La política surge naturalmente al existir una sociedad, ya que el hombre es un ser naturalmente social que requiere de un proyecto que persiga el bien común, para que esa sociedad crezca y se desarrolle. Si nos retrotraemos a Aristóteles que decía: -La justicia es una necesidad social, porque el derecho es la regla de la vida para la asociación política, y la decisión de lo justo es lo que constituye al derecho... observamos que la política en sí misma no es una mala palabra sino una necesidad, que exige un conocimiento profundo de los recursos naturales, de la personas, de las características climáticas y de suelo de cada lugar para desarrollar una política acorde al grupo social que convive, pues a través de la política debería responderse a las necesidades de un pueblo y no especular con las necesidades de ese pueblo. Es interesante analizar también concepciones de notables filósofos que quedaron grabados en la historia de la humanidad y que se fueron analizando y desarrollando... la ciencia política tiene como objeto de estudio propio al poder que se ejerce en un colectivo humano... El poder, entendido como capacidad de un actor social de influir sobre otros... Si prestamos atención entenderemos que en esas pocas palabras se sustancia el futuro y el destino de muchas personas, ya que depende de la propia concepción de quién haya sido elegido por el pueblo como se enmarcarán términos muy delicados como; paz, justicia, trabajo, orden, cambio, seguridad. En realidad ser el conductor político de un pueblo, implica ser íntegro, tener una percepción clara de la realidad genuina y no de la realidad que pintan para engañar a un colectivo humano que creyó , confió y se entregó. La política, luego de una visión detenida de los últimos años, en este país, se ha convertido en una lucha descarnada para imponer modelos poco humanos y donde las personas han ido perdiendo la dignidad por no poseer un trabajo que les de sustento y no un regalo que las aletargue y les haga olvidar qué se siente al conseguir algo por el propio esfuerzo.
A veces me pregunto cómo llegamos acá y cómo permitimos los ciudadanos que nuestro país retrocediera tanto, hasta el extremo de no reconocernos entre nosotros y pelearnos a veces incluso en la familia o con queridos amigos por defender ideales mezquinos que nos han enfermado el espíritu, hasta el extremo de resignar los sentimientos más nobles que nos determinan como seres huma nos.
A qué punto hemos llegado, que somos capaces de matarnos entre nosotros, humillarnos y desconocer valores prioritarios que nos distinguen de los animales y pareciera haberse encarnado en nosotros el instinto animal más que el amor verdadero, ese que ayuda a construir o mejor dicho a reconstruir una sociedad que si bien se desconoce, puede recuperarse y edificar un modelo nuevo, un paradigma distinto, más noble, más humano que incluya a todos y no que cada día los excluidos son más y pareciera que el país es para unos pocos privilegiados.
Aunque muchos digan no creer en Dios les digo, a todos los que conocí, que pensaban así, los vi morir reclamando clemencia a Dios y llamando a un sacerdote, a un pastor, a alguien que les diese la paz, que les quitara el temor por haber descubierto que el irse de esta tierra es natural, pero que el que se va con fe ingresa a un más allá que le da paz, porque cree en ese padre bueno que lo espera para abrazarlo y mostrarle que valió la pena ser buena persona y haber ejercitado los valores universales que nunca por ningún motivo debieron perderse. La persona que siente en su corazón esa fe genuina vive construyendo, con muchos errores, pero construyendo al fin y en su corazón no entra la palabra destruir concientemente al otro ya que el destino social lo une a sus semejantes.
Es una pena que la política se haya desvirtuado tanto y que a unos pocos les interese edificar un país distinto, ya que es la cuna de sus propios hijos, es que ni a sus hijos quieren. No entiendo que tantos políticos quieran robarse todo, si no les va a alcanzar la vida para gastarse la plata y van a morir igual que todos ya que no son inmortales y quedaran gravados en la historia como delincuentes y no como personas notables que forjaron cimientos para una Patria Grande.
La política es una necesidad, es inherente al ser humano pero no es un comodín, ya que en algún momento se hace agua y se filtra entre los dedos de quien no comprendió su verdadero sentido.