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La vida es un don que se aprovecha o se deja pasar

Cuando uno nace no advierte que la vida es un don que trae consigo el inefable regalo de los sentidos y cuando realmente lo valoramos es cuando los estamos perdiendo.

Cuando yo dije esto, me dijeron que no exagerara y que era una metáfora y fue ahí, justo en ese momento, cuando sentí una punzada en el pecho, que traspasó todo mi cuerpo y es cuando me pregunté: ¿cómo es que los seres humanos somos tan ilusos, tontos y no sé cuántos calificativos más…?

Me indigné, porque como todos los días nos despertamos, caminamos, nos miramos al espejo, reímos, tocamos lo que queremos, respiramos profundamente, no valoramos lo que todo eso significa, el regalo enorme que recibimos de Dios y sinceramente el que no cree en Dios, no puedo entender cómo justifica todo esto, el amor, una flor que se abre, un vientre que crece, un niño que nace…

De la vida se pueden decir muchas cosas, pero hay cosas que las personas no queremos pensar, porque ello inhabilita espacios de reflexión que no queremos tener, ya que creemos que nos transforma en seres débiles o pusilánimes, pero ser sentimental facilita la creación de vínculos que van conformando una cadena de seres que se relacionan, comparten, habitan espacios, tiempos.

Un buen ejercicio es mirar la película de la vida de cada uno, espiar la raíz de vez en cuando para no olvidar de dónde vengo, husmear en los sueños juveniles para recordar como diseñé mi vida y observar atentamente en que me convertí hoy, se parece a lo que proyecté, ¿o es que la conveniencia, los intereses, los complejos, la necesidad de demostrar, fueron moldeando contornos diferentes, modos cambiantes y ya no sé quién soy?

Es importante cada tanto detenernos a mirarnos, a escucharnos en el silencio profundo de nuestra soledad, donde nada influya, nada confunda, nada nos enaltezca, creyéndonos dueños de todo y capaces de todo…todo es mucho…es demasiado.

Mis queridos lectores, vivamos la vida intensamente pero con respeto, con cordialidad, con la energía de quién puede todo, pero la prudencia del que sabe que siempre hay un límite y la sabiduría que sólo Dios proporciona. La vida es un don, pero marearnos es un segundo y el mareo provoca una amnesia que lo transforma todo, porque olvidamos las señales, los stop, los límites, los principios que sustentan nuestra existencia y eso ocasiona fatalmente al final, una despedida triste de este mundo, y al cerrar los ojos definitivamente sólo se vislumbra obscuridad, pero aquel que sufrió, pero recordó siempre y agradeció los dones recibidos, aún después de partir sólo verá luz.

La vida es un don que se aprovecha o se deja pasar…Dios es tan inteligente que hasta nos dio la libertad de elegir…

Autor: Alicia Riberi

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