CRACOVIA, Polonia, 29 (AFP-NA). - La juventud de todo el mundo se volcó este jueves con el papa Francisco en el primer acto oficial de la Jornada Mundial de la Juventud en Polonia durante el cual instó a los jóvenes a "rebelarse", a cuestionar, a soñar, a evitar "los vendedores de humo" y de "falsas ilusiones".
"Es lindo, y me conforta el corazón verlos tan revoltosos", clamó el papa latinoamericano, al dirigirse en italiano a los cerca de 600.000 jóvenes reunidos en el céntrico y enorme parque de Blonia, en el corazón de Cracovia.
"Es estimulante escucharlos, compartir sus sueños, sus interrogantes y sus ganas de rebelarse contra todos aquellos que dicen que las cosas no pueden cambiar", confesó ante una multitud variopinta, que escuchaba la traducción en auriculares. "Las cosas se pueden cambiar. ¿Verdad?", preguntaba el Papa a los jóvenes, que en coro respondían "sííí", "sííí".
Como ha ocurrido en otras ocasiones, el Papa se inspiró en el célebre discurso de Martin Luther King "Yo tengo un sueño" a favor de los derechos para los negros, para sacudir las conciencias de los jóvenes de los cinco continentes e invitarlos a "soñar".
"Ustedes ¿son capaces de soñar?", improvisó el pontífice que habló también del dolor que le genera encontrar jóvenes "que se han jubilado antes de tiempo", que "tiraron la toalla antes de empezar el partido", que están "entregados antes de jugar", que "están aburridos y aburren", confesó.
En su discurso, el Papa pidió a las nuevas generaciones que elijan "una vida plena" con Jesucristo en lugar del "vértigo alienante" y las "falsas ilusiones", que "en mi tierra natal diríamos vendedores de humo", explicó sin precisar si se trataba de traficantes de droga. "Al final terminan pagando y pagando caro", advirtió.
El Papa llegó a la alegre ceremonia de bienvenida a bordo de un tranvía eléctrico con un grupo de niños discapacitados, bajo una persistente llovizna.
Desde un enorme palco blanco y frente a una gigantesca reproducción de Jesucristo, el papa entabló una suerte de diálogo con los asistentes, pidiendo en varias ocasiones a los jóvenes que respondieran y de alguna manera se comprometieran con sus pedidos.
"La Iglesia de hoy, es más, el mundo los está mirando", clamó ante los jóvenes que ondeaban banderas de 187 países, según explicó el Vaticano, inclusive de varios en los que los católicos son una minoría como China, Israel, Vietnam.
"Un corazón misericordioso se anima a salir de la comodidad (...) un corazón misericordioso se abre para recibir al refugiado y al migrante", volvió a pedir el papa desde Polonia, país que se niega a recibir la cuota de refugiados que le impone la Unión Europea, lo que suscita muchas críticas y tensiones en el viejo continente.
CZESTOCHOWA
Cientos de miles de católicos acogieron este jueves a Francisco en el santuario de Czestochowa, en lo que ha sido el primer baño de multitudes del papa argentino en Polonia, donde sufrió una caída pública sin consecuencias.
"El Papa está bien. Regresó en helicóptero porque el tiempo mejoró", aseguró a la AFP el estadounidense Greg Burke, nuevo portavoz del Vaticano.
El pontífice había cambiado su programa en la mañana para trasladarse en automóvil y no en helicóptero de Cracovia a Czestochowa, a unos 100 kilómetros de distancia, y se temía que el regreso en helicóptero hubiera sido decidido por su aparatosa caída, transmitida en directa por televisión.
Antes de la solemne ceremonia para conmemorar el 1050 aniversario del "bautizo de Polonia", a la que asistieron numerosos obispos de todo el mundo así como las autoridades nacionales, el Papa, de 79 años, se cayó mientras se dirigía al altar, lo que generó inmediatamente preocupación.
Francisco cayó de un escalón no muy alto mientras caminaba hacia el altar y tuvo que ser levantado por un grupo de religiosos que lo asistían, tras lo cual prosiguió la celebración sin problemas.
No es la primera vez que Francisco se cae, ya que en varias oportunidades se ha tropezado públicamente y en una ocasión se enojó por los empujones de los fieles que le provocaron la pérdida de equilibrio.
Francisco llegó a bordo del papamóvil a la explanada del popular santuario de Jasna Gora, el lugar donde desde el siglo XIV se venera el icono de la "Virgen Negra", llamada así por el color de su piel y donde una muchedumbre silenciosa lo esperaba.
Antes de celebrar la misa el Papa se recogió en silencio en la capilla ante el icono, que según la tradición fue realizado por San Lucas, que lo pintó con el verdadero color de su piel.
Igual que sus predecesores Juan Pablo II y Benedicto XVI, Francisco donó una rosa de oro, el regalo tradicional que los pontífices ofrecen a los santuarios marianos.
Ya en el altar, con el santuario a sus espaldas, el Papa argentino presidió una misa solemne en honor de Polonia, entre los países más católicos del mundo.
"Dios prefiere instalarse en lo pequeño, al contrario del hombre, que tiende a querer algo cada vez más grande. Ser atraídos por el poder, por la grandeza, por la visibilidad es algo trágicamente humano", dijo Francisco ante la multitud, que según algunos medios locales superaba las 200.000 personas, la mayoría
polacos.
En presencia del presidente Andrzej Duda, la primera ministra Beata Szydlo y el líder del partido conservador Derecho y Justicia (PiS), Jaroslaw Kaczynski, todos católicos practicantes, el Papa pidió no ceder "jamás a la tentación de aislarse e imponerse".
Una alusión a las tensiones por las divisiones políticas entre los conservadores en el poder y los que son considerados herederos del régimen comunista.
Un imponente dispositivo de seguridad, incluido el despliegue de ocho helicópteros, acompañó el regreso del Papa a Cracovia, todo un desafío por lo que han sido movilizados 20.000 efectivos ante la psicosis de atentados que ronda en el viejo continente.
El Papa inició su segunda jornada en Polonia, la tierra de Juan Pablo II, con una visita privada al anciano cardenal polaco Franciszek Macharski, de 89 años, hospitalizado en Cracovia, y acto seguido con las monjas de las Hermanas de Presentación en un monasterio de la ciudad.
Luego el Papa acudió en tranvía al parque de Blonia, en el centro de Cracovia, donde una multitud de jóvenes lo esperaba para inaugurar la Jornada Mundial de la Juventud, conocida como el "Woodstock" de los católicos, creado por Juan Pablo II en 1986. El tranvía especial estaba pintado con los colores blanco y amarillo del Vaticano y con el lema "El tranvía del Papa".