La actividad industrial de la provincia de Santa Fe mostró durante marzo de 2026 una mejora interanual del 3%, interrumpiendo una prolongada secuencia de deterioro productivo que se había extendido durante ocho meses consecutivos. El dato, difundido por la Federación Industrial de Santa Fe (FISFE), también registró una suba desestacionalizada del 6,7% respecto de febrero, aunque el repunte todavía aparece lejos de consolidar una recuperación plena.
De hecho, el propio informe advierte que “la mejora coyuntural observada en marzo de 2026 obedece mayormente al bajo nivel de comparación anual e intermensual”, una aclaración que obliga a poner en perspectiva cualquier lectura excesivamente optimista.
El índice general de producción industrial se ubicó aún un 7% por debajo del registro alcanzado en marzo de 2023, mientras que el acumulado del primer trimestre presenta una caída del 6,9%.
No obstante, un dato alentador es que el 76% de las ramas industriales analizadas exhibió aumentos interanuales en sus niveles de producción, mostrando un comportamiento más extendido que en meses anteriores.
Rafaela, con sectores protagonistas
Para el entramado productivo rafaelino, el informe ofrece señales especialmente relevantes. Los productos lácteos, actividad emblemática del oeste santafesino, fueron uno de los principales motores del repunte industrial. El sector mostró un crecimiento del 8,1% interanual y aportó 0,52 puntos porcentuales al índice general, constituyéndose como la rama de mayor incidencia positiva de todo marzo.
El dato adquiere especial valor en una región donde la cadena láctea continúa siendo uno de los principales generadores de empleo, inversión y valor agregado.
También sobresale el desempeño de las autopartes, otro sector de fuerte arraigo regional, que creció 11,8% interanual y aportó 0,43 puntos porcentuales al resultado provincial.
En un contexto nacional de fuerte retracción del empleo manufacturero, la mejora del complejo autopartista aparece como una señal de alivio, aunque todavía insuficiente para revertir la tendencia de fondo.
Desde FISFE remarcan que estas actividades estuvieron entre “las tres de mayor contribución positiva a la variación interanual del índice de producción industrial”.
Metalurgia, entre brotes verdes y debilidad persistente
Si hay un capítulo que merece atención especial para Rafaela es el de la industria metalúrgica. El sector registró en marzo una nueva caída interanual del 3,9%, acumulando un retroceso del 15,7% en el primer trimestre.
Más preocupante aún resulta la comparación con marzo de 2023, ya que el nivel actual de actividad se encuentra 27,7% por debajo de aquel registro. Se trata de una foto que expone las dificultades persistentes de uno de los complejos industriales más importantes del centro-oeste santafesino.
El informe muestra, sin embargo, comportamientos heterogéneos al interior del sector. Entre los segmentos con evolución positiva se destacan:
• Carrocerías y remolques (+23,9%)
• Equipos y aparatos eléctricos (+14,1%)
• Productos metálicos para uso estructural (+12,8%)
• Autopartes (+11,8%)
• Maquinaria de uso especial (+6,1%)
En cambio, las principales caídas se observaron en:
• Maquinaria agropecuaria (-14,6%)
• Aparatos de uso doméstico (-13,7%)
• Fundición (-10,1%)
• Maquinaria de uso general (-8,2%)
El dato refleja una recuperación desigual dentro del universo metalmecánico. Aunque el 67% de los sectores metalúrgicos relevados mostró crecimiento interanual, la debilidad de rubros estratégicos sigue condicionando una recuperación más sólida.
La fuerte caída de la maquinaria agropecuaria resulta particularmente sensible para la región, dada su histórica vinculación con el perfil industrial santafesino.
Siderurgia, golpeada por importaciones y obra pública paralizada
Otro rubro ligado al entramado metalúrgico provincial es la siderurgia. La producción de acero creció apenas 3,3% interanual, pero el nivel de actividad sectorial sigue 34,4% por debajo de marzo de 2023.
FISFE atribuye esta situación a una combinación de factores: “la paralización de la obra pública nacional, la menor actividad en construcción e industria, y las elevadas importaciones provenientes de China de productos de acero subsidiado”. La caída de la demanda interna continúa siendo uno de los principales condicionantes.
Exportaciones y empleo, señales de alerta
Más allá de la mejora puntual de marzo, el informe expone un cuadro estructural todavía complejo. Las exportaciones de manufacturas de origen industrial (MOI) cayeron 16,3% en valor durante el primer trimestre, afectando especialmente a químicos, metales comunes, maquinarias, equipos y autopartes. En paralelo, la base empresarial y laboral industrial santafesina continúa reduciéndose.
Entre diciembre de 2023 y enero de 2026, la provincia perdió:
• 358 empleadores industriales asegurados
• 8.490 trabajadores cubiertos
Esto equivale a una contracción del 6% en ambos indicadores. A nivel nacional, el empleo asalariado registrado en la industria manufacturera acumula 23 meses consecutivos de caída interanual.
En enero de 2026, el sector contabilizó 42.300 empleos menos que un año atrás. La metalmecánica aparece entre los rubros más afectados, con una retracción del 4,3%.
Deterioro financiero y capacidad ociosa
El informe también advierte sobre el empeoramiento de la situación financiera empresaria. Los cheques rechazados por falta de fondos alcanzaron en marzo su mayor nivel desde la pandemia, representando el 2,2% del total compensado en cantidad.
A esto se suma una utilización de capacidad instalada nacional del 59,8%, todavía muy por debajo de los registros de 2022 y 2023, cuando superaba el 66%.
Un rebote que todavía no alcanza
El balance de marzo deja una conclusión clara. La industria santafesina mostró una recuperación estadística y logró cortar una racha negativa, con sectores clave como lácteos y autopartes traccionando hacia arriba. Sin embargo, el cuadro general todavía exhibe fragilidad.
Para ciudades industriales como Rafaela, donde metalurgia, autopartismo y cadena láctea son pilares productivos, el desafío seguirá siendo transformar este repunte coyuntural en una recuperación sostenida.
Como sintetiza el propio informe de FISFE, la mejora actual debe leerse con cautela, ya que responde en buena medida a una base comparativa muy deprimida.
El termómetro industrial dio una señal positiva. Pero todavía está lejos de marcar temperatura de crecimiento genuino.