La automotriz Volkswagen anunció esta semana que suspenderá desde el 1 de marzo y durante 30 días a una parte de los 4.000 empleados que cumplen tareas en su planta de General Pacheco, en Buenos Aires. Al analizar la coyuntura actual, la empresa dijo que "desde 2014 la industria automotriz en Argentina enfrenta una situación delicada, con una contracción del 35% del mercado local y una caída del 50% de la industria brasilera que repercutió en la producción nacional, que hoy se encuentra en un 45% de su capacidad, y en una caída del 80% de las exportaciones al mercado brasilero".
El escenario fluctuante que define la compañía de origen alemán amenaza la estabilidad laboral en el sector. "Con la crisis del 2001 y 2002 la cantidad de trabajadores mecánicos descendió drásticamente a menos de 23 mil. Después comenzó una etapa de franca recuperación y superamos los 100 mil afiliados a SMATA, de los cuales 800 pertenecen a la Seccional Rafaela. Por eso, más allá de las cuestiones políticas e ideológicas, los mecánicos y quizás muchos trabajadores de otras actividades, tienen que estar agradecidos con el anterior proyecto político porque permitió el aumento del empleo. A partir de la mejora en el mercado interno y de los salarios de los trabajadores en la Argentina hubo récords de ventas y en el servicio a esos vehículos. Pero hoy estamos muy preocupados porque con el cambio de Gobierno toda la industria argentina, principalmente la automotriz, se ve perjudicada", aseguró Jorge Maina, titular de la Seccional Rafaela del gremio mecánico.
"En nuestro sector, influye considerablemente la situación de crisis de Brasil que era el principal destino de las exportaciones automotrices argentinas. A esto se suma la caída de la producción y de las ventas en el mercado interno de la mano de la pérdida del poder adquisitivo del salario", agregó.
Maina consideró que "en Rafaela y el área de influencia de la Seccional, afortunadamente, no se advierte una situación tan oscura, de todos modos, ya se observan algunos indicios con atrasos en los aportes de los trabajadores, en la obra social o al sindicato". No obstante destacó que "no se registran despidos como consecuencia de las crisis aunque sí se advierten en las fábricas terminales y en las empresas autopartistas que, al caerse las exportaciones a Brasil, al derrumbarse el mercado interno y al abrirse la importación, se configura un cóctel muy negativo que impacta en el empleo".
"En la actualidad, el nivel de ventas se mantuvo con un gran esfuerzo a partir de la venta de autos importados y la resignación de rentabilidad por parte de las terminales y de las concesionarias, que hicieron agresivas promociones con descuentos importantes para poder vender y mantener los niveles de comercialización", describió el dirigente sindical. "Al margen de este panorama local que nos preocupa, creemos que si no hay recuperación nos puede llegar a golpear", consignó.
En este marco, Maina recordó que SMATA Seccional Rosario mantiene una dura negociación con la General Motors, que tiene su planta en la localidad de General Alvear con alrededor de 2.500 trabajadores. "Existe la posibilidad de que avance en la suspensión de 400 empleados hasta fin de año por el menor nivel de producción. Así las cosas no hay demasiados datos alentadores y alimenta nuestros temores. Además se han perdido horas extras y otros beneficios que se otorgan cuando las cosas marchan bien", advierte.
LEY DE AUTOPARTES
Por otra parte, Maina recordó que el Congreso aprobó el año pasado la Ley de Autopartes impulsada por el diputado nacional y dirigente gremial, Oscar Romero. "Fue aprobada en forma unánime por ambas cámaras del Congreso nacional.
En señal de apoyo a esta iniciativa, SMATA movilizó más de 20 mil compañeros trabajadores más allá de que había consenso de senadores y diputados para dar luz verde al proyecto", resaltó.
"Hay que destacar en este caso la predisposición del Gobierno nacional para que avance la ley, aunque lamentablemente aún no ha sido implementada. El objetivo es aumentar las autopartes de origen nacional en los vehículos que se fabrican en el país. Es decir, a través de un esquema de reintegros impositivos se busca elevar del 20 al 30 por ciento la cantidad de componentes nacionales en los autos argentinos. Si esto se pone en marcha decididamente significará que la industria automotriz sea una verdadera política de Estado, teniendo en cuenta su importancia en la actividad económica y en la generación de trabajo, tanto en forma directa como indirecta", sostuvo Maina.
Por último, afirmó que "cuando el país está bien en materia económica, el sector se fortalece, crece y da mucho trabajo, por eso es estratégico avanzar en esta dirección".