El grupo de teatro “Avanti Piemontèis” de la Asociación Cultural Piemontesa de Rafaela dio por finalizadas las puestas en escena de “Ël fil ëd fèr” (El alambrado) cuando el pasado viernes 20 de julio presentó por última vez esta obra en la localidad de Bauer y Sigel. Alrededor de 1.600 espectadores, de Rafaela y de las distintas localidades de la zona donde fue llevada, accedieron a ese divertido enfrentamiento criollo-piamontés en el que se recreaba un problema de límites causado por el tendido de un polémico alambrado. El grupo se considera satisfecho por esa cantidad de público teniendo en cuenta que va disminuyendo el número de gente mayor que habla la lengua de los viejos abuelos y que, por otra parte, mucha gente más joven se autoexcluye de concurrir al teatro por desconocer totalmente el piemontés. Es por eso que, tratándose de encuentros y desencuentros de inmigrantes y nativos que ocurrieron en la zona o en nuestra propia ciudad, contados ellos como realmente sucedieron pero con los aderezos propios de una obra de teatro, hizo que en las actuales representaciones se hable, como es natural, también la lengua castellana.
Ello permite a todos los espectadores, incluso a los niños, tanto seguir los diálogos como comprender la trama y lograr que estos jóvenes escuchen por primera vez en su vida hablar a un actor tal como hablaba su bisabuelo gringo. Por supuesto que los mayores reconocerán como siempre en algún personaje a sus propios padres o abuelos. Por ellos y para ellos los actores por afición ya están compenetrados en la preparación de esos nuevos personajes.
Con otro alegre texto escrito por Orlando Pérez Manassero, el grupo se encuentra ensayando una historia -la octava desde sus comienzos- que piensan poner a consideración del público a la brevedad siempre bajo la dirección general de Arturo Gentilini. Esta vez los espectadores podrán ver, escuchar y enterarse de lo que pasa cuando viejos colonos, después de toda una vida en la chacra, vienen a vivir de rentas a Rafaela, y que es lo que piensan los acomodados nativos de la ciudad sobre esos nuevos vecinos. Lo considerarán como una invasión? La acción transcurre en el año 1930 y la duda que habrá de develar la obra será si los viejos piemonteses se adaptarán a esa nueva forma de vida y si los citadinos de alcurnia aceptarán en su círculo social esa manera de ser y de hablar de los “gringos chacareros”. Entonces el grupo teatral piamontés invita a su querido público a esperar un poco más para saber qué es lo que habrá de pasar en “La Sità” (La ciudad).