A menudo suelo escribir acerca de la magia de los cuentos y la importancia de la imaginación como instrumento para explorar y construir la realidad.
¿Pero en qué medida nuestro pensamiento influye en la construcción de lo “real"?, es una pregunta que muchos empiezan a formularse, con mayor seriedad.
Comparto, al respecto, respuestas comprobadas en el campo científico, que avalan la importancia de nuestra mente, y nuestro corazón, para dirigir el timón de nuestras vidas.
"Creer para ver", parece ser la nueva fórmula.
Bruce Lipton (Estados Unidos, 1944) es doctor en Biología Celular y fue pionero en la investigación con células madre. Sus estudios sobre la membrana celular y las modificaciones de las células según el entorno sentaron las bases de la nueva epigenética.
"La mente es energía. Cuando piensas, transmites energía, y los pensamientos son más poderosos que la química. Las propias creencias se convierten en un campo energético, una transmisión, y esta se transforma en una señal que es capaz de cambiar el organismo”.
Y así es como funcionaba la sanación antes del desarrollo de la medicina. “La gente sanaba con los chamanes, con las manos... pero eso no puede vender y por eso la medicina no quiere ir por ese camino".
EL PODER DE
CREARNOS
"Y es la razón por la que yo cambié mi carrera. Estaba enseñando en la universidad que hay que seguir con drogas y sabía que eso no era verdad. La medicina lo conoce, pero no habla de ello. Sabe que el pensamiento positivo puede sanar, y también que el pensamiento negativo puede matar. Uno se llama placebo y el otro nocevo. En realidad, no es que sea positivo o negativo, es la manera de pensar. Si el médico te dice que tienes cáncer, aunque no tengas cáncer, si lo crees, crearás la química que generará cáncer. Por tanto, el problema no es tanto el entorno real sino el que tú interpretas".
Según Lipton, utilizamos el subconsciente el 95 por ciento del tiempo. Y aunque no lo podamos controlar, lo podemos reprogramar.
"La información del subconsciente se recibe en los primeros seis años de vida. Eso que aprendiste en esos años se convierte en el conocimiento fundamental de tu vida".
Hay muchos estudios que demuestran que las enfermedades que tenemos de adultos tienen que ver con la programación y el entorno que vivimos en esos años. Los niños absorben también actitudes negativas, y así se 'programa' su subconsciente.
“La gente cuando oye esto, se preocupa, se culpa. Pero no eres culpable si tú no sabes que el subconsciente funciona así. No lo sabían nuestros padres, ni nuestros abuelos ni bisabuelos. Ahora bien, cuando lo entiendes tienes que cambiar tu manera de vivir, porque entonces sí eres responsable".
"Sería algo así como conducir un coche. Si te enseñaron a maltratar tu cuerpo con mala información, destruirás el vehículo de tu cuerpo cuyo conductor es la mente. El futuro es una mejor educación para los niños, incluso en la etapa prenatal".
Lipton hace especial mención a los comportamientos que vienen del subconsciente, y que, aunque no los percibamos pueden estar haciéndonos daño. Esto ocurriría cuando “te sientes enfermo y echas la culpa a otra cosa”.
Y explica que la mente consciente es creativa y la subconsciente trata de todos los hábitos. Si le enseñas al subconsciente algo diferente, se lo enseñas también a la consciente, pero no al revés. Por ello, “la manera de reprogramar es repetir y repetir hasta que se crea un hábito”.
Los pensamientos positivos, el conocimiento, solo funcionan el 5% del tiempo, pero el 95% son los hábitos que adquirimos en la niñez. Y esa es la razón por la que los pensamientos positivos no son suficientes. “Todo sigue igual hasta que no cambias el subconsciente. Técnicas de psicología basadas en la energía como la hipnosis o el Psych-K son una manera de cambiar el subconsciente, es como un aprendizaje rápido”.
INVISIBLE Y REAL,
EL ESPIRITU.
"Nunca había creído en el espíritu, pero cuando comprobé esto en la célula, me cambió la vida entera", afirma Lipton.
"La pregunta que me planteé es: ¿por qué esa duplicidad?, ¿por qué tener un espíritu y un cuerpo? Y la respuesta vino de mis células: si sólo existiera el espíritu, ¿a qué sabe el chocolate? Sólo con la parte espiritual, ¿cómo vivir una puesta de sol? ¿Qué se siente cuando se está enamorado? Todas esas sensaciones vienen de las células del cuerpo, que puede oler, sentir, tener experiencias. Recoge todo eso, lo transmite al cerebro. Se convierte en vibraciones y lo transmite a la fuente del ser. Si se muere mi cuerpo, mi fuente de ser y mi espíritu tienen la memoria hasta que tenga otro cuerpo".
"La lección más importante es que estar vivo es un regalo, una alegría por todo lo que podemos sentir. Cuando hagamos eso, todo el mundo estará sano".