"Quiero la Iglesia en las calles, no una ONG", dijo ayer el Papa Francisco, quien recibió a los jóvenes argentinos en la Catedral de Río y los instó a "hacer lío" en las diócesis para poner en movimiento a la institución católica.
El pontífice les pidió especialmente a los jóvenes argentinos que "no se dejen maltratar" y "hagan lío en las diócesis", al recibirlos ayer al mediodía en la Catedral de Rio de Janeiro.
El encuentro con los peregrinos, muchos de los cuales hicieron cola durante toda una noche lluviosa en la catedral carioca acompañados por sacerdotes también jóvenes, se extendió por más de 20 minutos.
El Papa les solicitó, además, que se ocupen de los ancianos, a los que solicitó que "no claudiquen en ser la reserva cultural de nuestro país".
A los jóvenes les instó a que "salgan afuera" y que "no se dejen excluir", por ejemplo del trabajo, porque "si la Iglesia no sale, se convierte en una ONG y la Iglesia no puede ser una ONG".
"No dejen que se licue la fe en Jesucristo", también les requirió a los miles de peregrinos, de los que lo separaba una valla. Les recomendó: "no tomen licuado de fe", en una de esas metáforas que le son propias. En alusión a la separación que tenía en la catedral totalmente vallada rodeando al altar, apreció: "Les agradezco esta cercanía, me da pena que estén enjaulados".
"Yo por momentos siento lo feo que es estar enjaulado, se los digo de corazón", afirmó lo que provocó aplausos y gritos de los jóvenes que a pesar de la espera conservaban el espíritu de la XVIII Jornada Mundial de la Juventud que preside el pontífice en la ciudad carioca.
No obstante, el importante operativo de seguridad montado, Francisco logró además saludar a los jóvenes que no habían podido ingresar a la catedral de Río. Gran cantidad de fieles argentinos quedaron fuera del encuentro
a pesar de haber pasado la noche bajo la lluvia, haciendo fila, muchos rezaban el rosario y pugnaban para poder ingresar a la catedral. (NA)