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Los 500 años de las murallas de Lucca

Lucca, capital de la provincia del mismo nombre, en la región Toscana, es una ciudad de aproximadamente 90.000 habitantes, conocida como la “ciudad de las cien iglesias” y que nos cautiva a cada paso.

Si bien habría muchísimo para hablar de esta emblemática ciudad toscana, hoy queremos referirnos exclusivamente al símbolo de la ciudad: la muralla que la rodea desde épocas antiguas. Este año se cumplen 500 años de la construcción moderna de las murallas.

Lucca tenía ya desde el período romano una “cinta muraria” que la defendía de los invasores. Sin embargo, fue en el año 1513, después de la caída de Pisa, reconquistada por los florentinos, cuando se decidió modernizar el sistema defensivo de la ciudad. En aquel año se podaron todos los árboles y se derrumbaron los edificios que se encontraban en los terrenos destinados al recorrido de los nuevos muros.

A decir verdad, los trabajos comenzaron en el año 1544 y duraron aproximadamente un siglo; pero se considera el año 1513 como la fecha de inicio, pues fue en ese año que se iniciaron las tareas para lograr el aspecto que conserva hasta nuestros días.

Si observamos un plano de la ciudad antigua, veremos que el perímetro de la muralla tiene forma estrellada, y cuenta con un foso que la rodea por el exterior: esto hace que sea considerada como uno de los mejores ejemplos de murallas defensivas modernas.

La muralla tiene poco más de cuatro kilómetros de extensión, doce tramos y once baluartes. En cada baluarte había cañones, 126 piezas en total. Estos cañones subsistieron hasta la invasión austríaca de 1799, donde fueron incautados por los invasores. Cada baluarte tenía estancias subterráneas donde se almacenaban las municiones y los víveres.

En su origen, la muralla tenía 3 puertas: San Donato, San Pietro y Santa María. Luego, en 1804, se le agregó una cuarta, la puerta Elisa, abierta por la hermana de Napoleón sobre el lado oriental de la ciudad. En una época más reciente se abrieron dos puertas más: San Iacopo y Santa Anna.

Lo más curioso es que el sistema defensivo sólo fue útil en 1812, cuando el río Serchio desbordó inundando los campos de los alrededores, pero la ciudad quedó a salvo pues el muro contuvo el agua.


CELEBRACIONES

El programa de los festejos está dividido en dos partes: la primera, comprenderá los meses de agosto y septiembre, en donde se llevarán a cabo diversas manifestaciones culturales y la segunda, que es la celebración propiamente dicha, que abarcará el primer fin de semana del mes de octubre.

La promoción del programa relativo al quingentésimo aniversario de la muralla abarca los meses de agosto y septiembre. Durante los mismos, el centro histórico de Lucca ha estado invadido de tótem sobre los cuales ciudadanos y turistas encontrarán información relativa a los festejos a realizarse en el mes de octubre.

El programa del 500º aniversario de la construcción moderna de las murallas urbanas es la expresión de una ciudad viva, vital, que siente suya esta celebración, como son suyas las murallas que conservaron por siglos la identidad de la ciudad.

Las celebraciones por los 500 años de la muralla proponen una serie de restauraciones y de eventos ligados a la historia de las murallas y de la ciudad de Lucca.

La celebración se inició el día 4 de octubre con la presencia del escritor y filósofo Umberto Eco, protagonista de la cultura italiana, quien disertó sobre la importancia de la construcción de patrimonios que identifiquen a los pueblos, entre otras actividades.

El momento neurálgico de la celebración fue durante los días 5 y 6 de octubre, cuando se cerraron y abrieron las puertas de la ciudad a la antigua usanza. En esos dos días, además de la ceremonia anteriormente mencionada, fue posible asistir a duelos, justas de caballeros y disfrutar de espectáculos de música y danza del renacimiento.

El 5 de octubre tuvo lugar una gran fiesta (“La notte bianca delle mura”), una noche con música popular, y una serie de eventos culturales en cada ángulo del centro histórico de Lucca.

Los festejos finalizarán en octubre del año 2014 con la celebración de un convenio internacional de ciudades amuralladas europeas y extra-europeas, con manifestaciones culturales de las ciudades participantes.

La muralla moderna no es sólo “el muro”, sino que es una estructura arquitectónica compleja hecha de baluartes, artilleros, subsuelos que pocos conocen en su integridad. Para concientizar a los jóvenes de la importancia de este monumento histórico, la ciudad tiene previstas visitas guiadas para jóvenes en edad escolar. La muralla también es una fuente que habla de historia, de nuestra historia pasada que es necesario conocer para consolidar nuestra identidad cultural.

Como integrantes del Centro Toscano de Rafaela y de los Jóvenes Toscanos de Rafaela nos adherimos, desde esta ciudad del oeste santafesino, a estos festejos que nos hablan de nuestras raíces y de nuestros antepasados.


Aporte del Centro Toscano de Rafaela y de Jóvenes Toscanos de Rafaela.

Autor: REDACCION

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