Policiales

Le puso dos gotas de un sedante en el mate a un compañero y dijo que fue una broma: quedó en libertad

El abogado Carlos Farías Demaldé logró que se le conceda la libertad a su cliente, que deberá cumplir medidas alternativas.
Crédito: ARCHIVO

Una audiencia judicial realizada el miércoles último en Rafaela expuso un episodio tan insólito como preocupante. Un trabajador está acusado de haber colocado dos gotas de un medicamento sedante en el mate de un compañero de trabajo, mientras este se encontraba momentáneamente alejado de su puesto. La víctima comenzó poco después a presentar síntomas que hicieron pensar inicialmente en un accidente cerebrovascular y debió ser trasladada para recibir atención médica.

El acusado, Marcos Javier Vale, reconoció el hecho durante la audiencia de prisión preventiva realizada el miércoles 12 de agosto ante el juez penal de Primera Instancia Gustavo Bumaguin, aunque negó haber actuado con intención de provocar un daño. “Fue una broma que me salió muy mal”, sostuvo. También pidió disculpas a Oscar Schiro, la víctima, y admitió que la situación había sido grave.

La Fiscalía, representada por Pedro Machado, sostuvo una hipótesis bastante diferente. Solicitó que Vale permaneciera detenido en prisión preventiva sin plazo al considerar que estaban acreditados los requisitos previstos por el Código Procesal Penal para esa medida y advirtió sobre la existencia de riesgos procesales.

Según relató Machado durante la audiencia, la investigación se inició a partir de la denuncia de la pareja de Schiro, quien manifestó que el hombre se había descompuesto después de tomar mates con un compañero de trabajo. En ese contexto, Vale se habría acercado posteriormente al sanatorio para pedir disculpas y reconocer que le había colocado “algo” en el mate.

La víctima sufrió mareos, somnolencia y sedación, al punto de que sus compañeros creyeron que estaba atravesando un ACV. La Fiscalía pidió prisión preventiva sin plazo, pero el juez Gustavo Bumaguin dispuso su libertad bajo estrictas reglas de conducta.

Los síntomas habían sido llamativos. Schiro no podía hablar con normalidad y tampoco podía firmar cuando se evaluó la posibilidad de trasladarlo al hospital. La situación generó inicialmente preocupación por la posibilidad de que estuviera sufriendo un ACV.

La investigación permitió reconstruir además el momento en que habría ocurrido la maniobra. Schiro y Vale trabajan en el mismo sector y se conocen desde hace años. De acuerdo con lo expuesto por la Fiscalía, existía entre ambos una relación de confianza, aunque también antecedentes de diferencias y conflictos.

Una cámara de seguridad permitió observar a Vale acercándose al sector donde se encontraba Schiro. El fiscal señaló que el imputado habría aprovechado un lapso de aproximadamente cinco minutos en el que la víctima se retiró del lugar para ejecutar la maniobra.

Durante un allanamiento realizado en la vivienda de Vale se secuestró un frasco de clonazepam en gotas y también el mate que estaba utilizando Schiro al momento de la descompensación. Sin embargo, la Fiscalía aclaró que todavía no se había determinado mediante análisis qué sustancia fue incorporada a la bebida.

El dato que para la acusación agravó particularmente la situación fue el ámbito en el que ocurrió el episodio. Ambos trabajadores se desempeñan en un sector donde se utilizan maquinarias pesadas. Machado sostuvo que Vale conocía perfectamente esa circunstancia y que sabía que los efectos de un medicamento que actúa sobre el sistema nervioso central podían generar riesgos no solamente para Schiro sino también para otras personas que se encontraban trabajando en el lugar.

La Fiscalía consideró que llevar consigo una sustancia que no era de uso personal y aprovechar deliberadamente la ausencia momentánea de su compañero constituían indicios de una conducta premeditada. También señaló que el imputado actuó a plena luz del día, pese a la existencia de cámaras de seguridad, y que cuando fue detenido se encontraba en su propio lugar de trabajo.

Otro elemento señalado por Machado fue la existencia de una situación conflictiva previa entre los trabajadores. Según se expuso en la audiencia, Schiro habría tomado conocimiento de que Vale percibía una remuneración inferior y a partir de allí se habría profundizado el enfrentamiento entre ambos.

Para la Fiscalía, esos antecedentes configuraban un escenario que podía agravarse si Vale recuperaba la libertad. También mencionó un episodio en el que el imputado se habría acercado a una testigo, Márquez, mientras esta resguardaba elementos vinculados con la investigación.

Por todo ello, Machado consideró insuficientes las medidas alternativas y pidió la prisión preventiva sin plazo.

 

Una defensa basada en la falta de proporcionalidad

El abogado defensor Carlos Luis Farías Demaldé no cuestionó la autoría del hecho. De hecho, reconoció que su asistido había tenido una conducta incorrecta, pero rechazó que pudiera ser utilizada para justificar una prisión preventiva.

