muchos detalles, como el homenaje a Pogo o el extraño sueño de Abby, que reveló la existencia pasada de muchas Cosas del Pantano.
AUTORES
Stephen R. Bissette y John Totleben firman la gran mayoría de dibujos de estos primeros 16 números de la etapa de Moore. Su trabajo es una continua obra de arte que, a medida que avanzan las viñetas, se transforma en verdaderos murales dignos de enmarcar. Al igual que lo que sucede con Jim Aparo en comics como “Diez Noches de la Bestia” y “Una Muerte en la Familia”, el trabajo de los artistas encargados de acompañar a Alan Moore es prácticamente irremplazable. Brindan una profundidad y calidez a cada escena que muy pocos dibujantes lograrían en su mejor día. Nos enseñan a una Cosa del Pantano sucia pero a la vez brillante, cálida pero a la vez oscura, y con unos tintes que van cambiando según el otoño o la primavera.
Simplemente asombroso.
Tatjana Wood no se queda atrás, brindando un coloreo que, en su mayoría, logra alcanzar el dibujo de los artistas antes mencionados.
Para el final, lo mejor: Alan “gran” Moore. Empieza cerrando una etapa. Continúa redefiniendo el origen de la Cosa del Pantano, quien se cuestiona y sufre por lo que descubre. Luego empiezan los enfrentamientos y el desarrollo de los diferentes personajes. No solo se centra en Alec Holland y su historia: también busca ahondar en su relación con el mundo, y explora su futuro gran amor. Luego aparecen el terror, los sueños oscuros y los descubrimientos abrumantes. Una mezcla de sensaciones, homenajes, y “sin sentidos” con sentido.
También podemos ver a personajes clásicos de DC Comics como Deadman, el Fantasma Errante y el Espectro guiando a Alec por el “más allá”. Una aventura que dejará a más de uno perplejo en “Abajo, Entre los Muertos”.
CONCLUSIÓN
Estos números son una completa delicia. Visualmente atrapantes y narrativamente asombrosos. A medida que uno avanza en la historia se va comprometiendo más con cada uno de los personajes, y se introduce poco a poco en el maravilloso universo que rodea a este gran elemental del “Verde”. Es imposible describir esta parte de la etapa de Moore sin dejarse llevar por los más bellos adjetivos. No hay palabras que queden a la altura de tan magnífica obra del noveno arte.
Pónganse cómodos: prepárense para un viaje increíblemente fascinante. Bienvenidos al oscuro pantano, donde, con mucha suerte, podrán encontrarse frente a una criatura mística que llenará su corazón de dulces recuerdos verdes. Todo esto, al estilo Moore...
Nota del autor: Quisiera dedicar este artículo a una persona increíblemente especial para mí: mi Wonder Woman, mi querida mamá Marta Elena Navas. Últimamente he atravesado una situación muy difícil de afrontar y ella siempre estuvo ahí para mí, esforzándose por hacer todo lo posible para que yo estuviera feliz y contenido. Gracias mamá, te quiero una infinidad, y este pequeño pedazo de estrella en el que me expreso está dedicado a vos.