Las personas más importantes de Salta (siglo XVIII) se dedican al comercio de mulas. El valle de Lerma, que rodeaba la ciudad de Salta, se encontraba ocupado en su casi totalidad, por los terrenos de invernadas, y su producción de artículos necesarios para el sustento de los habitantes del lugar, sufre la escasez de la comida diaria.
Se ocupan del comercio de mulas, numerosos arrieros y troperos, girando sumas enormes en las transacciones con metales preciosos, además del cacao, café, azúcar, tejidos finos y esclavos negros. Los arrieros salteños son jinetes avezados y domadores de extraordinaria habilidad, para adiestrar mulas de sillas, muy solicitadas por los compradores. Además son expertos luchadores con el sable y la lanza.
El caudillo Martín Miguel de Güemes que ha de inmortalizar su nombre y cubrir de gloria a su patria, nació en la ciudad de Salta, el 7 de febrero de 1785. Vicente Fidel López, en su manual de Historia Argentina, sostiene que Güemes es una deformación del apellido irlandés "Nemes"; el primero de ellos, el padre de nuestro héroe fue un español, nacido hacia 1748, en la población asturiana de Abienzo, llegado a nuestro país, hacia la Intendencia de Salta, con el cargo de tesorero oficial real de las cajas, de dicha población, su nombre completo "Gabriel de Güemes Montero", quien para poder cubrir la fianza previa a la toma de posesión de su cargo de tesorero, de las reales cajas, consigue que varios vecinos le faciliten fianza de quinientos pesos cada uno. Contrae nupcias con Magdalena De Goyechea, de 15 años de edad, de cuyo matrimonio nacerá Martín Miguel de Güemes. Una de sus hijas lo fue la célebre "Macacha" quien se conduce a caballo como muy experta. El resto de sus hijos lo fueron: Francisca, Gabriel, José, Benjamín, Isaac y Napoleón Güemes.
En febrero de 1790, Martín Miguel de Güemes, que tiene 14 años, se incorpora como cadete de la 6ª. Compañía del 3er. Batallón del Reglamento Fijo, donde comienza su carrera militar. Esa permanencia de Güemes en su suelo natal es de suma importancia, ya que contribuye a modelar su espíritu, ni le resultan extraños sus métodos adoptados posteriormente a la guerra gaucha, que le diera fama.
Se familiariza con la vida de campaña, que es la llamada a ocupar la mayor parte de su vida de general y caudillo. Los seis años que permanece en el reglamento fijo, le sirven para que realice un aprendizaje teórico y práctico, de la guerrilla. En 1806, se produce la primera invasión inglesa, en Buenos Aires, con tal motivo los efectivos del cuerpo del reglamento fijo, reciben orden de marchar a Buenos Aires; no hay documento alguno que lo certifique, pero está probado que tal marcha se registra. Cuando la Junta de Gobierno de Buenos Aires se hace presente en Salta, por medio de su representante Castelli, lo primero que le preocupa es ubicar una fuerza militar que se llamará junta de observación, que cubra la Quebrada de Humahuaca. Al propio tiempo, las fuerzas realistas que mantienen el dominio de Alto Perú, se movilizan tan pronto conocen el pronunciamiento del Cabildo de Buenos Aires, para tratar el control de aquella Quebrada.
Güemes sabe aprovechar la escuela Sanmartiniana y da a la técnica de las guerrillas. El color regional, mediante la doble adaptación del paisaje al hombre y del hombre al paisaje. Planificada por San Martín, es llevada a la práctica por el paisanaje norteño que dirige Güemes. Este está en condiciones de asesorar a San Martín, sobre todos los temas de la guerrilla, declarando San Martín que se ha formado un claro concepto sobre la posibilidad de desarrollar una eficaz guerra de partidarios. Vale como confirmación, la expresión de San Martín en carta a Tomás Guido, del 14/6/1816, en la que le dice: "Mucho dificulto que Pezuela avance a Jujuy, y si lo hace sale mal, o por lo menos hará una marcha infructuosa. Para hacer intransitables aquellos países, no se necesita un solo soldado; sobra con la gauchada de Güemes, para que se mueran de hambre".
Cuando San Martín asumió el mando en jefe del ejército del norte, quedó admirado de la eficiencia de las partidas gauchas y descubrió las condiciones inmejorables de Güemes para asumir el comando general de esas avanzadas. San Martín dio las bases definitivas para la organización de las Montoneras y fijó los lineamientos fundamentales para el desarrollo de la "guerra gaucha". Manuel Asensio Padilla cobró fama tanto por sus hazañas como por las de su esposa doña Juana Azurduy, a la que Belgrano le hace conceder el grado de teniente coronel. También se destacaron en las luchas permanentes el Indio Vicente Camargo Lamadri, Ignacio Warnes y muchos más. La frontera norte de nuestro país tenía en Güemes la mejor garantía de seguridad. Hubo una anécdota que me quedó grabada, porque tiene una gran fuerza patriótica: "Le consulta un gaucho al comandante Bureta (oficial de Güemes) ¿con qué armas vamos a detener a los realistas?" Los cuales bajaban del Alto Perú. Le contestó el Oficial: "con las armas que le quitaremos a ellos".