La celebración del cincuentenario de la declaración como ciudad de Rafaela fue un pequeño guiño del destino al contar, sin estar en la agenda, con la actuación del ya por entonces popular grupo folclórico Los Chalchaleros. Fue un 27 de enero de 1963 cuando los rafaelinos se reunieron frente al Mástil ubicado en bulevar Santa Fe y Constitución, frente a la Jefatura de Policía, para participar de las fiestas organizadas por la Comisión Municipal de Cultura y, en particular, por don Virgilio Cordero.
Hoy hace 102 años que Rafaela se transformó en ciudad a partir del decreto firmado por el gobernador, Manuel Menchaca, que tomó en cuenta los datos de un censo efectuado por la Comisión de Fomento y en el que se informó que 8.242 personas habitaban el pueblo, una cantidad que sustentaba legalmente el cambio de jerarquía. En el decreto del gobernador se designó a Manuel Giménez como primer intendente de la flamante ciudad, a la que pocos años después se la bautizaría como "La Perla del Oeste" de la provincia en las páginas del diario LA OPINION, una denominación que se mantiene actual.
Volvamos a 1963, cuando se conmemoraba el cincuentenario. Todo estaba previsto para el sábado 26 de enero a partir de las 19 en la plazoleta del mástil, frente a la Jefatura. El programa definía ocho puntos, comenzando por la interpretación del Himno Nacional a cargo de la banda municipal de música, siguiendo con las palabras del Comisionado Municipal, Pedro Aimaretti y la misa de campaña en acción de gracias, oficiada por el obispo de Rafaela, monseñor Vicente Zazpe.
No había intendente en esa época en Rafaela que formaba parte de una Argentina en la que no había democracia, ya que gobernaban las Fuerzas Armadas bajo la presidencia de José María Guido.
Posteriormente, el cronograma establecía que el miembro de la comisión Municipal de Cultura, Virgilio Cordero brinde un discurso sobre la celebración y que la niña Liliana Gor recite un fragmento del "Canto a Rafaela" de E. López Rosas, mientras el Dr. Américo Tosello cerró el protocolo. Para el final, era el turno de la fiesta, que comprendía la actuación de los conjuntos "Los Fortineros", "Iberá", "Aguilar", "Los del Llano" y "Los Cantores de Abra Pampa" y el Baile Popular en la avenida Santa Fe, en el tramo que va desde calle San Lorenzo hasta Constitución.
Pero ese día llovió. Y todo se trasladó al domingo 27 de enero de 1963 según los archivos del diario LA OPINION. Ese día Los Chalchaleros se presentaban en el Club Independiente. Alguien tuvo la idea de sumarlos al programa oficial de actos y los renombrados músicos salteños aceptaron -al igual que el club-, ofreciendo dos de sus temas ante una multitud según la crónica de la época.
Dice el Diario de esa época sobre el baile popular que "mientras numerosas parejas tomaban parte de la danza, una crecida multitud de espectadores seguía el desarrollo de la fiesta, la que culminó después dejando grata impresión y salientes pasajes para el recuerdo".
PALABRAS DE
VIRGILIO CORDERO
Cordero, cuya vida se apagó en el 2002 pero dejó un testimonio importante en la vida de la ciudad de Rafaela -de la cual fue el segundo intendente elegido por los rafaelinos en 1973- recordó en su discurso en el palco montado sobre la avenida Santa Fe, aquel 27 de enero de 1963, la cobertura que hicieron distintos medios de la declaración de 1913. "El diario La Capital de Rosario predecía que Rafaela llegaría a ser el gigante del oeste santafesino. Los diarios de Buenos Aires se hicieron eco del acontecimiento y mostraban como un símbolo, el crecimiento, el poderío y la pujanza de la ciudad levantada con el aporte inmigratorio".
También recordó, citando las crónicas, que el acto central de los festejos de 1913 se cumplieron "en este mismo lugar, en el bulevar Santa Fe frente a la Jefatura de Policía".
Más adelante remarcó que "han corrido 50 años desde entonces, esta ciudad de Rafaela, la de nuestros amores, la querida Perla del Oeste Santafesino no ha desmentido la fe que en su destino colocaran aquellos que la soñaron grande por la dignidad de sus hijos y las obras de su esfuerzo". "Los años han transcurrido laboriosamente. Nada de cuanto se realizara llegó como un regalo, apareció de la nada. Rafaela fue engrandeciéndose con trabajo, virtud y sacrificio", agregó.