Esa expresión corresponde a Mirta, una de las encargadas del stand de la comida. Al igual que todos los años, las ventas en los alrededores de la parroquia San Cayetano terminó siendo un gran éxito, sobre todo en ese stand donde se vendió todo. “La venta fue muy buena. Cerca de las 11 de la mañana vendimos los 160 pollos preparados. Además, vendimos alrededor de 100 kilos de harina, hechos en torta fritas (se estima que fueron unas 1.000), desde las 8 hasta las 17, cuando todo se agotó”, contó la mujer.
Además, contó que se vendieron casi 800 docenas de pastelitos, y sentenció que “la gente viene con todos los ánimos: hay alegres, tristes, gente que agradece. Hubo una gran cola en dos determinados momentos bastante largas, e incluso bajo este agobiante calor”, dijo.
PASTORAL JUVENIL
En este stand, “lo que más se estuvo vendiendo en toda la tarde, fue lo que tiene que ver con el Papa Francisco. La gente pedía mucho y fue lo que más salió. Vendimos llaveros, libros, rosarios, calcomanías, poster ...”, dijo una encargada. La Pastoral Juvenil de la parroquia San Cayetano quedó muy conforme, al igual que en el puesto de venta de rosarios, cadenitas, estampitas, pulseras, llaveros. Sergio, encargado de la caja, nos comunicaba que “la primera impresión fue que se vendió menos que el año pasado, pero después fue un constante fluir de peregrinos y anduvimos muy bien”.
En otro tramo, comentó que “todos buscan la imagen del Santo, en un llavero, una estampita, medallita o lo que sea. También se vendieron muchas espigas, el símbolo del pan y el trabajo”, contó.