(Especial desde Córdoba). - Que la poesía no interesa. Que la poesía no vende. Que la poesía no se lee. Hace años que en el campo literario se vienen diciendo frases de este tipo, todas igualmente lapidarias con respecto a la entidad de la poesía en el panorama actual del arte contemporáneo. Pero de tan muerta, la poesía parece estar más viva que nunca. O al menos eso es lo que demuestra la realización del IV Festival Internacional de Poesía, que se inicia hoy en Córdoba y que tendrá continuidad hasta el sábado.
Con una nutrida agenda que incluye mesas de debate, recitales, lecturas callejeras y en bares, presentaciones de libros, un encuentro de traductores y una feria de editoriales, el Festival promete consolidarse como una interesante y representativa muestra de la diversidad de poéticas que conviven hoy en el ámbito de la poesía argentina y, por qué no, sudamericana. Habrá autores de Córdoba, Rosario, Santa Fe, Buenos Aires, Resistencia y muchas otras ciudades del país. También llegarán poetas de Uruguay, Paraguay y Colombia.
El evento está organizado por las editoriales cordobesas “Caballo Negro”, “Recovecos” y “Viento de Fondo”. Entre lo más destacado de una programación variada y heterogénea, pueden mencionarse varias presencias de gran relieve. Ya el primer día cuenta con una perlita que promete dar impulso al Festival: la presentación del cantautor Gabo Ferro. Más conocido por su música experimental, que fusiona elementos del rock, el folclore y la electrónica, en esta oportunidad Gabo Ferro será la nota saliente de la apertura leyendo poemas de su libro “Costurera carpintero”. Además, leerán los cordobeses Julio Castellanos, Osvaldo Guevara y Alejandro Schmidt.
De la grilla de actividades previstas para el jueves, resalta la participación del santafesino Roberto Malatesta. Con varias obras publicadas en editoriales de alcance provincial y nacional, el autor de “No importa el frío” y “La nada que nos viste”, entre otros libros, seguramente deleitará con su transparente y original mirada sobre la intimidad. También será el turno de Daniel Samoilovich, el director del prestigioso “Diario de Poesía”, una publicación ineludible de la crítica y la poesía argentina y latinoamericana en las últimas tres décadas. Samoilovich ha publicado más de diez libros de poesía, ha traducido a Shakespeare y a Horacio, entre otros, y ha dictado seminarios sobre poesía y poética en las universidades de Rosario, San Pablo y Princeton. Cerrarán la jornada los video-poemas del paraguayo Ramiro Gómez sobre textos de Gabriel Evers, Cristino Bogado, Marta Mondrian y Miguel Angel Meza, en tanto que el reconocido escritor, músico y humorista uruguayo Leo Maslíah brindará un show literario y musical con sus exquisitas canciones y textos, engarzados en una personal apropiación de distintos tips de la poética del absurdo.
En la programación del viernes sobresalen las lecturas de la paranaense, radicada en Rosario, Daiana Henderson, y del porteño Mariano Blatt, dos jóvenes exponentes de la nueva poesía argentina. Además, la tercera jornada ofrecerá una interesante oportunidad para conectarse con las poéticas de otros países, ya que leerán la colombiana Sofía Rodríguez García y el uruguayo Diego Recoba.
El sábado será el turno de los rosarinos Osvaldo Aguirre y Beatriz Vignoli, mientras que el cierre de las lecturas estará a cargo de Hugo Padeletti, una de las figuras más importantes de la poesía argentina actual. Pintor, poeta, docente y crítico, Padeletti ha ido modelando a lo largo de cinco décadas una obra singular, al margen de los grandes circuitos de legitimación y reconocimiento. En este sentido, su obra resulta equiparable a las de otros grandes poetas del interior, como Juan L. Ortiz, Francisco Madariaga, Néstor Groppa o Hugo Gola, y ya es un nombre obligado a la hora de rescatar los momentos más importantes de la poesía argentina de los últimos cincuenta años.
Cabe destacar que desde sus comienzos, el evento ha reunido a más de doscientos poetas y músicos de distintas latitudes. En todas las ediciones, la marca registrada del festival ha sido la apertura y la capacidad de erigirse en un eficaz puente entre la poesía y el público no especializado, expandiendo el poder de circulación de los textos hacia espacios no convencionales, como plazas y bares.
Finalmente, de gran importancia resulta la realización de una feria de editoriales independientes el día sábado, que ofrecerá un completo muestrario de las diferentes búsquedas literarias y estéticas que guían el trabajo de los pequeños sellos editoriales. Con su apuesta por obras poco conocidas y en muchos casos con magros réditos comerciales, las editoriales independientes constituyen el baluarte indispensable del trabajo de los poetas, siempre relegados por el canon y el circuito comercial de la literatura.