Rural

La lechería en transición: mayor escala, ajuste de costos y resiliencia ante el clima

GRÁFICO INTA

Un relevamiento reciente de INTA permite trazar una radiografía actualizada del sector lechero argentino, con foco en la región pampeana. La Encuesta Sectorial Lechera (ESL) 2024-2025, aún en carácter preliminar, confirma una actividad que busca consolidar su crecimiento, aunque condicionada por márgenes ajustados y crecientes incertidumbres climáticas.

El estudio, que compartieron desde la Estación Experimental de Rafaela, se construyó a partir de una muestra estratificada de tambos, segmentada por escala productiva y distribución geográfica, con fuerte presencia en Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos. Este diseño metodológico permite captar la heterogeneidad estructural del sector y comparar dinámicas según tamaño y modelo productivo.

 

Inicialmente, el reporte refleja la fuerte caída de tambos en los últimos 25 años en el área del relevamiento. La población de unidades lecheras ascendía a 15.000 en los años 2001-2002, mientras que esa cifra se derrumbó a 9.407 entre 2024-2025.

 

Uno de los datos más relevantes es que el 64% de los establecimientos proyecta crecer en los próximos cinco años, frente a un 31% que prevé mantenerse estable y apenas un 5% que evalúa salir de la actividad. Esta expectativa positiva convive, sin embargo, con un escenario económico exigente: los gastos directos representan el 70% del ingreso bruto, lo que deja márgenes estrechos y una rentabilidad promedio estimada en apenas 3,4%.

 

En términos estructurales, el informe muestra tambos con superficies muy variables y una combinación extendida de tierra propia y arrendada. El alquiler de campos sigue siendo una herramienta clave de expansión, con valores que se expresan en litros de leche y reflejan la lógica productiva del sector. A su vez, el rodeo lechero está fuertemente concentrado en la raza Holando, presente en el 91% de los casos, aunque con creciente incorporación de cruzas.

 

La escala productiva también presenta una distribución clara: el 34% de los tambos produce hasta 2.000 litros diarios, el 38% alcanza hasta 4.000 litros, mientras que los establecimientos de mayor volumen representan una proporción menor pero con fuerte incidencia en la producción total. Esta estructura confirma un proceso gradual de concentración y aumento de escala.

 

En cuanto al manejo productivo, se destaca la persistencia de sistemas pastoriles, ya que el 70% de los tambos mantiene el pastoreo durante todo el año, lo que refleja una estrategia orientada a reducir costos de alimentación. No obstante, se combinan con distintos niveles de suplementación, uso de silajes y concentrados, en función de la intensificación de cada sistema.

 

El componente tecnológico y de gestión muestra avances, aunque con disparidades. El 94% de los establecimientos cuenta con asesoramiento veterinario y una proporción creciente incorpora herramientas de manejo reproductivo, registros productivos y estrategias de gestión económica. Sin embargo, aún persiste un uso limitado de software específico y automatización en algunas escalas.

El trabajo en los tambos mantiene un fuerte componente familiar, según el reporte del INTA. Así, el 34% de la mano de obra total corresponde a integrantes del núcleo familiar, lo que refuerza el carácter social de la actividad. Al mismo tiempo, la contratación de personal externo se da mayormente bajo esquemas de remuneración asociados a la producción.

 

Otro aspecto relevante es el tratamiento de efluentes, donde el 84% de los establecimientos declara algún tipo de almacenamiento, principalmente en lagunas, aunque con escasa adopción de tecnologías más avanzadas como biodigestores.

De cara al futuro, el principal factor de preocupación es la variabilidad climática, señalada por el 24% de los productores como el mayor riesgo. Le siguen el incremento de costos, la dificultad para conseguir mano de obra y la volatilidad del precio de la leche. Este combo configura un escenario donde la eficiencia productiva y la gestión del riesgo serán determinantes.

 

 

Finalmente, el informe aporta una señal alentadora en términos de continuidad, pues el 50% de los tambos está preparando un sucesor y en la mayoría de los casos ese relevo generacional ya participa en la toma de decisiones. En un sector históricamente afectado por la salida de productores, este dato sugiere una base sobre la cual sostener el futuro de la lechería.

 

En síntesis, la ESL 2024-2025 muestra una lechería que apuesta al crecimiento y la profesionalización, pero que sigue condicionada por la estrechez económica y la incertidumbre climática. Un equilibrio delicado que definirá el rumbo del sector en los próximos años.

 

 

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