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La Escuela Villa Rosas celebrará sus 100 años

En este 2016, la Escuela Nº 478 "Villa Rosas" festejará su centenario por lo que se prepara para evocar su historia. Por eso conformó comisiones especiales integradas por docentes, alumnos, ex alumnos, cooperadores y familias. Y se rescataron testimonios, fotos y anécdotas para construir un archivo histórico. Entre esos materiales, se encuentra un relato que se reproduce a continuación y que gira en torno a un alumno que entabla un diálogo imaginario con la Escuela para conocer su vida desde 1916. 


MI ESCUELA Y YO

Cuando estuvimos ubicados en amplios asientos procuramos obtener la postura más cómoda e inmediatamente respiramos una sensación de bienestar. Ella aferró sus manos y mientras me acariciaba, quedamos mirándonos unos segundos. Fácilmente llegué a comprender que no hay necesidad de usar palabras sino más bien un simple gesto o mirada -que embarga un sentimiento similar- al imaginar este encuentro.

Ella cumple 100 años. ¿Cómo eras querida escuela?

Trató de explicarme paciente y pausadamente... nací el 16 de mayo de 1916, era en aquella época: la Escuela Elemental Mixta de 4º categoría ubicada en el barrio del ferrocarril Central Argentino.

Allí permanecí hasta 1925, momento en que fui trasladada a la esquina de Jorge Newbery y Gobernador Crespo.

Mirá -me dijo - con sus manos seguras y firmes...

Ajadas fotos mostraban quiénes fueron sus primeros alumnos y docentes en aquel lugar.

Y continuó relatando....

Ya pertenecía al mapa primordial del barrio Villa Rosas, donde las voces, los aromas, los sonidos y las vivencias me fueron sosteniendo y apuntalando mis primeros pasos.

-¿Pero no te quedaste a vivir allí? - pregunté casi seguro, pero lo hice adrede para seguir la charla cautivante.

No, por supuesto que no. Pasaron varios años y gracias al trabajo de muchas personas perseverantes y emprendedoras en 1937 ya tenía mi edificio propio. Estaba ubicada en uno de los barrios más antiguos de la querida ciudad de Rafaela, en uno de los más destacados y eso me daba el privilegio de poder comenzar a brillar con luz propia. Tenía solamente dos preciosas aulas para albergar a mis pequeños y juguetones niños.

¿Sabés? las cosas eran muy diferentes, las calles eran de tierra, había muchos baldíos. Me parece escuchar aún el ruido de los carros que traían trigo al Molino de Frosi... la gente comenzaba a radicarse aquí con mucho sacrificio pero muchas ilusiones.

Cuentan los libros de historia que las calles fueron trazadas en diagonal, como los barrios Alberdi y Sarmiento, porque debían estar en paralelo con las líneas del ferrocarril.

Pretendía ubicarme, quería entenderla, es tan cálida, nos dio tanto...

Percibió mi preocupación y sacó de un cajón del escritorio de su Dirección otra foto más....

Allí volvimos a tomarnos de la mano...

Al oído le dije te quiero.

Autor: Redacción

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