Sostuvo que se trató de una conducta “de mal gusto” que terminó generando un malestar en la salud de Schiro, pero cuestionó lo que consideró una magnificación del episodio por parte de la Fiscalía.

Según explicó, la víctima fue internada para determinar las consecuencias de la ingesta y de la historia clínica surgía un cuadro de sueño, mareos y sedación. También pidió que se considerara el informe elaborado por el médico forense Patricio Ortega.

La defensa destacó además que Vale se presentó espontáneamente, pidió disculpas y reconoció lo ocurrido. Señaló que no tenía antecedentes condenatorios, que poseía arraigo familiar y laboral y que no existía un riesgo concreto de fuga.

Como alternativa a la prisión, ofreció una batería de medidas que incluían la fijación de domicilio en San Francisco, el sometimiento al cuidado de su esposa, presentaciones periódicas ante la dependencia policial correspondiente, la prohibición absoluta de contacto y acercamiento a Schiro y a los testigos en un radio de 200 metros y la desvinculación laboral de la empresa Talleres Galván.

Incluso ofreció una caución personal de 10 millones de pesos y un pedido de disculpas a la víctima.

 

“Arruiné una familia”

Antes de resolver, el juez Bumaguin le permitió hablar al imputado. Vale reconoció que lo ocurrido había sido grave y coincidió con buena parte de las consideraciones realizadas por el fiscal. “Todo lo que dijo el fiscal tiene razón, es un grave hecho lo que cometí”, expresó.

Luego explicó que se preocupó al ver el estado en que había quedado Schiro y que por eso concurrió al sanatorio para pedirle disculpas a él y a su esposa. “Le puse dos gotitas como toma mi señora, que es lo que usa para dormir. No fue premeditado, fue una broma que me salió muy mal, arruiné una familia”, afirmó. Finalmente, se dirigió directamente a la víctima y le pidió disculpas.

Schiro también tomó la palabra durante la audiencia. Describió lo sucedido como un momento “muy duro y difícil” y confirmó que entre ambos trabajadores existían diferencias desde hacía tiempo. Según relató, el conflicto se había profundizado cuando supo que Vale cobraba un salario algo mayor que él. Y expresó una preocupación que pesó en el debate sobre las medidas de protección: “Temo por la seguridad de mi familia”.

 

La particular interpretación del juez

Al momento de resolver, Bumaguin introdujo un elemento jurídico que le dio a la audiencia un giro particular. Si bien consideró acreditada, con el grado de probabilidad requerido para esta instancia, la responsabilidad penal de Vale y la calificación legal propuesta por la Fiscalía, advirtió que todavía existe una discusión sobre si lo ocurrido puede ser considerado técnicamente una lesión.

El juez tomó en cuenta el informe del médico forense, que ubicó el cuadro dentro de una lesión leve, pero señaló que la cuestión resulta debatible. Incluso planteó la posibilidad de que, dependiendo de cómo avance la investigación, pudiera tratarse de una tentativa inidónea o de un denominado delito imposible, supuesto contemplado por el artículo 44 del Código Penal.

La discusión no está cerrada, especialmente porque todavía falta determinar qué sustancia fue efectivamente incorporada al mate.

Para el magistrado, además, la pena en expectativa no justificaba la prisión preventiva solicitada por la Fiscalía. Señaló que se trata de un delito cuyo máximo previsto es de dos años y que, en principio, permitiría una eventual condena de ejecución condicional.

Tampoco consideró acreditado un peligro concreto de fuga. Respecto del eventual entorpecimiento de la investigación, entendió que podía ser neutralizado mediante las medidas alternativas ofrecidas por la defensa. Por ese motivo, resolvió disponer la libertad de Marcos Javier Vale.

La decisión quedó condicionada al cumplimiento de varias reglas de conducta. Deberá fijar domicilio en San Francisco, someterse al cuidado de su esposa, presentarse ante la dependencia policial correspondiente, no acercarse ni mantener contacto con Schiro ni con los testigos a menos de 200 metros —incluido el lugar de trabajo de la víctima— y desvincularse laboralmente de Talleres Galván dentro de las 24 horas posteriores a recuperar la libertad. También deberá constituir una caución personal de 10 millones de pesos.

Así, el hombre que admitió haber puesto dos gotas de un sedante en el mate de un compañero no continuará detenido mientras avanza la investigación. El episodio, sin embargo, todavía tiene varios interrogantes abiertos: qué sustancia llegó efectivamente a la bebida, cuáles fueron sus efectos concretos sobre Schiro y, especialmente, si jurídicamente lo ocurrido constituye una lesión, una tentativa inidónea o incluso un delito imposible.

Por ahora, el dato más insólito quedó registrado en la propia audiencia: Vale admitió haberlo hecho, dijo que se trató de una broma y reconoció ante el juez que esa “broma” terminó convirtiéndose en un proceso penal.

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