La rafaelina Camila Fourcade acaba de realizar un intercambio durante dos meses en Alemania. "No puedo terminar de agradecerle al Rotary y a mi familia de hospedaje por hacer que esta experiencia fuera tan maravillosa", expresa durante una entrevista con este cronista de LA OPINION. Tiene 17 años y terminó sus estudios secundarios en la escuela Luisa de Barreiro en 2016. Hizo 4 años en la escuela Preparatoria de idioma extranjero. Su familia está formada por su mamá María Eugenia Bortolotto (vicedirectora de la escuela Alberdi), su papá Juan José Fourcade (psicólogo) y sus hermanos Santiago y Francisco.
-¿Cómo surgió la posibilidad de este intercambio a Alemania a través del Rotary Club Rafaela?
-La posibilidad del intercambio a Alemania a través del Rotary Club Rafaela comenzó con el hecho de que terminaba los estudios secundarios y mis papás me daban la posibilidad de hacer el viaje de egresados, que como sabés es muy costoso, sumado a que mis amigos y compañeros de curso no iban. Entonces comencé a investigar qué otros viajes se podían hacer. Escuché a muchas personas que habían hecho intercambios y les había encantado la experiencia. Comencé a investigar por qué tipos de empresas se podían hacer intercambios y una de las opciones era el Rotary Club. Una amiga de mi mamá había mandado a sus hijos de intercambio con la ONG y nos pasó el número de Alejandro Karchesky. Al contactarme con él me pasó un informe el cual tenía que completar y entregar al Club. Aparte de ello tuve que asistir a varias reuniones en las que nos informaban del intercambio, ya sea qué hacer cuando uno quiere volver antes de tiempo, hasta tips para que el estudiante de intercambio se sienta lo mas cómodo posible en su país de visita. Luego de ello pasaron los meses y recibí a una estudiante alemana con la cual tuve una excelente relación tanto en Argentina como en Alemania. El intercambio consiste en hospedar a un extranjero, mostrarle tu cultura, hacerlo parte de tu familia, brindarles el apoyo que necesitan y conocer sobre su cultura. Luego de ello le toca a uno viajar y hospedarse en la casa del estudiante que ha recibido meses atrás (en el caso de intercambios estudiantiles de corto plazo).
-¿En qué ciudad estuviste y cuánto tiempo?
-Yo estuve hospedada en el sur de Alemania, en la zona de Baviera, en un pueblo llamado Markt Indersdorf, a 30 km de Munich. Al ser un intercambio de corto plazo me hospedé durante dos meses, desde el 3 de diciembre hasta el 4 de febrero pasados.
-¿Qué actividades realizaste?
-A pesar del clima y de las temperaturas bajo cero, la familia siempre se las ingenió para hacer actividades como viajes, salidas de compras, equitación, patinaje sobre hielo, esquí, entre otras; siempre estuvieron muy pendientes para que no me aburriera y pudiera disfrutar al máximo el intercambio.
-¿Cómo te manejaste con el idioma alemán?
-Como había estudiado en la Preparatoria de idioma extranjero de Rafaela, me manejé todo el tiempo con inglés. En Alemania la mayoría de las personas sabe, aunque sea la base del inglés entonces no se me hizo difícil comunicarme. En la familia todos hablaban inglés así que no tuve problemas. En cambio, la estudiante que había venido aquí tuvo algunos inconvenientes para comunicarse ya que ella no hablaba mucho español. Entonces había que traducir, pero mi familia y mis amigos siempre se las ingeniaron para poder comunicarse con ella.
-¿Qué lugares pudiste visitar de Alemania?
-La familia me llevó a conocer muchos lugares de Alemania y de otros países europeos: Lübeck, Hamburgo, Munich, Nürnberg, Dachau, Neuschwanstein (Alemania), Salzburg (Austria) y Venecia (Italia).
-¿Cuáles son las diferencias culturales que más te marcaron?
-Las diferencias culturales eran muy marcadas en muchos sentidos. Por ejemplo, en lo que yo sentí una cierta incomodidad era la parte escolar. Ellos tienen una escuela con un nivel impresionante, pero eso implicaba que muchas tardes mi intercambista se tenía que quedar estudiando. No había un día en el que no les dieran tareas o trabajos para hacer en la casa. Y algo que me impresionó fue que los padres no presionaban a los chicos o estaban por detrás para que se saquen buenas notas o aprueben, sino que eran los chicos mismos quienes se presionaban. Eso me mostró la independencia que tienen los chicos desde muy temprana edad. Son jóvenes que se crían en la mayor parte solos, ya que los adultos trabajan y no están en casi todo el día. Aparte de ello, son personas muy serias y no tan afectivas o cariñosas, son más solitarios. Me incomodó un poco tener que saludar con la mano a personas de mi edad o cosas que a nosotros nos parecen tan cotidianas para ellos son muy raras, como juntarte una tarde con tus amigos a hablar, hasta saludar a un conocido en la calle.
-¿Fuiste sola o con otros jóvenes de Rafaela?
-Para viajar nos pusimos de acuerdo con una amiga mía que también hacía el intercambio y se hospedaba a 45 km de donde yo estaba. También nos pusimos de acuerdo con otros dos chicos que viajaban a la misma zona, una de Rosario y otro de Rosario del Tala (Entre Ríos).
-¿Extrañaste a la familia y tus amigos de Rafaela?
-Lo que más extrañé en los dos meses que estuve en Alemania fueron mis amigos y mi familia. Había días en los que por el clima no podíamos salir, entonces me tocaba quedarme en casa. Y en esos momentos era en los que más pensaba en mi familia. También fue una experiencia rara tener que pasar las fiestas sin mi familia.
-¿Cuáles son tus proyectos para el futuro?
-Mis proyectos para este año son terminar la escuela de idioma extranjero y comenzar la carrera de Periodismo.